el charco hondo

Ingravidez

No es cierto que astronautas u objetos floten en las naves o estaciones espaciales en órbita porque están en condiciones de ingravidez. Si no caen al suelo no es porque en el espacio no haya gravedad. Sí caen, pero como el suelo está cayéndoles al mismo ritmo (debido a la aceleración de la gravedad) parece que no está pasando nada, y que flotan. Ocurre con los astronautas lo que está pasando a los socialistas con los sondeos electorales: los ciento veintitrés escaños que obtuvieron el 28 de abril parece que flotan, pero lo que puede estar pasándoles es que el suelo esté cayéndoles a idéntica velocidad, de tal forma que los socialistas crean que no está pasando nada, pero sí esté pasando; y si no logran sacar la campaña de Cataluña, cualquier cosa puede ocurrir el 10 de noviembre. La catalanización tiene a Sánchez flotando en una falsa ingravidez, en una atmósfera difícilmente controlable para aquellos que, en la fontanería de Moncloa, empiezan a temerse que se ha pasado del mucho que ganar al mucho que perder. Desórdenes públicos y enfriamiento económico dibujan un contexto que siembra vientos favorables a las derechas. Como ha recordado José Antonio Zarzalejos, en la calle cotizan al alza los conceptos de orden y gestión, elementos que normalmente reman hacia los partidos de la derecha. Cataluña tiene a Sánchez nadando contra la corriente de las horas. Ha dejado de pilotar la coyuntura electoral. Ahora son otros los que crecen sin alardes ni esfuerzos o aportaciones reseñables. El problema de Sánchez se resume en que son malos tiempos para la sobriedad. En paisajes informativos como el de estos días las razones democráticas son arrinconadas por lo que el historiador británico Niall Ferguson bautizó emocracia. Con Cataluña ocupándolo todo, a ojos de millones de retinas el presidente en funciones se está pasando o quedando corto. Las imágenes de Barcelona convierten los sondeos de hace meses o semanas en material inservible. Cataluña está poniendo el contador electoral a cero. Las alarmas saltan en las filas del PSOE porque se ha entrado en un presente intestinal que no se está dejando gestionar desde el poder. La gravedad de la ingravidez, según los cálculos puede que fallidos de Sánchez, está en que los socialistas ya no saben si están flotando o si están cayendo pero no lo notan porque su suelo está cayendo al mismo ritmo. Si el PSOE no logra descatalinizar la campaña el 10 de noviembre puede pasarle cualquier cosa.

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