El Charco Hondo

Llámame exagerado

Llámame exagerado, no te cortes, por haber escrito, dos días atrás, que cuatro gatos son solo cuatro gatos, a menos que tengamos a mano ejemplos de cómo esos cuatro gatos acabaron multiplicándose por tantos millones de gatos como han sido necesarios para que Donald Trump entrara en la Casa Blanca, o para que a Jair ...read more →

Llámame exagerado, no te cortes, por haber escrito, dos días atrás, que cuatro gatos son solo cuatro gatos, a menos que tengamos a mano ejemplos de cómo esos cuatro gatos acabaron multiplicándose por tantos millones de gatos como han sido necesarios para que Donald Trump entrara en la Casa Blanca, o para que a Jair Bolsonaro le queden un par de noches para convertirse en presidente de Brasil, o para que la ultraderecha esté poniendo letra y música al Gobierno italiano, o para que en nuestro país muchos escuchen con mal disimulada condescendencia a quienes, reclutados por Vox, se limitan a dar vida a un corta-pega de Trump, Bolsonaro o Matteo Salvini. Llámame exagerado, y te ahorraré detenerme en que cuatro gatos pueden acabar logrando que PP o Ciudadanos hagan guiños a la derecha de la derecha, o dime si no a santo de qué Casado confiesa en público que tiene excelentes amigos en Vox (un partido que propone volver a los años sesenta), llegando a decir el presidente del PP que comparte con Vox muchas ideas y principios. Llámame exagerado, pero no me tranquiliza que el actual sistema electoral haga inviable un boom de la ultraderecha. Llámame exagerado, pero no puedo no agitarme cuando en Brasil está arrasando alguien que, como es el caso de Bolsonaro, se jacta en público de afirmaciones tales como que los hijos bien educados no tienen novias negras porque no sirven ni para procrear; o capaz de decir a una diputada que no merece ser violada por fea, y que prefiere que un hijo suyo muera en un accidente a que sea gay. Llámame exagerado, pero el mundo está girando lenta pero imparablemente hacia un infierno gobernado por tipos así, y por eso coincido con Manuel Castells cuando escribe que ninguna persona responsable, importando poco el país, puede ser indiferente ante el avance del fascismo, porque de eso estamos hablando. Llámame exagerado, pero como bien apunta Andrea Rizzi, los fascistas crecen porque las posiciones democráticas se han quedado sin líderes cualificados, porque la política está protagonizada por dirigentes planos, mediocridad que está provocando que los cuatro gatos no dejen de multiplicarse.