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El Supremo decide este mes sobre Jacinto, el anciano que mató a un ladrón en su casa de Arafo

La familia del fallecido durante el atraco ha recurrido la anulación de la sentencia que impuso al anciano dos años y medio de cárcel por disparar contra el ladrón
El tinerfeño Jacinto Siverio, durante el juicio celebrado en abril de 2018. DA

El Tribunal Supremo decidirá antes de que termine el mes en curso sobre el caso de Jacinto Siverio, un anciano tinerfeño de 84 años al que se le condenó a dos años y medio de cárcel por la muerte de un intruso que, junto a otro, pretendía robar en su casa de Arafo, para lo cual no dudaron en torturar a su mujer en su presencia.

Dicha sentencia, dictada en abril de 2018 por la Audiencia Provincial, fue anulada por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias en julio del mismo año al entender que el veredicto que dio lugar a dicha sentencia carecía de motivación o, lo que es lo mismo, que no se argumentó debidamente, tal y como exige la legislación vigente. Sin embargo, la familia del atracador fallecido recurrió en casación ante el Tribunal Supremo, que ahora decidirá si admite o no dicho recurso, informaron fuentes cercanas a este proceso.

Si el Supremo admite a trámite el recurso, decidirá posteriormente sobre el mismo; en caso de que lo rechace, habrá que repetirse nuevamente el juicio en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

La sentencia que fue anulada declaró probado en su día que Jonás C.R y un joven menor de edad entraron la noche del 1 de marzo de 2015 a robar la vivienda donde residía Jacinto, su esposa y su cuñada, situada lejos del núcleo urbano de Arafo, disfrazados con caretas y armados con un formón y una pistola, que luego se supo que era simulada.

Los dos ladrones golpearon al acusado, le pusieron en la sien la pistola, pegaron a su esposa y le exigieron que les diera todo el dinero que tuviera en casa, mientras la cuñada resultaba ilesa al ocultarse en un servicio. En un momento determinado, Jacinto simuló que iba a sacar dinero de un armario y cogió un revólver con el que trató de ahuyentar a asaltantes. Primero hizo un disparo al suelo y luego efectuó otro más alto, que atravesó el cuello a Jonás C.R., causándole la muerte.

Aunque el jurado consideró evidente que Jacinto y su familia habían sufrido una “agresión ilegítima”, apreciaron la concurrencia como eximente de legítima defensa, pero solo de manera incompleta, si bien reconocieron que ese “exceso” en la respuesta fue “mínimo”, y por ende aplicaron la mínima pena.

El otro ladrón: “Yo hubiera hecho lo mismo que Jacinto”

Durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial, el ladrón superviviente (entonces menor de edad) confesó al jurado que él hubiera hecho lo mismo que Jacinto si alguien hubiera amenazado así a su familia en su casa: “Y no dejaría que se escapara ninguno”, añadió el joven atracador.

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