Empresarios relevantes

Adalberto Dorta: “Hoy, el mecánico tiene que ser casi un informático para reparar un coche”

Su padre, que era propietario de talleres y agencias de recambios en la zona de la Guaira (Venezuela), decidió dedicarse a lo mismo en la Isla y así consiguió la distribución de Volkswagen para el Norte de Tenerife

Adalberto Dorta, propietario de Repuestos Doral. Sergio Méndez
Adalberto Dorta, propietario de Repuestos Doral. Sergio Méndez

La historia de Adalberto es la de muchos emigrantes que vinieron a Canarias procedentes de Venezuela. Su familia llegó a la Isla cuando tan solo tenía 9 años y su padre, que era propietario de talleres y agencias de recambios en la zona de la Guaira (Venezuela), decidió dedicarse a lo mismo en la Isla y así consiguió la distribución de Volkswagen para el Norte de Tenerife, desde La Laguna hasta Icod de los Vinos. Fue entonces cuando se dio cuenta de que había una escasez de recambios de otras marcas de coche en el mercado y entonces decide, junto con sus hermanos, montar Repuestos Dorta. A partir de ese momento, se empieza a escribir una historia que se remonta ya a más de 30 años y que ha convertido a esta empresa canaria especializada en la comercialización de accesorios y recambios de calidad para el automóvil, líder en ventas en Tenerife.

-Una historia, la suya, como la de muchos canarios que salieron de Venezuela huyendo de la mala situación que vivía el país…
“Sí, así es. Nosotros llegamos aquí cuando yo tenía 9 años y mi padre enseguida comenzó a dedicarse a lo que sabía y en lo que había trabajado toda su vida en Venezuela. Con esa visión empresarial, cuando crean Repuestos Dorta, que inicialmente estaba en La Laguna en la avenida Trinidad, empiezan a traer repuestos de Inglaterra, Italia, Francia…”.

– ¿Y cuándo desembarca usted en la empresa familiar?
“Bueno, al llegar a Tenerife, continué con mis estudios y termine Ingeniería, y al acabar el proyecto me incorporé a la empresa allá por el año 1989. Empecé con las labores de informática y llevando la política comercial, pero tuve discrepancias con la familia y decidí marcharme. Trabajé entonces en algunas empresas de informática, pero en realidad a mí lo que me gustaba era tener una empresa. En ese momento, y tras nacer mi hijo, mi suegro me dice que si realmente ese es el mundo que me gusta pues dejara la informática y montáramos una empresa juntos. Y así en febrero de 1993 nació Repuestos Doral. Mis suegros tenían el 50% de la empresa y yo el otro 50%. Abrimos en unos salones de 700 metros en Los Realejos y comenzamos a crecer. Después abrimos en La Laguna. Mi padre le compra su parte a sus hermanos en el año 1999 y me pide que le ayude gestionando las dos empresas a la vez. Una vez fallecida mi madre en el año 2007 empiezo el reintegro de la compañía a Repuestos Doral, que culmina en el año 2011”.

-¿Fue un proceso complicado?
“Digamos que no fue fácil, porque a pesar de que eran dos empresas que se dedicaban prácticamente a lo mismo eran muy distintas. Nosotros siempre estamos innovando y yendo dos pasos por delante. La empresa de mi padre se había quedado atrás. También hay que tener en cuenta que a mi padre lo tuvieron que sacar del colegio con 6 años para ponerse a trabajar. La guerra estalló en el año 36 y a mi abuelo lo mandaron al cuartel porque sabía leer y escribir, y entonces quien tenía que sacar las castañas del fuego en la casa era mi padre y su hermano. Por eso recuerdo a mi padre terminando de aprender a escribir con 40 años con los cuadernos Rubio. Pero eso, sí tenía olfato para los negocios. Quizás, lo que le pasó a él es casi lo que nos pasa ahora con nuestros hijos y las nuevas tecnologías, que ellos siempre van por delante y nosotros parece que nunca estamos a su altura”.

-Antes habló de que finalizó la integración de la empresa de su padre en el año 2011, justo en plena crisis ¿eso le afectó?
“Sí, es curioso. Fíjese que en el año 1993, cuando nace la empresa había una crisis importante. En el 2003, también, y en el 2011 culmina la integración. La verdad que casi hemos ido a contra corriente, porque también en el año 2016 compramos una empresa en La Palmas. Había que dar el salto sí o sí, porque ya esto se nos estaba quedando pequeño, y para sobrevivir había que crecer. Se nos presentó una oportunidad y compramos una empresa que estaba pasando un momento malo. Abrimos y nos va muy bien”.

-Después de casi 27 años en el sector de la distribución y venta de recambios, ¿cómo ha cambiado el sector?
“Mire, cuando nosotros abrimos hace casi 27 años podían haber en el mercado 120 modelos de coche, con todas sus variedades de motores. Hoy hay 650, y creciendo. Con muy poquitas piezas cogías mucho parque, y hoy tienes que tener unos lineales brutales para poder atender a toda esa variedad. ¿Qué ha cambiado? Me pregunta. Pues la tecnología. Ha entrado mucha electrónica en la gestión de los coches. Los mecánicos se tienen que formar. Antes era un mecánico que aprendía algo de informática, y ahora es al revés. Antes era tu experiencia la que te decía más o menos donde esta la avería, y qué podía ser, hoy necesitas máquina de diagnosis para que te digan dónde está el posible fallo del vehículo. La mecánica en si no ha cambiado. Los motores son más sofisticados, pero siguen igual, pero sí es verdad que, de unos años para acá, han irrumpido con fuerza los coches híbridos y los eléctricos, y quedan por llegar los de pila de hidrógeno. Ya le digo que el sector va a estar muy entretenido los próximos años”.

-¿La llegada del coche eléctrico supondrá el final del sector de recambios?
“No, porque habrá repuestos que tendrán que seguir, como los espejos retrovisores, luces o chapa. Es cierto que los filtros no porque un coche eléctrico no tiene aceite y no lo necesita. Pero hay que verlo de otra manera. Se incorporan nuevas oportunidades porque esos coches necesitaran, por ejemplo, resistencias para la calefacción. Mire, al diesel, todavía, le quedan muchos años. Ahora van a tener que convivir todos los modelos, pero aún queda mucho. Recambios siempre va a haber, porque al haber movimiento, habrá desgaste y, por tanto, habrá que sustituir piezas”.

-Sobre todo teniendo en cuenta que el parque móvil de Canarias es uno de los más viejos del país.
“Lo es, pero es que ahora los fabricantes los hacen para que duren. Mire hace 25 años un coche llegaba a los 100.000 kilómetros y ya había que pensar en repararlo. Hoy en día, con los materiales que se utilizan y los lubricantes que hay, el coche llega hasta los 300.000 kilómetros sin reparar. Hace 25 años, las correas de distribución se cambiaban cada 20.000 kilómetros, hoy cada 100.000. El fabricante cada vez hace un producto de mejor calidad que lleve menos mantenimiento, porque lo que quiere es que disfrutes del coche y que no le des un dolor de cabeza con los recambios. En relación con lo que dice de que tenemos un parque móvil viejo, sí, es verdad, pero por desgracia la situación económica en las Islas es la que es, no tenemos un poder adquisitivo alto, y por eso se estira la vida del coche lo máximo posible. Aquí, en las Islas, es complicado renovar el parque móvil”.

-¿Qué diferencia a Repuestos Doral de otras empresas que se dedican a lo mismo?
“Cuando abrimos apostamos por las redes de talleres y, sobre todo, por la formación. Las personas que trabajan en los talleres tienen que formarse en todas las marcas de coches. La formación continua de nuestros trabajadores y la introducción de las nuevas tecnologías, se han convertido en sello de identidad de nuestros productos. Creemos que la realización de un servicio de calidad pasa por la formación continua de nuestros trabajadores y la adaptación a los procesos tecnológicos de nuestros clientes para optimizar los resultados de todo trabajo. Cuando prescribimos un producto o un repuesto el taller tiene que saber cómo colocarlo en el coche”.