obituario

Adiós, Pablo. Adiós, ‘papa’, por Daniel Tovar

Naciste para sembrar, regar y dar amor a todos los que te rodeábamos. Y lo has hecho hasta el final. La noche antes de quedarte inconsciente, de iniciar tu último viaje, me diste lecciones magistrales, como lo hacías siempre. Desde que es más importante lo que nos une que lo que nos separa, hasta que todo requiere esfuerzo, tesón y ganas. Y tú lo sabes bien, que cuando diagnosticaron de Alzheimer a Conchita, tu esposa, no dudaste un solo minuto en prejubilarte y consagrar 13 años de tu vida a su cuidado. Y en mitad de todo ello, formaste a varias personas, diste miles de consejos e hiciste crecer a mucha, muchísima gente.

quella noche te pusiste romántico. Hablabas de cómo eran algunas cosas en Venezuela, la tierra que te acogió cuando emigraste, donde formaste una familia y de donde te marchaste en el momento justo y perfecto. Siendo la última vez que intercambiaríamos palabras -sin ninguno de los dos saberlo-, me trasmitiste que estabas contento por cómo iba todo. Me dijiste -y es el mayor regalo que me podías haber dado- que estabas orgulloso del fruto de mi trabajo. Ahora sé que es lo que pensabas, y eso, realmente, me aporta tranquilidad, porque voy a seguir dando lo mejor de mí; haciendo honor a la encomienda de intentar ser mejor todos los días en cualquier situación.

Qué decir de la inmensa cantidad de cosas que aprendimos juntos. A ambos, por circunstancias de la vida, nos ha tocado ser autodidactas en muchos ámbitos. Pero, claro, no sería justo decir que tú no desempeñaste un papel clave para que fuera, de un modo u otro, cogiendo rumbo. Me ayudaste a comprar el primer ordenador que tuve, me animaste cada vez que intervenía en la radio, cada vez que tenía un proyecto, en cada ocasión que tropezaba. Fuiste la columna que soportó cada uno de los retos que se te ponían por delante, y sobre la que nos apoyábamos muchos.

Llegados a este punto, solo puedo darte una garantía: que tu esfuerzo, dedicación y buen corazón me guiarán de por vida.

Te quiero mucho, Papa.
Descansa en paz.

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