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Estados Unidos acude el martes a las urnas: ¿quién va a ganar?

Donald Trump, histriónico y arrogante, se juega su futuro político dentro de 48 horas. Si le sonríen las urnas, se envalentonará; de lo contrario, morderá el polvo de la censura
ELECCIONES EEUU
ELECCIONES EEUU
Estados Unidos celebrará el próximo martes, 6 de noviembre, sus elecciones legislativas.

La fecha está ya a la vuelta de la esquina, el martes día 6, Estados Unidos acude a las urnas para votar decisiones de peso, ya que los votantes tendrán el poder de elegir qué partido dominará ambas Cámaras y con ello podrá poner rienda- o no- a la Administración del presidente Trump. A nivel federal, nos encontramos con que los estadounidenses decidirán quién ocupa la totalidad de los escaños de la Cámara Baja, es decir, 435 diputados en su totalidad, y 33 senadores en la Cámara Alta.

De ganar los demócratas es de esperar que la investigación en curso sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales pasadas sea mucho más agresiva y en profundidad que la que se lleva a cabo actualmente. Hay que entender que los escaños de la Cámara de Diputados (House of Representatives) se eligen cada dos años. Sin embargo, el puesto de los senadores está garantizado por seis, por lo que este año solo habrá 33 plazas vacantes.

Pero no solo a nivel federal se decide mucho en Estados Unidos este otoño. 6.665 posiciones a nivel estatal y miles a nivel local también están en juego este próximo martes. Treinta y seis de los 50 gobernadores de la Unión Americana también verán sus nombres en la papeleta electoral.

¿Quién va a ganar?

Difícil de saber.

En estos momentos los republicanos cuentan con la mayoría en ambas cámaras. Se habla mucho de una oleada azul que inundará el mapa estadounidense dando la mayoría a los demócratas, pero eso todavía está por verse.

Pese a que los demócratas están más motivados que nunca a acudir a las urnas para unas elecciones que normalmente no levantan mucho polvo, una economía que a nivel macro pinta bien y una retórica potente también han energizado a los republicanos de Trump.

¿Pero qué pasaría si ganan los Demócratas la mayoría en la Cámara de Representantes?

Para ello, los demócratas en el Congreso necesitan 23 escaños. Desde el punto de vista político: más investigaciones, incluso posiblemente una moción de censura al presidente Trump serían opciones sobre la mesa. Legislativamente, probablemente no pasaría mucho con un gobierno dividido, pero aún así los demócratas se darían con un canto en los dientes, porque al menos podrían poner freno a las políticas actuales.

¿Y si los Republicanos se quedan en la mayoría?

Políticamente hablando, veríamos a un Trump más crecido que nunca, una mayor imposición por parte del gobierno sin control representativo, y desde luego ninguna posibilidad de moción de censura. Legislativamente, una mayor desregularización, algunos recortes de impuestos y algún nuevo intento de anular el Obamacare, o Ley de Seguro Accesible de la etapa Obama.

Con tanto en juego, hay muchos que se preguntan si su voto estará seguro teniendo en cuenta las injerencias extranjeras en el pasado. Posiblemente todo vaya bien, sin problemas, pero vivimos en una era en la que hasta la inviolabilidad del sufragio es difícil garantizar incluso en la “nación más poderosa del mundo”, “ejemplo de democracia y libertad” para todos los demás.

Por lo pronto, la realidad es que persisten las dudas serias sobre la protección de la integridad del voto y el proceso electoral, y el día después de las elecciones podemos esperar ver a ambos partidos utilizando a su favor o en contra una posible interferencia, dependiendo del resultado de la consulta del martes.

Con este panorama es necesario plantearse qué papel juegan las redes sociales en las lecciones de medio término o “midterm”. No es difícil entender que se trata de un importante factor. Plataformas como Facebook, Twitter y Snapchat no son herramientas nuevas en las campañas, pero quizás nunca antes habían sido utilizadas hasta el extremo de minimizar la importancia de las usuales campañas en los medios de comunicación más tradicionales, que son además más costosos.

Las redes sociales ven en ello una importante inyección económica que no están dispuestas a poner en riesgo, y para ello, tratan desesperadamente de purgar sus cuentas para evitar nuevas intervenciones indeseadas, curándose desde ya en salud, al denunciar intentos de penetración de influencias ajenas en sus redes como arañas dispuestas a devorar a usuarios ingenuos.

Volviendo al ambiente político, uno se pregunta si los recientes ataques de terrorismo doméstico, los escándalos del Presidente, la amarga elección del Juez Kavanaugh para la Corte Suprema y la investigación del FBI influirán en el voto de los americanos. Al parecer, a menos que surja algo nuevo y determinante, los estadounidenses a favor del señor Trump prefieren hacer la vista gorda a este tipo de discusión -que es al mismo tiempo la que está llevando a las urnas a los demócratas-, por lo que se puede deducir que no afecta la intención de voto de los electores determinados a uno u otro lado de la bandera.

Si la idea es que estas elecciones son en realidad un referéndum sobre Trump, cabe deducir que en gran medida sí lo es, pero no completamente.

Hay otros temas sobre la mesa que interesan mucho a los estadounidenses. Entre ellos, la sanidad universal, la inmigración, el control de armas y la educación, son todos asignaturas ineludibles en este nuevo examen político.

El señor Trump es para muchos un héroe que viene a salvar al país de males tanto reales como imaginarios, mientras para la otra mitad del país, el señor Trump es prácticamente el Anticristo. El apoyo de Trump a los Republicanos que se postulan para los puestos vacantes o reelección puede ser por este motivo una bendición, o una maldición dependiendo del estado del que hablemos.
Obviamente, en aquellos estados en los que es popular, el respaldo de Donald Trump ayuda, y en los que no, todo lo contrario. El actual presidente hace campaña donde todavía lo reciben con los brazos abiertos, y candidatos como Ted Cruz en Texas, habiendo sido humillado públicamente por Trump, ahora le sonríen como buenos amigos porque les interesa su apoyo. En el caso de Cruz: por el interés, te quiero… Ted.

En cuanto a la probabilidad de que los demócratas ganen la mayoría en la Cámara Baja, éstas son más altas que en el Senado. Con todo, es posible, y para ello los demócratas tendrían que ganar aquellos estados cautivos de los republicanos, necesarios para alcanzar la deseada cifra. Los estados en cuestión serían Nevada, Arizona y Tenesí. Texas, como dijimos antes, también en el radar, pese a ser una constante en la zona roja republicana; al senador Cruz le está haciendo la vida imposible un antiguo roquero, el actual congresista Beto O’Rourke.

Las mujeres alzan la voz

Este año cabe destacar la presencia de la mujer en la contienda electoral con una cifra récord de 257 mujeres presentándose para puestos en ambas cámaras, y con 235 ganando por primera vez las elecciones primarias. También para los puestos de dirigentes de gobierno local, hay un gran número de postulantes femeninas. Aún así, los números a nivel general siguen a favor de los candidatos masculinos… por ahora. Entre los candidatos más interesantes en el lado demócrata cabe destacar la presencia joven, progresista y diversa. Desde la candidata Alexandria Ocasio-Cortez, que ganó las primarias en Nueva York, a Andrew Gillium, para gobernador de Florida, o Stacey Abrams, quien trata de convertirse en la primera gobernadora negra de Georgia, se respira un aire de renovación en las filas liberales.

En el lado republicano, los más interesantes parecen ser Josh Hawley en Misouri, donde está haciendo sudar a la senadora demócrata Claire McCaskill; y en Florida el demócrata Bill Nelson, aunque en buena forma, se las está viendo y deseando contra un formidable contrincante, el gobernador Rick Scott.

Faltan pocos días y uno se pregunta si se puede fiar de las encuestas políticas, y teniendo en cuenta el fiasco de las elecciones de 2016, me temo que la respuesta es no.

Por ahora, parece ser que la marea azul está por hundir por completo el terreno ganado por el partido de color rojo, pero habrá que esperar hasta el martes para saber. En ese momento escucharemos risas, llantos, y suspiros. Y al fondo, el ruido de la maquinaria gigante y pesada, ya en marcha para las elecciones presidenciales de 2020.

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