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Un ‘nuevo consenso canario’ que necesita dinero contante y sonante

El ‘Plan Reactiva Canarias’ puede ser un gran impulso sostenible y reformista para el archipiélago, pero aún necesita obtener los fondos y decidir qué proyectos quiere priorizar

El Pacto para la Reactivación Social y Económica de Canarias, firmado el pasado 30 de mayo entre el Gobierno y los partidos que lo forman, CC y los agentes económicos y sociales, ya tiene un plan. Aún faltan por concretar muchos aspectos para el periodo 2021-2023, pero va a ser difícil que los partidos de la oposición lo desdeñen sin más como si fuera una simple ocurrencia. Primero, por la estrategia de negociación: el plan va a ir  ahora a los firmantes para recoger sus aportaciones antes de volver al Consejo de Gobierno para su aprobación, previo paso a su envío al Parlamento. Y se pretende integrar a los firmantes en una Comisión de seguimiento.  Segundo, porque entronca con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, además de con las líneas de digitalización y sostenibilidad que quiere impulsar la UE con los fondos de reconstrucción del ‘Recovery Plan’. Y tercero, porque pretende blindar los servicios públicos en un momento de extrema vulnerabilidad para mucha gente. En definitiva, un ‘nuevo consenso canario’ para reactivar la economía mirando al turismo como motor fundamental pero emprendiendo por fin la tarea siempre postergada de la diversificación económica canaria.

De los 5.725 millones de inversión previstos, hay ya asegurados 1.425 millones en este 2020 para medidas sanitarias, sociales y económicas, muchas de ellas ya realizadas. Están sufragadas con dinero canario que viene del superávit de 2019, los fondos covid del Estado para las comunidades autónomas y la reorganización del gasto del Gobierno autonómico. Eso y los 1.188 millones de euros de ERTEs y los 3.600 en avales ICO que ha pagado directamente el Estado han conseguido que la vida en Canarias no sea una catástrofe social después de la caída del 36% del PIB en el segundo trimestre de 2020.

Pero ahora viene lo interesante, que es el periodo 2021-2023, donde el Gobierno pretende invertir 4.307 millones de euros. Aquí, el Ejecutivo se compromete a no recortar el gasto en sanidad, educación, políticas sociales y vivienda -5.635,80 millones de euros en el presupuesto canario de 2020-, sino a aumentarlo anualmente. 900 millones en tres años. Y, por otro lado, un paquete de 3.400 millones de euros cuyos dos principales capítulos son el impulso a la actividad económica (2.2028 millones) y el mantenimiento del empleo (741 millones).

Este sustancioso cogollo es el que va a impulsar la transición energética, las energías renovables, el tratamiento de aguas y de residuos, la economía circular, la economía digital, la movilidad y turismo sostenibles, la construcción de obra pública, la rehabilitación de la planta hotelera, la regeneración de espacios urbanos, la agricultura ecológica, la soberanía alimentaria… Y esa ambición reformista se financiaría por dos vías. Una, la europea, donde Canarias calcula obtener en torno a un 5% de los 72.000 millones de ayudas directas que llegan a España, unos 3.570 millones. Dos, reprogramación de fondos estructurales de la UE del periodo 2014-2020 y 2021-2027. Y tres, los presupuestos generales del Estado, donde se aspira a superar las cuantías de 2018 -1.399 millones por el REF y 750 en diferentes programas-. Pero ese dinero no está en la cuenta corriente, sino son expectativas. Igual que tampoco están elaborados todos los proyectos de inversión productiva que se quieren priorizar. De hecho, el Gobierno no descarta poner en marcha una Agencia dedicada a coordinarlos y priorizarlos.

Esta inconcreción inevitable mientras no lleguen los fondos y se decidan los proyectos ha llevado al PP a decir que el Gobierno “marea la perdiz” con el Plan mientras nos suminos en el despeñadero. También lo acusa de reducir la cuantía prevista. Algo incierto, según el Gobierno, pues lo que han hecho es no incluir el presupuesto canario de 2020 y los ERTEs y avales ICO, de origen estatal, como parte de la inversión inversión del Plan, como sí se hizo cuando se firmó el Pacto el 30 de mayo. Polémicas aparte, lo cierto es que lo de la planificación económica en Canarias es algo exótico, como el guacamayo. Una profunda debilidad estructural de las islas que señalan diversos economistas. Decían ayer en el Ejecutivo que solo Navarra tiene un Plan tan ambicioso. Ahora solo falta que salga adelante.

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