No es que el partido vaya a tener pocas mujeres encabezando las listas, lo que pasa es que la mayoría son hombres. Ángel Víctor Torres no es amigo de alardes argumentales o exhibiciones discursivas. El secretario general socialista está más cerca de Mariano Rajoy que de Emilio Castelar. Un plato es un plato. Un vaso es un vaso. Una cuchara es una cuchara. Y si el PSOE canario llegará a la campaña con solo seis mujeres al frente de treinta y una candidaturas, para qué esforzarse construyendo circunloquios. Si no hay mujeres es porque los candidatos son hombres. Fin de la cita. Si esto, lo otro. Si blanco, y en botella, probablemente sea leche. El equipo que metió más goles ganó el partido. Si jueves, mañana viernes. Si domingo, ayer probablemente fue sábado. El problema del PSOE con la bandera de la igualdad es que la enarbola e incumple con idéntico ímpetu. Al tener ese compromiso en lo alto de su discurso, en fin, que las cantadas chirrían más que en otros partidos. No acaban ahí los problemas a los que se enfrenta Ángel Víctor Torres, finalmente candidato a la presidencia del Gobierno por incomparecencia de otros posibles, y opción preferida de Coalición. Las encuestas venían reiterando a los socialistas canarios que, ahora sí, estaban muy cerca de tocar el cielo. Al llegar Sánchez a la Moncloa se las prometieron todavía más felices, y no, probablemente no. Después de un buen puñado de sondeos galopando hacia sus mejores resultados en las Islas, el desembarco de los suyos en el Gobierno de España fue interpretado por algunos como el espaldarazo final, y tampoco. Tiene esto toda la pinta de que, de cara a las elecciones autonómicas y locales, a los socialistas les habría ido mejor dejándolo todo como estaba, con Rajoy presidiendo, el PP languideciendo y Coalición contagiándose de los males de aquel cuadro clínico. Ahora, con los propios en los ministerios, más pronto que tarde las encuestas empezarán a contarles que el desgaste del presidente empieza a pasarles factura en Canarias. Con Rajoy les iba bastante mejor. Solo Sánchez podría cambiar las cosas; pero, ya se sabe, no es que el presidente no anticipe las elecciones, lo que pasa es que no las convoca.
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