Tribuna

Canarias, la nueva realidad que quiero, por Juan Jesús Ayala

Por Juan Jesús Ayala Quiero una Canarias libre de coranovirus, donde la gente mayor sea respetada como nosotros lo hicimos con nuestros abuelos y que sean referentes de los proyectos de vida de cada cual. Quiero una Canarias que no olvide a los otros enfermos, a los oncológicos, a los que padecen enfermedades cardiovasculares que […]

Por Juan Jesús Ayala

Quiero una Canarias libre de coranovirus, donde la gente mayor sea respetada como nosotros lo hicimos con nuestros abuelos y que sean referentes de los proyectos de vida de cada cual. Quiero una Canarias que no olvide a los otros enfermos, a los oncológicos, a los que padecen enfermedades cardiovasculares que por mor de una pandemia se han recogido sobre si mismos con miedo de acudir a los hospitales por temor al contagio poniendo su vida también en alto riesgo.

Quiero una Canarias que intuya las nuevas amenazas que pueden girar a nuestro alrededor y para que no nos coja con el paso cambiado y con el tiempo necesario para disponer de todo aquello que redunde en la protección de la población, de los sanitarios y de los enfermos. Una Canarias con equipos sanitarios que se dediquen exclusivamente a las próximas agresiones víricas y bacteriológicas que nos visiten; por lo que es imprescindible que toda su labor se desarrolle en un hospital construido para tratar exclusivamente a las enfermedades infecto-contagiosas por lo que no debemos de dejar de planificar ese hospital porque se podrá decir que tiene un alto coste, pero nunca mas elevado que el de las vidas humanas que se quedan por el camino y. además, que ha traído como consecuencia devastadora una crisis económica sin precedentes ni aun como las ocasionadas por la gripe española de 1918( 50 millones de muertes), ni con la primera y segunda guerras mundiales ( 70 millones de victimas).

Quiero una Canarias que sea una isla grande dónde no hayan capillitas ni trapicheos. Una Canarias que tengamos en el pensamiento como si fuera la protagonista de nuestra propia historia. Una Canarias como territorio ordenado, equilibrado que no se le pueda estirar como un chicle;donde sus espacios, el campo, las playas ,nuestros pueblos retornen a una convivencia que hemos roto entre todos por la conveniencia estupida de una comunicación que nos incomunica, que nos desnaturaliza.

Una Canarias que se haga respetar ante aquellos que aun nos siguen considerando como moneda de trueque o como una factoría pesquera anclada en el Atlántico. Que sea coparticipe de un solo sentimiento y de una misma política que nos induzca a pensar por si mimos, que emborrone las paginas de los viejos cuentos chinos y que nos sitúe en la puerta de una nueva andadura que de esperanza y pujanza a los que se asoman a la vida para que tengan un futuro mas prometedor .

La Canarias que quiero es aquella que desde Tiñor, hasta la Graciosa, pasando por la Fortaleza de Chipude , la exhuberancia de los Cancajos , la montaña de Tindaya, el Teide, la Caldera de Bandama, hasta los riscos de Famara la abracemos en su conjunto para construir esa realidad que soñamos: una Canarias unida como un territorio exigente, con su verdadero significado que la historia lo ha tergiversado y que hoy nos presentan como si fuera un regalo forrado con papel de celofán falsificado.

Quiero una Canarias con un solo discurso, con una sola meta, con una única visión de un territorio que hoy nos presentan como camuflado, ese gran olvidado que pretende crecer, afianzarse.

Ahora cuando se nos dice de la nueva realidad, Canarias para unos tendrá una concreción determinada pero para otros, sobre todo , para los nacionalistas esa nueva realidad seguirá latente y por la que habrá que seguir profundizando en el discurso para romper muchos de los garfios que nos atan como pueblo a viejos y camuflados compromisos.