el charco hondo

Investidura

El pacto de las izquierdas comienza hoy un camino de flores, sí, pero también de espinas. Flores rojas, verdes, gomeras y moradas tienen por delante una legislatura exigente, una carretera con curvas, y algunas bastante cerradas. El discurso de investidura de Ángel Víctor Torres (hoy, a mediodía) será el kilómetro cero de un Gobierno, y ...read more →

El pacto de las izquierdas comienza hoy un camino de flores, sí, pero también de espinas. Flores rojas, verdes, gomeras y moradas tienen por delante una legislatura exigente, una carretera con curvas, y algunas bastante cerradas. El discurso de investidura de Ángel Víctor Torres (hoy, a mediodía) será el kilómetro cero de un Gobierno, y de un presidente, obligados a convivir con el aliento de la expectativa de cambios. A este Gobierno, y a este presidente, se les reprochará cualquier síntoma de continuismo. La gente espera señales de cambio. Y pronto. Hacer las cosas de otra manera lleva un tiempo, pero pocos se lo darán a quienes se sienten en el Consejo de Gobierno. Han anunciado que se puede gobernar de otra forma. Ese ha sido el pegamento que ha unido a Torres, Rodríguez, Curbelo y Santana. Esa la bandera de los cuatro partidos. Ese el listón que se han puesto. Esa la espina dorsal. Hay otras. Las espinas que tendrá que gestionar el pacto de las flores serán, entre otras, las sombras que sobrevuelan al sector turístico y, a partir de ahí, al empleo. Al Gobierno que hoy echa a andar le irá la vida en que el tratamiento que las Islas reciban en los presupuestos generales del Estado se parezca a lo que debe ser. Tendrán que recuperar el diálogo, pero sin caer en el conformismo. Los partidos que harán presidente a Ángel Víctor Torres tendrán que hacer posible el imposible de revolucionar los servicios sociales. Se les exigirá que en dependencia, vivienda o sanidad se haga más y mejor. No bastándoles con estas espinas, el modelo de sociedad que abanderan les obligará a dar pasos fiscales que serán recibidos con antipatía y rechazo. Torres deberá definir en su discurso de investidura qué quiere hacer y cómo lo quiere hacer. Hoy conoceremos los términos del contrato que quiere suscribir con más de dos millones de canarios. El presidente inminente debe sacudirse la tentación de creer que la historia empieza con él, y para ahorrarse ese pecado haría bien reconociendo el trabajo de los gobiernos y presidentes anteriores. Torres debe tender puentes, no dinamitarlos. Debe conseguir que el Gobierno practique la firmeza dialogada: conciliar sin dejar de reivindicar. El presidente inminente debe ofrecer razones que merezcan el reencuentro con la política de quienes hablan de cansancio, descrédito y hastío. Habrá días de flores, pero también de espinas. Será una legislatura exigente para un Gobierno que deberá hilar fino, porque de lo contrario las flores marchitarán prematuramente.