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El Sur también existe

Me da mucha pena ver cómo está el Sur de Tenerife. A pesar del atractivo que la comarca ejerce en el público local, miles de locales permanecen cerrados, docenas de hoteles no han abierto y cientos de negocios no volverán a funcionar. La pandemia, ante la inacción del Gobierno de Madrid y la impotencia del […]

Me da mucha pena ver cómo está el Sur de Tenerife. A pesar del atractivo que la comarca ejerce en el público local, miles de locales permanecen cerrados, docenas de hoteles no han abierto y cientos de negocios no volverán a funcionar. La pandemia, ante la inacción del Gobierno de Madrid y la impotencia del Gobierno de Canarias, ha paralizado la economía. Y lo peor llegará cuando, el año que viene, haya que pagar los intereses y el capital de los créditos ICO, que en principio han salvado a muchas empresas pero que puede ser también su trampa mortal. Además, la pandemia coincide con problemas en el gobierno municipal de Arona y con movimientos políticos que, lejos de ser de solidaridad, se convierten en todo lo contrario. Jorge Marichal, presidente de Ashotel, ha expuesto algunas ideas para mejorar la situación, pero la crisis no la arregla una compañía aérea canaria. Por el contrario, hay muchos aviones parados en aeropuertos españoles y europeos, a la espera de que los gobiernos den el visto bueno para que sus naturales vuelvan a Canarias. Las pérdidas son cuantiosas en el Sur tinerfeño. Nuestro principal modelo productivo es el turismo y existen miles de locales abandonados por sus inquilinos –que no volverán a abrir- y miles de retrasos en los pagos de los alquileres. Industrias de restauración paralizadas por la falta de clientes. Establecimientos hoteleros sin actividad. Juzgados colapsados por reclamaciones que no se van a sustanciar nunca por falta de recursos de los denunciados. Y, cómo no, propietarios inflexibles que no se han dado cuenta de que la gente no paga por una razón muy simple: porque no tiene dinero. Y ya le da igual dejar los locales y huir de la isla, aunque no sé a dónde. No abandonemos el Sur, que es aún nuestro motor económico y que merece mejor suerte y más atención a sus problemas.