tribuna

En el Día Internacional del Jazz

Un año más me atrevo a escribir sobre una música que forma parte de la cultura universal. Música, como todo en la vida, que aunque ha mantenido con cierta pureza su originalidad inicial ha sufrido en el tiempo, su evolución e incluso la fusión con otro tipos de música, tan importantes como ella.

Se admite que su origen, aunque incierto, se produjo en la ciudad de Nueva Orleans, ciudad multicultural edificada sobre el delta del río Misisipi en el estado de Luisiana (USA). Concretamente fueron los afroamericanos quienes modificaron la música artesanal de sus antepasados para crear el estilo clásico actual. La Calle Bourbon Street es el auténtico templo musical del jazz en su estilo más puro.

En esa ciudad nació el 4 de agosto de 1901 Louis Daniel Armstrong a cuya memoria dedico este escrito. La historia del jazz equivale, en gran parte a él. Según Hugues Pannassié, su infancia fue muy parecida a la de la mayor parte de los niños negros de entonces, independiente, pasaba su tiempo en la escuela, la iglesia, la calle jugando con sus amigos y compañeros. Ya desde su infancia se distinguía de la chiquillada por su extremada sensibilidad para la música y su fineza de oído.

Durante aquella época Nueva Orleans estaba saturada de música. Louis Armstrong vivió en ese ambiente hasta cumplidos los 20 años. En 1924 fue contratado por el más célebre director negro de orquesta de Nueva York, Flechter Henderson y desde su primera actuación, causó sensación en el barrio negro de Harlem. Jamás se había oído trompeta parecida. Jamás ha habido, y miren que he oído a muchos, un trompetista que ha hecho gala de un modo de tocar tan brillante como él, tanto en el registro subagudo, cuanto en el medio como en el grave.

Pero Louis Armstrong no solo es un virtuoso de la trompeta, sino que, ante todo, es un “creador”, el más fecundo que jamás haya conocido el jazz. Su imaginación es inagotable. Solo aquellos que hayan oído sus versiones en los viejos discos podrán darse cuenta de todo cuanto él ha creado.

En este tiempo incierto que nos ha tocado vivir se puede encontrar en todo tipo de música un alivio a la “tortura” del confinamiento impuesto. En ese sentido para terminar les puedo recomendar tres actuaciones de Louis Armstrong, todos se hallan en YouTube algunas grabaciones “live”, directas y no de gran calidad.

Les recomiendo Helo Dolly, Basin Street Blues y el canto a la vida What a wonderful world”.

La música es un lenguaje universal que no conoce fronteras.

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