diario del aislamiento

Día 99

no sé cómo cerrar -hoy- este diario, así que improvisaré (soy alérgico a las despedidas, se me dan fatal). Haré lo habitual en estos casos -volver al principio-. Rescato lo escrito el primer día, allá por marzo -ahí va-. Abro un cuaderno de notas que recogerá sensaciones, ánimos, ideas, humores, reflexiones o situaciones que estamos […]

no sé cómo cerrar -hoy- este diario, así que improvisaré (soy alérgico a las despedidas, se me dan fatal). Haré lo habitual en estos casos -volver al principio-. Rescato lo escrito el primer día, allá por marzo -ahí va-. Abro un cuaderno de notas que recogerá sensaciones, ánimos, ideas, humores, reflexiones o situaciones que estamos viviendo, experiencias que iremos descubriendo durante estas semanas de confinamiento. Ojalá este diario pierda su sentido a finales de mayo, o principios de junio -confiemos en que el verano nos devuelva las calles-. Uf. Qué días aquellos. Y, a partir de aquello, 99 días, un diario de lo que nos pasó (si cometo la estupidez de meterme en el lío del libro, lo titularé tal cual; o no, porque Dani ha prometido mejorármelo). Si me tiro a esa piscina será tan coral como lo ha sido el diario -los retornos han enriquecido el relato, cuento con los retornantes si finalmente hay libro; quiero su mirada, la necesito-. Por si acaso, ya he pedido al virus que me ponga su experiencia -consigo mismo- por escrito (inesperadamente, aceptó la propuesta; suyo sería el epílogo). Sabes que si te pillo bajando la guardia no haré una excepción contigo -me dijo-. No esperaba menos, le respondí. Has jugado con fuego respondiendo a mis mensajes, siempre me pregunté si contagiado habrías seguido escribiendo el diario -escribió-. Habría dependido del golpe recibido pero mejor no pensarlo -le dije, dando por zanjada la conversación-. 99 días (irreales) subidos a una montaña rusa de incertidumbres, sombras, aprendizajes o sacudidas -y miedo, a veces-. Han sido los más raros de nuestras vidas -no diré difíciles, pero sí antipáticos; extraños, y desconcertantes-. Ha sido nuestra primera vez y no ha terminado -acaba el estado de alarma, solo eso-. ¿Habrá diario después de este diario? No lo sé, necesito pasar página para normalizar (y dejar de escribir un par de meses). Regresaré el uno de septiembre -si diario o fórmula ordinaria ya se verá-. Empecé a publicar artículos en la prensa (columnas) con diecisiete años. He pasado por etapas tan diferentes como mis edades, pero he de confesar que compartir este diario ha sido una experiencia cojonuda -qué no, de meses a esta parte-. Con el estado de alarma termina lo que con el estado de alarma empezó. Cierro este diario (estos meses) como lo hacían -y siguen haciendo, supongo- los dibujos animados. Eso es todo, amigos.