el charco hondo

Botón del pánico

El único riesgo para el pacto en el actual Gobierno de Canarias es que Bruselas y Madrid abandonen a las Islas, que no se respeten nuestros derechos, que desatiendan nuestras necesidades en el presupuesto -palabra de Román Rodríguez, vicepresidente del Gobierno de Canarias-. Así de esotérico, ambiguo y quiromántico se mostró días atrás, en este periódico, quien como consejero de Hacienda, Presupuestos y Asuntos Europeos cuando va a Madrid se sienta alrededor de una mesa de cuatro patas. Ni dos, ni siete, ni quince, la mesa donde se negocian los capítulos que marcarán la actual legislatura tiene cuatro patas: Presupuestos Generales del Estado, reparto de los fondos europeos, desarrollo del Estatuto de Autonomía y Régimen Económico y Fiscal. Cuatro patas tiene la mesa, tantas como tienen los gatos a los que nadie parece querer poner cascabel alguno. Cuatro patas sostienen la mesa de negociación Estado-Canarias ahora que la pandemia tiene a las Islas sobrevolando el Gran Cero -que viene a ser la versión autóctona del Big Bang-. Aunque el vicepresidente aludiera solo a dos, sabe Rodríguez que corre el riesgo de que la mesa se le caiga encima (prensando las flores) si alguna de las cuatro patas cede o si él cede con alguna de las cuatro patas. Rodríguez, curtido en mil batallas, dijo sin decir, abrió una puerta sin dejarla entreabierta, se mojó en seco, deslizó lo justo e imprescindible para que la rumorología -planta carnívora donde las haya- continúe con su fotosíntesis de teorías, novela por entregas, especulaciones y fuegos artificiales sobre una hipotética moción de censura -un escenario, en línea con lo ocurrido en 1993, recordado este último domingo por Paulino Rivero-. Barajar mociones de censura o cambios en el Gobierno de Canarias -en estos momentos, ahora- puede ser entretenido, goloso e incluso morboso, pero inverosímil. Saben algunos socios del pacto de las flores que quien se mueva puede caerse de la barca, y sabe Rodríguez (cuando coloca sus declaraciones en la imperceptible línea que separa hipótesis de futuro y presente imperfecto) que en Canarias no habrá moción de censura ni sucedáneos ni en otoño ni en invierno. Solo si la mesa cede porque se ha roto alguna de las cuatro patas -Presupuestos Generales del Estado, recursos europeos, REF y cumplimiento del Estatuto- se dará al escenario del que ha hablado Rodríguez y, entonces sí, cualquiera de los socios pulsará el botón del pánico -dispositivo capaz de emitir una señal silenciosa- al grito de sálvese quien pueda.

TE PUEDE INTERESAR