política

El hijo de las dos orillas

El padre de Gustavo Matos, el nuevo presidente de la Cámara regional, era un grancanario que también fue concejal en La Laguna, ciudad natal de su madre
Gustavo Matos busca con la mirada a su familia desde su escaño. DA
Gustavo Matos busca con la mirada a su familia desde su escaño. DA
Gustavo Matos busca con la mirada a su familia desde su escaño. DA

Por D. Negrín / T, Fumero

En su perfil de Twitter se presenta como “jurista, merengue, socialista y tallando su piedra”. Tiene un Volkswagen del 72, un Escarabajo. “Mi patria es mi familia. Un buen libro, una buena peli, un buen puro y el mar”, dice de sí mismo Gustavo Adolfo Matos Expósito (La Laguna, 1973), antiguo alumno del colegio Luther King y del Camino de la Villa, para posteriormente pasar al Instituto Cabrera Pinto, siempre en la Ciudad de Los Adelantados.

Licenciado en Derecho por la Universidad de La Laguna, Matos cursó un máster en Abogacía por la Escuela Jurídica de Editorial Colex, adscrita a la Universidad de Salamanca. Letrado en ejercicio desde 1997, fue en 1999 cuando hizo su irrupción en la política institucional al resultar elegido concejal lagunero con su partido de siempre, el PSOE, en una lista en la que, encabezada por Santiago Pérez, debutaron otros ilustres de similar edad como Javier Abreu, José Antonio Valbuena y Marlene Martín. Pero de casta le viene al galgo que ayer, en su discurso tras ser nombrado presidente del Parlamento de Canarias, se autodenominó “hijo de las dos orillas”, en referencia a que fue en Gran Canaria donde nació su padre, Jose Miguel Matos del Pino, sindicalista con UGT en la fábrica de tabacos Álvaro y, posteriormente, también concejal del PSOE en el Ayuntamiento de La Laguna, ciudad natal de su madre.

En tal responsabilidad repitió su hijo en el mandato comprendido entre 2003 a 2011, para dar el salto a la primera línea política al ser el candidato a la Alcaldía por el PSOE en una cita electoral donde no le acompañó el respaldo electoral. Su revés lo alejó del Consistorio lagunero y acabó como director general de Comercio y Consumo en un Gobierno de Canarias por entonces fruto de un pacto entre CC y PSOE. Tras disputar en octubre de 2014 las primarias a la Presidencia del Gobierno de Canarias que ganaría Patricia Hernández Gutierrez, es diputado regional desde 2015.

Como candidato a la alcaldía en las elecciones de 2011, publicó su patrimonio personal (desde la hipoteca de su casa, compartida con su pareja, hasta su participación en sociedades), “una medida de transparencia que demuestra que actuamos con las manos limpias, sin nada que ocultar, que supone un avance para el sistema democrático y la credibilidad de los políticos ante la sociedad”.

Ayer, Matos mostró parte de su personalidad en un discurso breve pero significativo, en el que no dudó en honrar la memoria de sus padres y de agradecer a los suyos todo lo bueno que le ha pasado, pero también tuvo palabras de recuerdo para ilustres juristas de la Isla como Gumersindo Trujillo, Santiago Pérez, Luis Fajardo Spínola, José Miguel Ruano y Rolando García, con independencia de que sean o no del PSOE. Tampoco es baladí que optara por el poeta gomero Pedro García Cabrera para poner colofón a su alegato de ayer.

Pero Matos, además de político, también es abogado, concretamente especializado en Derecho Administrativo y Derecho Civil, “entre otras ramas en responsabilidad patrimonial y daño corporal”, así como en Derecho de protección de consumidores y usuarios. Es miembro de la Asociación Española de Abogados de Responsabilidad Civil y del Seguro, y de la Asociación Española de Compliance Officer. Posee un máster en Derecho de Responsabilidad Civil y del Seguro por Granada. Curiosamente, ha sido el abogado del profesor Enrique Meléndez Hevia, con quien logró, tras 15 años de lucha, el reconocimiento de sus famosos polvos adelgazantes por parte de la Oficina Europea de Patentes (European Patent Office).

En 2001 contrajo matrimonio con Sonia Fernández Hernández y en 2003 y 2008 nacieron sus dos hijos. Alberto Matos Fernández e Ignacio Matos Fernández.

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