Ciencia

Pedro Dorta Antequera: “El Covid-19 pasará antes o después; el cambio climático ha venido para quedarse”

Reconoce que actualmente las mismas “tienen un grado de certeza a 24 o 48 horas muy alto”. Asimismo, afirma que la calima vivida el pasado mes de febrero en Carnavales “es un fenómeno extremo de muy alta intensidad y bajísima frecuencia en Canarias”.

Su pasión por la climatología se hizo realidad tras un proceso que terminó con la elección del tema de su tesina sobre Olas de calor en Canarias. Si bien no se dedica a la predicción del tiempo, Pedro Dorta reconoce que actualmente las mismas “tienen un grado de certeza a 24 o 48 horas muy alto”. Asimismo, afirma que la calima vivida el pasado mes de febrero en Carnavales “es un fenómeno extremo de muy alta intensidad y bajísima frecuencia en Canarias”. Desvincula en esta entrevista el coronavirus de los avatares que corre el cambio climático. Pedro Dorta ha sido director del Departamento de Geografía de la ULL (2012-2013) y del Departamento de Geografía e Historia de la misma universidad (2014-2015). Ha formado parte de varios consejos de redacción de revistas científicas y de diversos comités científicos de congresos especializados.

-¿Cuándo supo que se iba a dedicar a la climatología?
“No fue un momento concreto. Digamos que fue un proceso que terminó con la elección del tema de mi tesina sobre olas de calor en Canarias, hace ya muchos años”.

-¿Hasta qué punto se ha avanzado en la previsión del tiempo?
“Aunque yo no me dedico a la predicción, le puedo decir que hasta un punto inimaginable hace solo un par de décadas. Las predicciones meteorológicas actuales tienen un grado de certeza a 24 o 48 horas muy alto, a pesar de lo que piensa mucha gente”.

-¿Recuerda imágenes del Hombre del tiempo?
“Sí, claro, pero mi campo de trabajo es el clima no el tiempo. Aunque con puntos en común son disciplinas distintas”.

-A su entender, ¿ha habido que esperar a que se produzcan desgracias personales y materiales para procurar ser más precavidos y cautos en la materia a la hora de tomar las decisiones en el momento de las previsiones?
“Las desgracias, tanto materiales como humanas, se han producido siempre en la historia de Canarias y, también, de España. Tampoco es un momento. Es un proceso que nunca acaba, puesto que siempre se está aprendiendo. Desgraciadamente es más que probable que siga habiendo muertos en un contexto de cambio climático como el que tenemos. En ese sentido es importante remarcar que se trata de un proceso en el que no solo son responsables las autoridades y técnicos competentes, sino también cada uno de nosotros, utilizando el sentido común y acatando las recomendaciones en cada situación de alerta”.

-¿Había vivido antes un episodio similar al acontecido el fin de semana de los Carnavales de Santa Cruz?
“Las vivencias personales no sirven de nada en estas cuestiones. Lo importante son los datos. En cualquier situación de desastre, una inundación, un temporal de viento, una ola de calor, siempre hay un testigo que dice haber vivido muchos años en ese lugar y nunca haber visto nada igual. Esos testimonios, repetidos mil veces en los medios de comunicación, no aportan nada, no son noticia o no deberían ser noticia. La verdad siempre debe venir de los datos y de la ciencia. En el caso concreto del episodio de calima de hace unas semanas, lo cierto es que las series con información sobre material particulado de origen sahariano son irregulares y relativamente cortas, por lo que no me atrevería a contestar de manera tajante. Ha habido episodios muy intensos en el pasado, como en enero de 1999 o 2002. No obstante, sin duda el evento por el que me pregunta es un fenómeno extremo de muy alta intensidad y bajísima frecuencia en Canarias. Y recordemos, en Climatología cualquier fenómeno extremo registrado se puede repetir, al menos, con la misma intensidad”.

-¿Qué es la calima, cómo se produce y si debe considerarse como normal en alguna época del año en Canarias?
“La calima no es más que material de origen edáfico, es decir, de los suelos, en nuestro caso de procedencia sahariana. Las partículas que la conforman son levantadas debido a una intensa convección por un calentamiento intenso del suelo o, más frecuentemente, por tormentas que remueven el suelo inyectando grandes cantidades a altitudes muy considerables. Las partículas de menor tamaño, polvo litogénico, que, por otro lado, son las más perjudiciales para nuestra salud pueden permanecer en suspensión durante muchos días y desplazarse a grandes distancias. La calima es frecuente en Canarias desde siempre, siendo más habitual en el invierno en capas bajas que son las que nos afectan. Por tanto, es normal que haya calima en invierno, pero excepcional episodios como el del mes pasado”.

-¿Cuál es la diferencia fundamental entre una tormenta de polvo y la calima vivida hace algunas semanas, sobre todo en Tenerife?
“Ya hemos visto lo que es la calima. Una tormenta de polvo o de arena es un fenómeno originado cuando vientos fuertes arrastran y levantan de suelos desnudos, sin vegetación, millones de partículas de dimensiones muy reducidas y, por tanto, ligeras que son trasladadas por las corrientes de aire de la tormenta”.

-¿Ustedes creen que cuentan con los medios suficientes para desarrollar su labor con garantías?
“En investigación nunca contamos con los medios suficientes. Las mejores universidades e instituciones de investigación del mundo, lo son principalmente por que tienen financiaciones astronómicas y mucho personal muy cualificado. Yo soy un científico que me muevo entre las ciencias de la atmósfera y las ciencias de la tierra, pero con una vertiente claramente social. Me considero un científico social. En ese ámbito, no necesito grandes máquinas ni equipos costosos. Nuestra investigación avanzaría mucho más si pudiese contar con más personas bien formadas y pagadas. Necesitamos mano de obra cualificada, pero no hay mucho interés por la investigación y, mucho menos, financiación. La Universidad de La Laguna, por ejemplo, estoy convencido de que tiene serios problemas para poder contratar a profesionales de valía. Muchas veces se emplean grandes cantidades de dinero en cuestiones que hoy llamamos postureo, que también podríamos denominar como oportunismo. Financiación que se emplea en campañas o empresas que no tienen demasiado sentido desde mi modesto punto de vista. Se pierde la visión estratégica de futuro, sólo se piensa en el rédito inmediato. Y no solo es una cuestión política. Para la gente es más importante el fútbol o Instagram, que el avance científico y social”.

-¿Qué echan en falta para mejorar ostensiblemente en el trabajo que desempeñan?
“Volvemos a la financiación y, sobre todo, en mi caso para personal cualificado bien pagado”.

-¿Políticos y climatólogos van juntos, de la mano, o existen algunos obstáculos insalvables?
“Los políticos son muy variados, no todos son iguales. No obstante, si es cierto que ellos suelen trabajar a cuatro años vista, mientras que el sistema climático y su estudio requieren de una visión temporal notablemente más larga. Un buen ejemplo sería el cambio climático: su mitigación y adaptación necesitarán décadas y la toma de conciencia y de decisiones son urgentes teniendo en cuenta que las medidas que se consideren pueden no tener una repercusión inmediata dentro de un periodo electoral. Es más, la mayor parte de las decisiones sobre políticas ambientales no dejan ver los resultados hasta muchos años más tarde, pero la falta de esas decisiones cruciales puede llevarnos al desastre”.

-¿El cambio climático es una realidad evidente a los ojos de todo el mundo?
“No sé si a los ojos de todo el mundo. Desde luego, a los ojos de los científicos, que son los que saben de esto, sí. Es una realidad incuestionable. En el mundo científico, el consenso es superior al 99%. Sin embargo, cuando la cuestión se torna en decisiones políticas o en intereses económicos parece que hay muchos que quieren desmentir a los que saben, como ya digo, los científicos. ¿Se puede creer o no en el cambio climático? Lo cierto es que la creencia no es conocimiento, en cualquier caso es fe, o superstición, o ideología. Incluso, hay profesionales de los medios de comunicación en Canarias que no creen en el cambio climático. Insisto, esto no va de creencias, sino de ciencia. Si estás enfermo y quieres curarte debes ponerte en manos de un médico, no de un político, ni de un accionista de una empresa, ni de un consejero espiritual. Si queremos curar al planeta debemos escuchar con atención lo que nos plantean los científicos y ellos nos dicen que el planeta está muy grave”.

-Dígame una cosa, ¿qué le preocupa más, el cambio climático o los efectos del coronavirus?
“Sin ninguna duda el cambio climático, aunque, sinceramente, no creo que sean comparables. Los dos son problemas muy serios. Probablemente, en estos momentos el coronavirus es más urgente, pero el cambio climático es más grave en cuanto a sus consecuencias y su permanencia. De todas formas, vaya por delante mi admiración y cariño hacia todos los profesionales de la sanidad, del transporte y de los que trabajan en los servicios esenciales, para que la mayor parte de la población pueda hacer una vida de confinamiento sin carencias. El Covid-19 pasará antes o después, el cambio climático es un problema ya crónico, que ha venido para quedarse y que si no se toman medidas cada día que pasa será más grave”.

– Se lo decía por lo de las partículas saharianas que transportan bacterias, virus, hongos, etc…
“El coronavirus no tiene relación alguna con el cambio climático, si bien es cierto que las intrusiones de polvo de origen sahariano pueden trasladar bacterias, metales, etc. De todas formas, hay profesionales que saben mucho más que yo sobre este tema, tanto en la ULL como en la AEMET”.

– ¿Se han hecho estudios sobre el porcentaje de estos microbios, que sobrevuelan el espacio aéreo isleño, que hacen parada en la Isla?
“Me consta que hay estudios, pero le repito que yo no me dedico a esto y no me gusta hablar de lo que desconozco”.

– ¿Un experto en la información climatológica llega a mirar en televisión qué tiempo va a hacer al día siguiente o ya lo conoce de antemano?
“Normalmente estoy siempre informado, como es natural. Deformación profesional, supongo. Suelo estar pendiente de las cuestiones meteorológicas y climatológicas. Leo artículos científicos, prensa y sigo a algunos expertos en determinadas redes sociales. Debo mantenerme informado y actualizado en mi campo de trabajo”.

– Nuestros mayores, desconocedores de los avances tecnológicos existentes en la actualidad, ¿siguen siendo certeros en sus predicciones naturales a la hora de vaticinar el tiempo en la zona?
“Si por mayores entendemos personas de edad avanzada, que de alguna u otra manera dependen de las condiciones meteorológicas de cada día, como por ejemplo agricultores, es muy probable que tengan experiencia suficiente como para predecir más o menos algunas situaciones con algo de antelación. A la pregunta de si siguen siendo respondo que son tan certeros o no ahora como antes. Lo que es evidente es que nadie es capaz de predecir con la certeza y la antelación de los modelos matemáticos que emplean los servicios meteorológicos nacionales”.