Nacional

La otra cara de la visita de los reyes a Canarias

Analizamos la comunicación no verbal de la visita de los monarcas a las islas, la imagen de la nueva normalidad

Los reyes, Felipe VI y Letizia, en su visita a Tenerife. DA
Los reyes, Felipe VI y Letizia, en su visita a Tenerife. DA

Canarias ha sido el escenario elegido por los reyes Felipe y Letizia para su recién estrenada gira por todas las comunidades españolas. Una primera toma de contacto con los ciudadanos tras el paso del huracán Covid-19 que, aunque fugaz, nos ha dejado numerosos gestos que desde DIARIO DE AVISOS hemos podido analizar con detalle.

En su primera parada en el archipiélago, los monarcas no escatimaron en sonrisas, gestos de complicidad y guiños simpáticos. En su paseo a orillas de la Playa de Las Canteras, en Gran Canaria, protagonizaron un verdadero baño de multitudes. Entre ovaciones de decenas de transeúntes y bañistas, protagonizaron momentos de cercanía y normalidad, pequeñas charlas y hasta algún choque de codos, con los ciudadanos que encontraban a su paso. Una imagen positiva y más que deseable para insuflar un poco de aire fresco a unos meses de asfixiante crisis en todo el país. Pero ¿son los monarcas verdaderamente naturales?, o bien ¿toda esta puesta en escena es producto de una calculada estrategia de comunicación?

¡La tapa que destapa!

Para responder a estas preguntas nada mejor que analizar uno de los momentos más curiosos ocurridos en la jornada real, cuando Felipe y Leticia respondían a la llamada de los empleados de un local de hostelería que les instaban a probar una tapa de jamón ibérico. El rey Felipe aprovechaba el momento para interesarse por la situación actual preguntando “¿se anima un poquito la cosa o no?”, mientras doña Leticia se percataba del idílico momento mediático para indicarle a su marido que se apoyara en la barra, insistiendo con la sugerencia hasta en dos ocasiones.

¿Porqué era tan importante apoyarse en la barra? En primer lugar, para reforzar la imagen de cercanía y normalidad. Recordemos que los reyes comienzan esta gira de visitas con el claro objetivo de mostrar su apoyo al pueblo español en uno de los momentos más delicados que atraviesa el país, atraer las miradas internacionales hacia un territorio que se proyecta como destino seguro y reforzar la confianza del sector turístico. Pero también puede ser un intento por acortar distancias con la ciudadanía y ganar en popularidad tras un maltrecho periodo de escándalos en la Casa Real.

La reina Letizia es una gran conocedora de los medios de comunicación, y sabe que cada aparición publica es analizada al milímetro, más si cabe cuando se trata de su primera visita tras el estado de alarma. Por lo que este gesto, aparentemente espontáneo, nos revela que la monarca es altamente consciente de lo que transmite con cada postura, cada movimiento y cada palabra.

Los reyes campechanos

Ya en Tenerife, los reyes no dudaron en adentrarse en una espectacular plantación de plataneras, arropados por el presidente canario y otras autoridades, mostrando un gran interés por el sector primario de las islas, de nuevo exhibiendo expresiones amables y apariencia informal. El rey con la camisa remangada y la reina luciendo un vestido sencillo con zapatos de cuña, pelo recogido y apenas joyas, han querido transmitir la imagen de la nueva normalidad. Aunque, todo hay que decirlo, el paseo elegante de la reina por las calles y parajes canarios dejaba entrever una conducta controlada a través de un movimiento corporal conscientemente comedido.

El rey Felipe también tuvo tiempo para dedicar unas sentidas palabras de apoyo y empatía en una comparecencia ante los medios, en la que su expresión facial y corporal era congruente con su mensaje verbal de tranquilidad, normalidad, esperanza y ánimos. “Ya está en marcha, ya estamos abriendo, ya estamos recuperando” fueron algunas de sus palabras para mostrar su preocupación sincera por la recuperación social y económica.

Acortando distancias

Por supuesto, las distancias también han tenido un papel protagonista durante la jornada, pero mucho menos de lo esperado. Los reyes intercalaron momentos con y sin mascarilla, conscientes de la importancia de transmitir expresiones amables también a través de sus rostros, y sorprendió la cercanía con la gente dentro de los límites espaciales. Así como también resultó llamativa la imagen de los corrillos alrededor de la pareja, donde las personas se colocaban en círculos perfectos guardando las distancias de seguridad, para poder intercambiar impresiones y compartir sensaciones durante la intensa jornada.

La visita de los monarcas a las islas, más que un gesto, es un símbolo con el que desean enviar un mensaje al mundo de recuperación, tranquilidad y optimismo. Y en eso, los canarios también han sido un ejemplo de cálida y respetuosa acogida.