diario del aislamiento

Día 58

Octava semana -de resurrección-, amén. Regresamos a la normalidad (pasito a pasito; suave, suavecito)

Octava semana -de resurrección-, amén. Regresamos a la normalidad (pasito a pasito; suave, suavecito). Normalidad, sin adjetivar. He decidido zafarme de la nomenclatura oficial. Reivindico la normalidad -a secas- como la sucesión de normalidades que, fruto de decisiones o imprevistos, dan forma a la normalidad plena -luego, sin adjetivos-. No permitamos que la pandemia nos rebautice la vida (hace días que el virus no llama, ni me escribe; dónde se habrá metido). El lunes -mañana- huele a viernes. A pocas horas de reunirnos con familiares o amigos (58 días después de la última vez) este domingo bien merecía una buena banda sonora. Locos por volver a vernos, en streaming -escribí días atrás en el diario que tenía una idea en el horno; voilà-. Olores. James Rhodes está un poco enamorado de Fernando Simón. Apuesto -ha dicho el pianista- a que Simón huele a caballos, madera y consuelo. Hay quien considera que Rhodes no es bueno al piano, no lo sé, y qué, Rodhes huele a coraje, a heroicidad, a la fuerza que hace falta para sobreponerse al horror que ensució su infancia. Los abusos se lo llevaron al fondo del mar. Pudo salir a flote abrazado a su piano, qué más da si toca bien o regular. Retornos. Cómo se te ocurre sugerir una campaña con los del ataúd -me escriben, sonriendo-. A veces la provocación lejos de ser capricho es necesidad -respondo-. Pensé en los adolescentes. Son un país dentro del país. Otro dialecto. Otros canales. Otros líderes. Otra frecuencia. Y hay que llegar a ellos, en su dialecto, en su idioma. Echo un falta una campaña en las redes (es ahí donde viven) protagonizada por youtubers, raperos o gammers. Es imprescindible contarles que estamos en sus manos (en sus mascarillas, en su distancia de seguridad). Hay que decir a los adolescentes que si bajan la guardia, pasan o se desentienden, meterán en la UCI a padres y abuelos. El virus sigue pasando con ellos pasando del virus. Hay que llegar, y solo será posible si el Gobierno va a buscarlos. Las homilías, las tertulias o los cauces tradicionales forman parte de una galaxia que no les va, ni les viene. Miro el móvil. Maffiotte (Cristina) me propone que estos carnavales no nos perdamos ni la subasta de los quioscos -me descojono; y acepto, claro que sí-. Salgo un momento. En mi calle ya es octubre -es lo que pasa cuando hay más peluquerías que portales-. La Garriga abrirá el 25 de mayo (se lo escuché al vecino, y rompí a llorar). Un puro. Acabo de ver a un tipo fumándose un puro con la mascarilla puesta. Otra tribu, decido bautizarla Los Ninots.

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