el charco hondo

Catorce días

El cuñado de la vecina del tercero -funcionario, al parecer- no se ha enterado. No es el único, qué va. La hija del dueño del bar de abajo -aparejadora, me pareció escuchar- ha empezado a salir con alguien que trabaja en no sé qué empresa del sector primario, y por lo que cuentan ni una ni otro se han enterado. Tampoco se ha enterado el hermano de la supervisora del súper -asesor fiscal, por lo visto- ni los mellizos de la peluquería. No se han enterado quienes -no se sabe si ignorantes o irresponsables- también creen que la cosa no va con ellos. No se han enterado quienes, desenmascarados, se pasan cuatro pueblos en fiestas particulares, salen de botellón o siguen pensando que pase lo que pase no les pasará. El cuñado, la hija del dueño del bar, el hermano de la del súper y un ejército de inconscientes no se han enterado de que tenemos 14 días -poco más- para bajar cagando leches la cifra de contagiados, porque si en 14 días -o poco más- no estamos por debajo o bastante por debajo de 50 casos por 100.000 habitantes, si no lo conseguimos, si no nos ponemos a tope en ello, si en 14 días no logramos bajar de 50 contagiados (o más) por 100.000 habitantes, Canarias caerá en barrena, y cuando eso pase también caerá la nómina del funcionario, el trabajo de quienes lo tienen o las opciones de encontrar un empleo de aquellos que no teniéndolo se verán envueltos en una interminable posguerra de desempleo y falta de oportunidades -y pasará si no nos movilizamos e implicamos a lo bestia, como jamás lo hemos hecho antes, cuchillo en boca, para bajar de los 50 por 100.000-. En apenas 14 días Canarias puede entrar en barrena, caer a plomo, entrar en pérdida. Hay quienes no se han enterado de que el cero turístico que nos está rondando destruirá los empleos que dependen directa o indirectamente del turismo -directa o indirectamente vienen a ser todos-. La crisis de nuestras vidas cabalgará por costas y medianías, áreas metropolitanas y rurales; no hará excepciones. No nos hemos enterado de que tenemos 14 días para situarnos por debajo de los 50 contagiados. No estamos siendo capaces de movilizarnos, implicarnos. No nos hemos enterado de que nos la jugamos. La cuenta atrás se acelera. Fíjate tú lo que nos pasó -dirán el funcionario, la aparejadora o el asesor fiscal cuando ya sea demasiado tarde-.

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