política

Dónde quedarán esas frases que mueren arrasadas por las crisis

Entre todos vamos tejiendo el relato de esta crisis, donde la política canaria vive en una oscilación entre el consenso, el disenso y la irrelevancia del PP, atado desde Madrid

El camino árido y pedregoso de una crisis está lleno de dolor, esfuerzos y frases que no sirven para nada bien definido, sino para seguir tirando. “A ver si esto arranca de una vez”, decía hace un par de días la encargada del supermercado donde compro las verduras mientras le pesaba al señor que iba delante una enorme caja de pimientos y tomates. Volví en ese momento a una mañana de 2008, poco antes de la caída de Lehman Brothers, poco después de que Zapatero ganara sus segundas elecciones, desayunando en Alcalá de Henares con una amiga que fumaba un Chesterfield que se mezclaba con el aroma a café y churro tostado. Nos acercamos a la barra a pagar: “Dicen que va a ser una crisis corta, de solo unos meses”, comentaba la dueña de la churrería, confiada, cuando empezaban las señales de que algo gordo venía. Frases, frases y más frases. De todos, mientras vamos tejiendo la colcha de una crisis. Algunas nos parecerán lúcidas y realistas en el futuro. Y otras, absolutamente ridículas.

En ese tejer y destejer estamos todos. Sobre todo, la política. Y ayer, durante las preguntas al Gobierno, volvió a evidenciarse esa oscilación entre el consenso y el disenso en la que está metida la política canaria después de la pandemia. El portavoz de CC, Pablo Rodríguez, acusaba al Gobierno de tardanza con el Plan de Reactivación y de dejadez en la UE para reclamar las PCR en los aeropuertos, pero al mismo tiempo ofrecía “trabajo y consenso” para sacar el Plan adelante. Torres le respondía que él pidió las PCR en una reunión de las RUP y que ya hay líneas de trabajo en el Plan con las necesidades presupuestarias bien definidas, pero al mismo tiempo afirmó que CC estaba “siendo responsable” en la negociación de este pacto. Sin distancia social, se habrían chocado la mano.

Mucho más dura fue la presidenta del PP, Australia Navarro, que acusó al Gobierno de reducir la ficha del Plan de 18.000 a 5.725 millones. Torres trató de explicar que los 18.000 millones suman todo esfuerzo inversor van a hacer las distintas administraciones públicas en Canarias este año, no la ficha del Plan propiamente dicho, que son l.400 millones para 2020 y ahora necesita captar los 4.300 millones restantes para el periodo 2021-2023, la mayor parte de fondos europeos. Pero no la convenció. “Vende la piel del oso antes de cazarla”, dijo Navarro. “Ustedes están en el ‘no’ a todo”, le dijo Torres, reivindicando de nuevo el Pacto, justo el día en el que se aprobaba la prolongación de los ERTE hasta el 31 de enero, acordada entre sindicatos y empresarios, y el líder de ASG, Casimiro Curbelo pedía un “esfuerzo de todos” para los presupuestos de 2021, los del Estado y los de Canarias.

Pero la posición del PP, condenada desde hace siglos por su dirección estatal a ser una muleta subalterna de CC, diluye el esfuerzo meritorio de diputados con intervenciones bien trabajadas, como las de Miguel Ángel Ponce, médico neumólogo, al pie del cañón en toda la crisis del coronavirus, que le preguntaba ayer al consejero de Sanidad, Blas Trujillo, por el número de médicos infectados durante la segunda ola del virus. 196, le contestó Trujillo, reconociendo la grave situación del Hospital Insular, con un fuerte brote que ha provocado que haya 151 profesionales aislados, 50 positivos, 35 pacientes infectados y 7 muertes.

Quien también tuvo ayer una buena intervención, y son varias, fue la portavoz de Cs, Vidina Espino, a la que el tiempo aún no le ha borrado del todo las marcas de la pésima gestión que hicieron ella y Teresa Berástegui de la política de pactos poselectorales, pero que se trabaja sus intervenciones y ayer le recordaba al Gobierno sus errores en la gestión del Ingreso Canario de Emergencia que, según explicaba, ha llegado “a poco más de la mitad” de las 40.000 personas a las que iba destinadas. “La ayuda estaba tan mal planteada que sobró dinero, mientras hay 200.000 personas que necesitan ayuda de la ONGs para no pasar hambre, según Cáritas”, afirmó. Espino también acusó de machismo -sin nombrarlo- a algunos miembros del Gobierno por criticarla, a ella y a otras diputadas de la oposición, por falta de preparación. “¿Saben cuántas veces le han contestado así a un diputado hombre? Ninguna”, afirmó entre varios aplausos. Torres le respondió que el dinero sobrante de la ayuda de emergencia irá para las familias canarias. Y rechazó la acusación de machismo. Pero algo quedó flotando en el viento.

Luego se volvió a hablar de economía y el vicepresidente, Román Rodríguez defendió proteger al turismo y el empleo e impulsar al mismo tiempo la diversificación productiva de Canarias, después de que Casimiro Curbelo citara al mismísimo Einstein: “En medio de la dificultad reside siempre la oportunidad”. Entre tanto, la consejera de Educación, Manuela Armas, anunció que el Gobierno quiere convertir a la majorera Montaña de Tindaya, toda ella, no solo una parte, en Bien de Interés Cultural. Fin definitivo al polémico proyecto diseñado por el escultor vasco Eduardo Chillida que ha supuesto el despilfarro de unos 20 millones de euros de dinero público. Con comisión de investigación incluida. “Me ha emocionado usted”, afirmaba el diputado de Sí Podemos Canarias, Francisco Déniz. Tindaya no se toca.

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