EL CHARCO HONDO

36, 34, 31, 29

Sobre la placa sudamericana, en mitad del Atlántico; al noreste de Santa Elena un barco de recreo se ha cruzado con los cordones sanitarios de la campaña electoral. Arrastradas por las corrientes oceánicas, las líneas rojas de las que hablaron los candidatos han sido encontradas por dos bañistas sobre la arena de las playas de […]

Sobre la placa sudamericana, en mitad del Atlántico; al noreste de Santa Elena un barco de recreo se ha cruzado con los cordones sanitarios de la campaña electoral. Arrastradas por las corrientes oceánicas, las líneas rojas de las que hablaron los candidatos han sido encontradas por dos bañistas sobre la arena de las playas de Roatán, en Honduras. Así se explican las metamorfosis de las últimas cuarenta y ocho horas: nadie excluye a nadie porque nadie recuerda nada. También así se entiende que progresen adecuadamente las conversaciones que todos están teniendo con todos. Los pactos posibles se multiplican como panes y peces, porque ahora la única línea roja es perder opciones imponiéndose líneas rojas. Los bloques preestablecidos de derecha o izquierda ahora son meras hipótesis entre otras alternativas. Curbelo mantiene su condición de XL. Cs conserva la X. Sin embargo, dos días después las cosas empiezan a parecerse poco a cómo eran hace dos días. En las últimas veinticuatro horas Ciudadanos ha anunciado que se abre a negociar con Coalición -en las islas- y con el PSOE -en todas partes-. De ayer para hoy el PP ha deslizado que sus acuerdos en ayuntamientos y cabildos quedan en modo-avión, por si finalmente les salta la liebre de un pacto de Gobierno PSOE-PP. Al abrir su catálogo de opciones en la negociación autonómica, Cs y PP han provocado que las conversaciones en cabildos y ayuntamientos amanezcan contagiadas de imprevisibilidad. Ahora cabe que una mayoría de izquierdas o derechas (para cerrar un pacto en el Gobierno de Canarias) no necesariamente sume o se acerque a los 36 escaños. Es posible que para aligerar el equipaje, y suprimir incomodidades, algún partido de los bloques preconcebidos sea bajado con el tren en marcha. Las linternas están apuntando a las posibles mayorías de gobierno, olvidando que si en la oposición se sientan fuerzas irreconciliables no hacen falta 36 diputados (ni 34, ni 31, ni 29) para que un Gobierno pueda caminar sin problemas en la Cámara. Para saber cuántos diputados harán falta para cerrar el próximo Gobierno hay que fijarse en qué partidos, en función de las combinaciones, quedarían en la oposición. Ahora que los cordones sanitarios flotan a la deriva en algún punto indeterminado del océano, el escenario se ha abierto aún más en la escena autonómica, y ha contagiado de imprevisibilidad a cabildos y ayuntamientos. Cuarenta y ocho horas después no se puede dar por hecho lo que se ha dado por hecho.