Celebramos el Día de Europa en una semana marcada, inevitablemente, por el inicio de la campaña electoral y una nueva cita con las urnas en las que elegiremos a nuestros representantes en el Parlamento Europeo, además de a nuestros representantes en los Gobiernos autonómicos, insulares y municipales. Al margen de las valoraciones políticas derivadas de los resultados, el reciente proceso electoral del 28 de abril nos ha dejado el dato más sobresaliente de las últimas décadas: la participación ha superado el 75% del electorado, una de las más altas de nuestra democracia. Es una excelente noticia que demuestra que la ciudadanía es muy consciente de la importancia de que su voz se escuche en las administraciones públicas, un ejercicio que garantiza la salud democrática de las naciones.
Ante una nueva convocatoria electoral, tan próxima en el tiempo, se corre el riesgo de pensar que en esta ocasión nuestro voto tiene un valor menor, que ya no es tan importante. Sería un error. Los ciudadanos pueden y deben volver a ejercer su derecho al voto, con total libertad, siguiendo sus creencias, sus preocupaciones, defendiendo a aquellas formaciones políticas que consideren que mejor pueden defender sus derechos y sacar adelante los proyectos más enriquecedores. En cambio, no votar significa que permanecemos indiferentes a lo que pasa en nuestra sociedad. Y no podemos permanecer indiferentes.
Junto a nuestros alcaldes, concejales, consejeros y presidentes de cabildos y comunidades autónomas, en la cita del 26 de mayo habrá también una urna más para elegir a nuestros representantes en el Parlamento Europeo. Aunque pueda parecernos una institución alejada de nuestro día a día, en realidad no lo es. Las decisiones que se toman en Europa tienen una enorme repercusión para todos los ciudadanos. No olvidemos que el proyecto europeo nos ha dado el mayor periodo de paz, de estabilidad y crecimiento en toda nuestra historia. Por tanto, más Europa es también más Canarias y más España. En este contexto, es fundamental que Canarias esté convenientemente representada en el Parlamento Europeo. El arco parlamentario cuenta con 750 diputados, representantes de las distintas sensibilidades y regiones de nuestro continente, desde Laponia al estrecho de Gibraltar, desde el cabo de San Vicente al Mar Negro. Por eso, cuantos más diputados de las Islas seamos, mejor defenderemos los intereses del Archipiélago.
Es cierto que en algunas ocasiones ha habido eurodiputados que dicen representar a las islas, cuyos votos han ido en contra de las propias regiones ultraperiféricas. Pero afortunadamente eso es una excepción. En esta legislatura hemos contado en Europa con un grupo grande y sólido de diputados procedente de las regiones ultraperiféricas. Juntos hemos conseguido muchísimos logros, y esto ha sido posible porque, incluso perteneciendo a grupos políticos distintos, hemos trabajado unidos a la hora de defender los intereses comunes de nuestros territorios.
Han sido cuatro años intensos, de mucho trabajo, que nos han marcado desde el punto de vista político y a mí, particularmente, en el plano personal como representante de los ciudadanos europeos. La actividad del europarlamento es constante, y a través de las mociones, informes, preguntas e intervenciones y en las más de 10.000 votaciones que han tenido lugar en esta legislatura siempre hemos tenido en mente que la defensa del proyecto europeo fuera también la de los intereses canarios. Pese al clima de incertidumbre, provocado por el brexit, la amenaza de los nacionalismos radicales, las crisis migratorias o la inestabilidad económica, esta legislatura ha venido a confirmar la vigencia y necesidad de la Unión Europea, un baluarte de las sociedades libres y democráticas que debemos salvaguardar. Por eso es importante que el día 26 de mayo los ciudadanos de Europa, de Canarias, acudan de nuevo a las urnas.

