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Voracidad

Las promesas iniciales de aplazamiento de impuestos del Gobierno de Canarias eran mentiras. Quiero decir que pasado el plazo de gracia, la Hacienda Canaria se ha lanzado sobre el contribuyente con una voracidad terrible, intentando cobrar lo pendiente, por las buenas o por las malas. Sin darse cuenta de que las pymes no tienen un […]

Las promesas iniciales de aplazamiento de impuestos del Gobierno de Canarias eran mentiras. Quiero decir que pasado el plazo de gracia, la Hacienda Canaria se ha lanzado sobre el contribuyente con una voracidad terrible, intentando cobrar lo pendiente, por las buenas o por las malas. Sin darse cuenta de que las pymes no tienen un duro y que lo que necesitan no es presión tributaria sino comprensión tributaria. Y todo en unos tiempos en que toca la declaración de la renta, que si se aplaza te aplican los intereses que ellos llaman “legales” y que yo denomino abusadores. Este mes de julio será terrible para las pymes y para los autónomos, porque también hay que abonar a la Hacienda estatal lo que la Hacienda estatal se mama cada mes de julio. No aguantarán los empresarios, se irá todo a tomar por culo. Porque los verdaderos efectos de la pandemia, además de las terribles consecuencias sanitarias, son los económicos. No quedará nada en pie y el Gobierno de Sánchez se jacta de dos mentiras: de haber salvado vidas y de haber reconducido la economía. Ambas consideraciones son falsas. Hasta Nadia Calviño miente ya, que era la única que no acostumbraba a hacerlo. Las pymes comienzan a recibir los requerimientos por vía ejecutiva, que no podrán pagar porque el 60% de ellas vive, directa o indirectamente, del turismo, y no hay un solo turista en Canarias. El Gobierno autónomo le pide dinero a Madrid, Madrid le pide dinero a Europa, pero al final nada de eso repercute en el empresario, que está, sencillamente, arruinado y pendiente incluso de que los ERTE se prorroguen hasta finales de año. Ni siquiera esto será suficiente. El barco se hunde, pero el hacha de la vía ejecutiva sigue cortando las cabezas de los empresarios y autónomos canarios. No digan más trolas y dejen vivir a la gente; mentirosos.