el charco hondo

El buen PP

A España, y a las Islas, les hace falta un buen PP. Un PP que no se parezca al de los últimos meses, un PP que vuelva a serlo. Al país le hace falta un PP que ponga a Aznar en su sitio, en el pasado. España necesita una derecha razonable, moderna, centrada. Cargos orgánicos, militantes y simpatizantes del PP no se merecen que Aznar los tenga al servicio del ego insaciable, de los rencores y envidias que dan forma al complejo de inferioridad del ex presidente. Vox ha sido el juguete de Sánchez, ha dicho Feijóo. Y Casado el juguete de Aznar. El PP de estos últimos meses es el PP equivocado. No es el que merecen sus afiliados. No es el que necesita el país. Hace falta que pasen página. Sería una excelente noticia que Casado sea permeable a otro relato, a otra propuesta, a otro PP. Los candidatos municipales, insulares y autonómicos del partido tienen derecho a defender lo que han hecho o pretenden hacer, a bajar las decisiones a lo local, a reivindicar sus propios contextos, a sobreponerse al caos de sus siglas personalizando el debate. Tienen derecho a ser ellos mismos, pero también la obligación de exigir a Casado otro PP, también la tarea de volver a la cordura, a la gestión, al futuro. Los casos de corrupción están imborrablemente en su currículum, pero pueden y deben seguir avanzando. El PP puede caer mejor o peor, pero mucha gente los tiene por gestores competentes. Es ese el PP que hace falta. Ese el que debe hacer las cosas de otra manera. Hace falta un buen PP, un PP capaz de convertir a Vox en una opción perfectamente prescindible a ojos de quienes abrazaron a Abascal. El PP debe comprometerse a enfriar a Vox, a desactivarlo. Desinflar a la extrema derecha no es una misión al alcance de los partidos o de la gente de izquierdas. Esa tarea le corresponde al PP; también a este Rivera, pero sobre todo al PP. Casado debe adaptarse al buen PP, no al revés. El asunto no es si el veintiséis de mayo el líder de los populares resucita al calor de unos resultados menos dramáticos. La cuestión es que el PP se sacuda la caspa que Aznar le genera. La cosa es que a finales de mayo este país despierte a un PP reconocible, lógico, moderno. Hace falta un PP que no se parezca al de los últimos meses. España necesita al PP, pero no a un PP cualquiera sino al buen PP.

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