
La Virgen de Candelaria, con un espectacular manto violeta, había partido poco después de las 18.00 horas de la Iglesia de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife rumbo a la alameda de Santa Elena, donde a las 20.00 horas ofició la misa el obispo de la Diócesis Nivariense -que cumple este año su segundo centenario- Bernardo Álvarez.
La trayectoria de la procesión fue más rápida de lo inicialmente previsto y llegó antes de la hora señalada al lugar donde se ofició la misa. Sin embargo, pese a que el trayecto previo consistía en partir poco después en procesión por varias calles de la capital tinerfeña, la lluvia obligó a suspender la eucaristía.
En vista de que el agua no cesaba, la Patrona de Canarias tuvo que regresar a La Concepción donde pasará la noche. La peregrinación se reanudará mañana una hora antes de lo previsto -7.00 horas- para pasar por La Cruz del Señor y llegar, finalmente, a La Laguna, donde permanecerá una semana más antes de regresar a su Villa Mariana de Candelaria.
