Tribuna

Uso de datos y nuevo Gobierno

El rígido reglamento del Parlamento de Canarias no permite intervenir a los diputados a pesar de que tengan que oír desde la tribuna de oradores disparates para todos los gustos por parte de sus colegas. Hay que callarse y seguir un protocolo bastante alejado del parlamentarismo inglés, el primero de los parlamentarismos. El más vivo, […]

El rígido reglamento del Parlamento de Canarias no permite intervenir a los diputados a pesar de que tengan que oír desde la tribuna de oradores disparates para todos los gustos por parte de sus colegas. Hay que callarse y seguir un protocolo bastante alejado del parlamentarismo inglés, el primero de los parlamentarismos. El más vivo, además.

Así tuvimos que comportarnos en las sesiones de investidura del actual presidente, don Ángel Víctor Torres, doctor en Filología Española por mi departamento universitario con una tesis sobre el poeta, dramaturgo y ensayista uruguayo de ascendencia canaria, Julio Herrera y Reissig, dicho esto con bastante orgullo académico.
Pero fueron muchas las inexactitudes vertidas por los miembros de ese Pacto de las Flores, algunos de ellos y de ellas haciendo gala del discurso apocalíptico al que nos tienen acostumbrados los de Podemos, porque parece que su ideología les recomienda siempre que cuanto peor, mejor… Entre otras cancaburradas, oí decir que el rescate de la banca española, mejor de las cajas de ahorro españolas, que eran cuarenta y cinco antes de 2009 y luego se quedaron en dos, había supuesto al Estado doscientos mil millones de euros, cuando lo cierto es que ese rescate se situó en sesenta mil doscientos millones de euros. Es decir, muchos e inaceptables millones de euros, pero no los doscientos mil millones que invocaron los candidatos/as a ocupar la alta magistratura de la gobernación de Canarias. Y, por otra parte, habría que aludir aquí a que no solo fue España la que con ese rescate evitó la caída de su sistema financiero, el motor de cualquier economía, pues tanto George W. Bush, como Barack Obama, lo entendieron del mismo modo para el sistema financiero estadounidense, quizá una de las economías de libre mercado más sólidas del mundo, como nadie podrá poner en duda.

Otras de las denuncias del estado actual de cosas, fueron las cifras manejadas sobre la población canaria bajo el umbral de la pobreza. Se habló de un 38 % , o de un 40 %, cuando las cifras manejadas por el ISTAC, nuestro instituto de estadística, que no opera como el INE, el instituto español, con solo trescientos encuestados en nuestro archipiélago, sino que lo hace con doce mil entrevistas y cinco mil hogares, cuando las cifras del ISTAC, decíamos, nos hablan de solo un 21 %.

Asimismo, se ha jugado por parte de los candidatos a presidir y gestionar Canarias a ocultar aritméticas como las del aumento de energías renovables, que desde 2015 hasta hoy han llegado a los 231, 4 megawatios, lo que supone un 65 % de mejora. Pedro Ortega será recordado como un gran consejero de su área, le pese a quien le pese mi juicio, que no es solo mío.

Y podríamos seguir poniendo en evidencia la falta de rigor de los discursos de los pasados días 11 y 12 del corriente mes, falta de rigor que perseguía dar una imagen dramática de Canarias, una imagen que el nuevo cuatripartito se empeñaba en enfatizar para, a continuación, presentarse como los consabidos salvadores de todas las patrias. Incluso, el representante de ASG, con su cuota de traición a sus antiguos aliados, algo que era de esperar proviniendo de quien provenía. No vamos a pedirle peras al olmo y menos peras en el territorio comanche en el que se ha convertido la política de estas islas nuestras. Así como los socialistas evitaban hablar de que Patricia Hernández gestionó los servicios sociales durante muchos meses de la legislatura extinguida, que José Miguel Pérez estuvo al frente de la Educación canaria desde 2011 al 2015, o que el consejero Morera controló la sanidad durante media legislatura anterior.

Pero al margen de esos bailes de cifras y de responsabilidades personales tan evidentes como intolerables cuando se analiza la situación de cualquier país, como lo es Canarias, nuestra nación atlántica, el nuevo Gobierno de Canarias tiene por delante un programa de acción que no puede eludir. Esto es: la aplicación práctica de los contenidos del nuevo Estatuto de Autonomía de Canarias, nuestra nueva estructura política y administrativa, y de las bases económicas del nuevo Régimen Económico y Fiscal ?dos leyes votadas en contra por un socio de ese Gobierno, es decir, Podemos?, y la exigencia al Estado de que nos pague lo que nos debe de los convenios de 2018 no satisfechos.

Ahí reside el principal programa de acción de los que ahora se ponen al frente del Ejecutivo canario. Ya no caben más acusaciones contra el gobierno saliente, aunque estaremos unos meses más oyendo hablar de hallazgos inculpatorios contra consejeros y consejeras cesados, ahora hay que empezar a trabajar para demostrarnos a todos que los nuevos lo pueden hacer mejor. Se llaman a sí mismos el Pacto de las Flores y el Pacto del Progreso, dos denominaciones que exhalan optimismo y afán de hacernos a todos más felices. Ojalá lo consigan. Pero a nosotros nos gustaría que lo hicieran siempre manejando cifras fiables y no engañando a nuestro pueblo, como en parte lo hicieron en sus discursos pronunciados la semana pasada en Teobaldo Power, donde a veces la música chirría, y uno, desde su escaño, tiene que guardar respetuoso silencio ante muchas de las barbaridades que escucha.