diario del aislamiento

Día 97

Papá, ¿por qué somos del Atleti? (quién no lo recuerda). Años después, los chiquillos (sin cole, desde marzo) se hacen preguntas. Papá, ¿a qué normalidad se refieren los que hablan en la tele o en la radio?, ¿por qué somos españoles? Fábula o leyenda, en Hamelín -1284- un flautista metió a ciento treinta niños (que […]

Papá, ¿por qué somos del Atleti? (quién no lo recuerda). Años después, los chiquillos (sin cole, desde marzo) se hacen preguntas. Papá, ¿a qué normalidad se refieren los que hablan en la tele o en la radio?, ¿por qué somos españoles? Fábula o leyenda, en Hamelín -1284- un flautista metió a ciento treinta niños (que lo siguieron al compás de la música) en una cueva -nunca más se supo de ellos-. Siglos después, en 2020, una pandemia tiene a los alumnos (españoles) rezagados -mientras el país ha vuelto progresivamente a las diferentes actividades, los estudiantes quedaron atrapados en un limbo de final incierto-. Papá, ¿por qué nos dejaron aparcados en la fase 0?. Preguntas. ¿Cuántas españas somos? Bastantes. Por ejemplo, el país de los que están de pie -mascarillas, mamparas, colas ..- y el país de los sentados -en las terrazas, descansando de las precauciones que toman cuando vuelven a ponerse en pie-. Otras españas. Odón Elorza -diputado, y ex alcalde de San Sebastián- renunció a los 1.900 euros de dieta que recibe mensualmente. Otros diputados habían anunciado que también renunciarían (durante las semanas de suspensión de la actividad parlamentaria no tuvieron que afrontar gastos de desplazamiento). En el Congreso se sientan 350, pero solo consta la petición de Elorza (pues, eso). Bajo a local. El acuerdo con la familia de Antonio Plasencia se traduce en seis millones de euros anuales -disponibles- para el Ayuntamiento (otras son ahora las urgencias, habría estado bien invertirlos en adecentar el espacio de la playa). Retornos. He pasado un buen rato (me he descojonado, básicamente) leyendo lo que me han escrito sobre Bob Esponja. Nickelodeon (canal infantil) reivindicó el Orgullo con algunos de sus personajes, a los que considera parte del colectivo -e incluyó a la esponja-. No diré quién -lo prometí-, pero alguien se tomó la molestia de enviarme algunos subrayados (la productora no ha confirmado específicamente la sexualidad de Bob y, además, su creador nunca tuvo intención de que Esponja y Starfish fueran algo más que amigos). Me parto. Y me pongo serio -ahora sí-. Celebro (muchísimo) que en EE.UU. el Tribunal Supremo haya prohibido los despidos por razones de orientación sexual -cómo no querer que quienes quieran quererse quieran a quien quieran querer, cómo perseguir o poner puertas al querer-. Termino con una recomendación -menor-. La casa de las flores, en Netflix. Serie web, comedia mexicana (está bien para echar unas buenas risas, especialmente con Paulina de la Mora).