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La izquierdona quiso resucitar al Cojo Manteca

La izquierdona, en su delirio, ha confundido escobas y bastones con palos de golf. Y ha querido aplicar el presunto elitismo del golf, que no lo es, a los bastones para viejos y a alguna que otra escoba que han enarbolado los manifestantes de la derechona en Madrid. Cada uno se manifiesta como mejor puede, […]

La izquierdona, en su delirio, ha confundido escobas y bastones con palos de golf. Y ha querido aplicar el presunto elitismo del golf, que no lo es, a los bastones para viejos y a alguna que otra escoba que han enarbolado los manifestantes de la derechona en Madrid. Cada uno se manifiesta como mejor puede, incluso con palos de golf, siempre que no los usen contra sus semejantes o para romper mobiliario público. Cuando la bendita Transición era el Cojo Manteca, paz descanse, quien se encargaba de romper farolas y de dar muletazos contra los escaparates y no muletazos taurinos precisamente. Jon Manteca pasó a mejor vida y ahora es la troupe enemiga de Sánchez, convertida en legión, quien se pone por capa la bandera de España y golpea levemente las farolas, pero no con palos de golf, que eso es mentira, sino con algún bastón de jubileta y con alguna escoba de barrer la casa. Nada, una tontería. A esto ha contestado la izquierda haciendo magia: ha transformado las escobas y los bastones en palos de golf y ha dicho que el barrio de Salamanca entero, Galapagar y Pozuelo son feudos de la derecha. Sin pensar en que Iglesias divide su vida entre el barrio de Salamanca y Galapagar; y dichoso él que puede disponer de tanto alojamiento y, por lo que dicen, de tanta compañía. Incluso el honrado Monedero ha llamado a los que discrepan del Gobierno en esas calles de Madrid “gilipollas”, “golpistas”, “indecentes” y “hemofílicos”. Se le olvidó aquello de “escuálidos”, que era como su patrón Chávez citaba a la oposición. Se ve que Monedero es un tipo educado y digno de impartir clases en la universidad. En fin, que incluso muriéndose la gente como se está muriendo, estos de la izquierdona rancia no descuidan su lenguaje, que es el mismo que si no existiera el coronavirus.