El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) mantiene la pena de seis años de cárcel para un hombre por abuso sexual continuado a su hija menor de edad y otro año más por exhibicionismo de grabaciones de relaciones sexuales con su madre obtenidas con el móvil.
Otras penas son la prohibición de comunicarse con la joven o acercarse a ella durante siete años, la retirada de la patria potestad por ese mismo tiempo y el pago de 11.000 euros como indemnización.
Según la sentencia, desde que la niña tenía cinco años su padre llevó a cabo estas conductas en el propio domicilio familiar con cierta frecuencia hasta 2021 y al menos la agredió en cinco ocasiones.
Ante el TSJC el condenado mantuvo que se había vulnerado su derecho a la presunción de inocencia al no haberse llevado a cabo una prueba suficiente dado que se basó en versiones contradictorias entre el acusado y su hija y que él califica como “inciertas”, dado que no hay más testigos.
La respuesta del tribunal es que el propio padre y los psicólogos descartan que la acusación se asiente en motivos espurios o que la víctima haya distorsionado la realidad y por el contrario creen que siempre ha mantenido la misma versión de lo ocurrido.
La madre relató que en una ocasión sorprendió a su marido en ropa interior junto a la menor y le recriminó esta conducta y luego le pareció curioso que dejara de llamarlo “papá” y se dirigiera a él con su nombre además de percibir cambios de comportamiento.
Finalmente, pidió a su madre que la llevara a un psicólogo porque necesitaba hablar con alguien y fue ahí cuando relató lo ocurrido y entonces echaron al padre de la casa, lo que tranquilizó a la niña.
El fallo contó con el voto particular del magistrado Antonio Doreste que mantuvo que la prueba llevada a cabo era “no suficiente”, no se detecta patología pero sí interés espurio en cuanto que la joven tenía ansias de liberarse del control paterno.
El testimonio de la madre es calificado como “de referencia” y la exhibición de los videos tampoco se da por demostrada aunque la joven sí conocía de su existencia.
El magistrado detecta contradicciones en el relato y le llama la atención el tiempo que se tardó en presentar la denuncia lo que dejaría al acusado en una situación de indefensión.







