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Una Convención surrealista y tormentosa

Brutalidad policial, protestas raciales, Covid, huracán y actos ilegales en el gran mítin republicano
DONALD TRUMP EEUU CORONAVIRUS
DONALD TRUMP EEUU CORONAVIRUS
Donald Trump. Europa Press

Con la surrealista apoteosis de la Convención Nacional Republicana desde la Casa Blanca, los cónclaves políticos de partidos en Estados Unido se dan por concluidos. Los republicanos finalizaron sus discursos el jueves por la noche en una semana en la que no faltó ni el aumento de casos de Covid, ni huracanes, ni brutalidad policial, ni protestas raciales y en la que todos los asistentes actuaron como si aquí no pasara nada, lo que ha puesto en claro, entre otras cosas, cómo se vivirá el sprint final de la carrera por la Casa Blanca, hasta el 3 de noviembre .
Al igual que en el resumen de la Convención Nacional Demócrata, me apoyo en el análisis de la RNC de la radio pública estadounidense para señalar los puntos fundamentales, y añadir mi apreciación de lo que hemos visto desde este lado del Atlántico con respecto a lo sucedido durante las cuatro jornadas que le dieron de nuevo el ticket de oro a Donald Trump para que siga haciendo de América su esperpéntica fábrica de chocolate.

Trump ‘intentó’ no ser el centro de la Convención

Por mucho que la Convención Nacional Republicana se tratara de Trump, el presidente y su campaña se habían propuesto apartar un poco al mandatario de los focos. El índice de aprobación de Trump apenas se ha movido desde que asumió el cargo: la mayoría de los estadounidenses desaprueba el trabajo que está haciendo con el coronavirus y cree que está avivando las llamas de la división racial. Por lo tanto, subrayar las acciones y personalidad de Trump, no favorecería precisamente al presidente de cara a las elecciones.
Aún así, Trump luchó por defender su manejo de la pandemia durante su discurso de aceptación, y lo hizo atacando al candidato presidencial demócrata Joe Biden por decir que cerraría el país si la ciencia lo exigía, calificándolo como una “rendición ante el virus”.
Trump luego afirmó que “tendremos una vacuna segura y eficaz este año. Y juntos aplastaremos el virus”.
Pero burlarse de la Covid-19 o restarle importancia no hará que desaparezca más rápido. Las encuestas en esta carrera entre Biden y Trump han sido notablemente consistentes. Biden tiene una aprobación de más del 50% mientras Trump se ha quedado estancado sobrepasando apenas el 40%. Así que veremos en un par de semanas si el intento de reformulación de los republicanos funcionó y qué retórica caló entre los votantes.

Una versión de Trump inverosímil

A falta de pan, los ponentes de la Convención optaron por decir que Trump es un hombre “amable y decente”; que promueve y escucha a las mujeres; que valora a los hombres negros, los nuevos inmigrantes y los discapacitados; ha sido anti-China y ha hecho un buen trabajo manejando la pandemia.
Pero Trump es conocido por menospreciar públicamente a quienes no están de acuerdo con él; tiene un historial de degradación de las mujeres, casi dos docenas lo han acusado de conducta sexual inapropiada; no ha podido pronunciar Black Lives Matter o el nombre de Jacob Blake; ha adoptado una línea más dura sobre la inmigración que cualquier presidente moderno; se burló de un reportero discapacitado; trabajó para tener una relación cercana con el presidente de China, Xi Jinping (su hija Ivanka incluso tenía marcas registradas aceleradas por los chinos) antes del coronavirus; y actuó tarde sobre la pandemia, descartándola como algo que “desaparecería” en Semana Santa o el verano.
Una cosa está clara sobre la Convención Republicana: la campaña de Trump reconoce sus graves vulnerabilidades. No se le considera afectuoso ni empático, con frecuencia ha hecho declaraciones racistas y no está obteniendo buenas notas sobre el coronavirus, por lo que decidieron inventarse una versión de Trump que simplemente no existe.

La guerra cultural

Tanto demócratas como republicanos dicen que esta es una batalla por el alma de la nación. Ambos tienen razón.
El país se encuentra en una encrucijada y las dos convenciones establecieron sendas muy diferentes . Trump y varios de sus oradores dijeron que bajo la presidencia de Biden se impondría una distopía liberal y el país no estaría seguro. Una presidencia de Biden, dijo Trump, “dará rienda suelta a los anarquistas, agitadores y criminales violentos que amenazan a nuestros ciudadanos” y “destruirán” el estilo de vida americano. Curiosamente, Trump advierte de que algo está ocurriendo bajo su mandato.
Cabe destacar que si bien Biden dijo la semana pasada que él guiará al país hacia la luz, sacándolo de las tinieblas, Trump respondió que donde Biden ve oscuridad él ve la grandeza de Estados Unidos. Obviamente, él y todos sus acólitos, que siguen siendo muchos.

‘Boring’: El mensaje siendo repetitivo e incongruente

¿Es Biden un caballo de Troya para Black Lives Matter, o es un racista que no comprende a los afroamericanos? ¿Es demasiado duro con los delincuentes debido al proyecto de ley contra el crimen de 1994 o va a quitarle fondos a la policía? Trump no se aclara.
La campaña del presidente no ha conseguido definir un mensaje específico contra Biden. Después de todo, el exvicepresidente ha estado en el ojo público durante casi medio siglo, algo que Trump intentó usar como arma contra él. Ahora tiene poco más de dos meses para tratar de cambiar la reputación de su rival.

Mentiras y falta de ética

Hubo en estas jornadas, numerosas falsedades,declaraciones erróneas y cuentos para no dormir, mientras que la línea de comportamiento aceptable brilló po su ausencia.
Desde la atención médica (que afirma proteger la cobertura de condiciones preexistentes) hasta la economía (Larry Kudlow dice falsamente que el presidente heredó una economía estancada) y asuntos exteriores (las distorsiones de Pam Bondi sobre Ucrania, exagerar la importancia del acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos) o que Biden quiere quitarle fondos a la policía, la Convención Nacional Republicana estuvo repleta de declaraciones engañosas. Y eso incluso antes de que Trump abriera la boca. Además de los clásicos inventos del presidente, su discurso estuvo plagado de descripciones apocalípticas.
Además, la Convención traspasó muchas otras líneas, incluidas posibles violaciones de la ley (Hatch Act) al organizar eventos y discursos partidistas en la Casa Blanca, los fuegos artificiales ‘Trump 2020’ frente al Monumento a Washington y el drama operístico desde el balcón de la Casa Blanca (Nessun Dorma y Ave María).
Esto no fue solo una ruptura de normas brutal y descarada, sino que destruyó por completo cualquier barrera de seguridad partidaria alrededor de la presidencia de los Estados Unidos.

Pésimo ejemplo en la pandemia

Cuando la primera dama Melania Trump pronunció su discurso desde el Rose Garden, se usaron pocas mascarillas. Se intentó espaciar los asientos, pero no lo suficiente como para que los expertos en salud pública se sintieran cómodos.
El vicepresidente Mike Pence habló ante una multitud más grande en Baltimore con mucha mezcla y pocas medidas de protección sanitaria.
Pero toda pretensión de dar ejemplo de apego a las medidas de salud pública fue descartada con el discurso de Trump frente a 1.500 personas, sentadas muy cerca unas de otras con pocas mascarillas a la vista.

Inicio de las primarias republicanas de 2024

Por muy inevitable que sea Trump, en algún momento no será presidente, ya sea dentro de 65 días o en unos 1.600.
Esta Convención mostró una lista de posibles contendientes presidenciales republicanos para 2024, incluidos el vicepresidente Mike Pence, el senador de Carolina del Sur, Tim Scott (quien estuvo brillante en sus ataques a Biden y no sería sorprendente ver en la campaña electoral como sustituto de Trump), la exembajadora de Estados Unidos en la ONU Nikki Haley, el secretario de Estado Mike Pompeo, incluso los hijos de Trump, que pueden querer el puesto más alto en la era posterior a Donald (Dios nos libre, o quien sea, please).
Lo que todos tienen en común, y lo saben, es que en estos momento si quieren representar al partido republicano no pueden llegar a ningún lado sin la base que apoya fervientemente a Donald Trump.

Rayos y truenos

Lo cierto es que la Convenciónno se hizo eco de ninguno de los problemas actuales de Estados Unidos. No se habló de la pandemia, y las pocas veces que se mencionó fue para hablar en pasado, o para decir que la vacuna será la panacea universal traída al mundo por los americanos (aunque no están a la cabeza del antídoto).
Se dijo hasta la saciedad que Estados Unidos no tiene un problema racial, el mismo día en que el afroamericano Jacob Blake recibía siete tiros por la espalda de un policía blanco, y Wisconsin se unía a la lista de estados con protestas raciales violentas en la calle y la NBA cancelaba históricamente los play off para decir basta a la brutalidad policial, a lo que pronto se unió el resto del mundo del deporte.
Mike Pence puso a dios por testigo y aval entendiendo que la religión es una prerrogativa republicana y cristiana, insultando con ellos a fieles de otras creencias, a creyentes demócratas, a ateos y agnósticos por igual.
Y tal vez a alguien molestara en el piso de arriba, porque la guinda del pastel la puso el huracán Laura, que tocó tierra en el Golfo de México con categoría 4, para recordar a los republicanos otro problema inexistente: el cambio climático.

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