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Bárbara al desnudo

Algunas de las primeras fotos de Bárbara Rey desnuda se las tomó el fotógrafo Ángel Millán, que entonces trabajaba en la agencia EFE. Fue en la finca de mi abuelo, en La Dehesa, en el Puerto de la Cruz. Y se las hizo sobre una montaña de pinocha, destinada al estiércol de las vacas. Y […]

Algunas de las primeras fotos de Bárbara Rey desnuda se las tomó el fotógrafo Ángel Millán, que entonces trabajaba en la agencia EFE. Fue en la finca de mi abuelo, en La Dehesa, en el Puerto de la Cruz. Y se las hizo sobre una montaña de pinocha, destinada al estiércol de las vacas. Y también hizo Ángel otras fotos tapándose ella con una hoja de platanera. Yo acompañé a mi amigo en aquella ocasión, un luminoso día me parece que de julio de un año no determinado, pero desde luego en los 70. He consultado la hemeroteca y me parece que las fotos se publicaron en el número 793 de la revista de Antonio Asensio, aunque no lo podría jurar ya que la actriz amiga del emérito posó varias veces para la revista. En aquellos tiempos, Interviú sabía comprar muy bien el material fotográfico; de ahí su éxito. Yo le vendí a la revista varias cosas, a través de agencias. Lo más que me pagó la prensa de fuera durante mi carrera -por reportajes- fue el diario Los Angeles Times por unas fotografías del accidente de los Jumbos en Los Rodeos (25.000 pelas); y las famosas fotos del llamado ovni de Canarias (100.000 pesetas), que adquirí a un fotógrafo de bodas y bautizos del Sur y revendí a varias publicaciones nacionales, a través de EFE. También recuerdo haber vendido muy bien unas fotos de la cantante Lolita, llorando, no sé si por la muerte de Paquirri o por alguna otra circunstancia de su vida. Recuerdo que las tomé en blanco y negro, con una Contax que me había prestado Antonio Pallés Sala, el marido fotógrafo de la periodista Olga Darias; por entonces trabajaban ambos en La Tarde. Esa misma cámara me la llevé a La Palma, cuando el Teneguía, con la que obtuve las gráficas de la erupción del volcán. Todo esto es historia, que no se debe perder.