visiones atlánticas

Tribus políticas

En el mundo de la política nadie respeta a quien no teme. La política y la verdad encajan mal. El lenguaje deja de ser un medio de comunicación para convertirse en instrumento de manipulación. El político gana aprecio acometiendo grandes empresas, adquiere respeto si es decidido, si es amigo o enemigo, jamás neutral o dudoso, nos decía en 1513 Maquiavelo en El Príncipe. España se refleja en sus partidos, favorecidos por la Constitución del 78 y sostenidos en la financiación pública y el principio de obediencia, que no mérito. Organizaciones no democráticas que han tribalizado a sus adeptos, aparatos de marketing para alcanzar el poder, guiados por la adhesión al líder. En España, el abandono de la socialdemocracia por el PSOE, contra el modelo de Felipe González, cambia las reglas. Socialdemocracia que fue alineada al modelo alemán, inspirado en su fundador Eduard Berstein (1850-1932), que apoyaba el revisionismo contra la revolución, negaba el determinismo histórico del marxismo que lo hacía inamovible cual religión, negaba la teoría de la plusvalía y la lucha de clases. El individuo contra el estado, que se ofrece hoy reducido a poder único. Muerte a Montesquieu y a las democracias liberales que sostienen. Los nuevos marxismos tribales, precisan ocupar el poder para desde dentro colapsarlo. Cuyos efectos polarizan a la sociedad, conformando tribus enfrentadas.
Sorprenden los disfraces de los neomarxismos, que concilian esfuerzos con los sediciosos nacionalistas y los totalitarios de ETA. Cuyo ideario conjugan en España con los “caudillismos bolivarianos y peronistas” y aún más con las “teocracias islamitas”. Tanto el comunismo como los nacionalismos identitarios comparten su rechazo a las democracias liberales, razón de ser de la UE. El Greco, órgano del Consejo de Europa, donde los estados miembros evalúan la corrupción, denunció el 14 de octubre 2020 a España por la reforma judicial iniciada. Que pone en peligro la democracia y su separación de poderes y condicionará los fondos de la UE, para la crisis del virus. Siguiendo con los disfraces, aparece el discurso de la igualdad de oportunidades y mérito, contra el que se defiende la desigualdad y con ella se condena al mercado, al comercio y a la empresa. Derivadas que alcanzan al mérito en la escuela, como niega la nueva Ley Celaá, o la ocupación pública del sistema bancario que nos fomentan en la crisis del virus.
Las guerras se ganan en el campo de los valores y hacia ella se desplaza. Ponemos el acento en Fratelli Tutti, última encíclica del papa Francisco, que se pretende llevar al conflicto político. Rafael Navarro Valls (Cartagena 1940), catedrático de Derecho Canónigo de la UCM, interpreta la encíclica en la equidistancia. Nos dice que promueve la paz y la justicia en el mundo. Sostenida en el hombre y los derechos humanos que proclama el Evangelio. Somos iguales en derechos, en deberes y en dignidad. Se abre al diálogo de las religiones y entra en el mundo donde se enfrentan las sociedades liberales y el marxismo. La Encíclica es contraria a los excesos del mercado y al mismo tiempo al populismo. Proclama de fraternidad universal y amistad social, si bien Fratelli Tutti, permite ser derivada en marxista, desfigurando nación, país y patria, al apoderarse las ideologías de la interpretación de la nación. Marxismo que ya negaron San Juan Pablo II y Benedicto XVI tras la caída del Muro de Berlín, contra las desviaciones de Ernesto Cardenal en Nicaragua y Leonardo Boff en Brasil, condenando la Teología de la Liberación, que traicionaba la causa de los pobres. Quizás la expresividad argentina del papa Francisco, haya superado la inspiración cristiana del Espíritu Santo, tan necesaria para la contención que exige el progreso. También para admitir “civil” que no religiosamente, los matrimonios “gay” que apoya el Papa.

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