el charco hondo

Ruta 04

Los superhéroes no van por ahí con capas cubriéndoles la espalda u ocultando el rostro con antifaces, no los reconoces porque vistan con trajes espectaculares o pulvericen a sus enemigos con rayos láser. Los superpoderes de los héroes de verdad son superiores a los de las películas o los cómics. Los superhéroes que debemos admirar no habitan en casas extrañas o en el estómago de ninguna montaña. Mis superhéroes viven en el tercero izquierda, te los cruzas por la calle, compartieron pupitre contigo, se enamoraron de tu hermana en el instituto, te han echado un montón de manos en la oficina, no necesitan capa, ni antifaz. Nuestros superhéroes son tipos ejemplares, mujeres valientes, gente comprometida. Ganan batallas épicas con tanto coraje como humildad, con tenacidad, con un sentido del humor que ya quisieran tener los de las pelis o quienes se vienen abajo al primer traspiés. Hace poco he conocido a un superhéroe. De aquellos días a esta parte nos hemos cruzado algunos mensajes y mantenido alguna conversación telefónica. Así supe que el próximo lunes, a las siete de la mañana, nuestros superhéroes saldrán de la playa del Socorro para cubrir en tres tramos el camino que los llevará a la cima del Teide. Miguel Ángel, Jaime y otros superhéroes, vecinos, compañeros, parejas, familiares o conocidos que merecen muchísimo la pena, se han embarcado en esa proeza para que todos sepamos más, entendamos mejor y comprendamos la realidad de quienes, como Jaime o Miguel Ángel, conviven con una enfermedad neurodegenerativa que provoca la parálisis progresiva de los músculos, afectando a la capacidad de moverse, comer o respirar, pero dejando intactos el intelecto, los sentidos y, sin duda, el valor de nuestros superhéroes, de gente de la que debemos tomar ejemplo y a la que debemos arropar con ésta y otras iniciativas, día a día, ayudándolos a que su situación gane visibilidad, apoyando a héroes que libran batallas silenciadas por el monólogo de la COVID. No soy un superhéroe -me ha dicho Jaime-, soy un tío normal que peleo porque este revés no me impida saborear la vida, que tiene mucho aunque ahora sea de forma diferente, más profunda, más intensa, más de verdad, enfocada a lo que realmente importa -memorizo tu lección pero permíteme que siga describiéndote como un superhéroe, le respondí-. Familiares y enfermos de la ELA merecen que pongamos de nuestra parte para que su ascenso a la cima del Teide tenga el eco que merece. Jaime lo merece. Miguel Ángel lo merece. Quienes han promovido la iniciativa Teide la Ruta 04 lo merecen.

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