carlos castillo, monologuista

Carlos Castillo: “El humor me aporta satisfacción y plenitud”

Ensayar le aburre: "Paseo por la casa mientras leo el texto” 
Carlos Castellano, monologuista. / JAIME CHINARRO
Carlos Castellano, monologuista. / JAIME CHINARRO
FOTO: JAIME CHINARRO (RETRATISTA)

Ir de ronda por los bares es una afición muy común, pero no cualquiera lo hace con la chispa de Carlos Castillo. 

-¿Qué señal te condujo por el camino del humor?
“La señal fue un concurso que hubo en La Laguna, un certamen de monólogos. Estaba con un amigo de fiesta: ‘¡Apúntate!’. Y me inscribí”. 

-Y ganaste…
“Sí, en el pub El Sur. Era junio de 2010”. 

-¿De qué iba?
“Hablaba de cosas que estaban de moda en esa época, de mí, de mi madre… Lo del filete de panga lo llevo contando desde que empecé”. 

-¿De panda? 
“¡Panga!”. 

Ah, sí! El pez de agua dulce. 
“Bueno, supuesto pescado”.
[Natural de ríos y lagos del sureste asiático, el panga que se consume en Europa procede en su mayoría de la próspera acuicultura de Vietnam]  

-Le cogiste el tranquillo…
“Desde entonces he ganado dos concursos más: uno en la avenida de Anaga, durante una Eurocopa [de fútbol], y otro en el centro comercial La Villa, en La Orotava. También he participado en otros con menos fortuna, en Gran Canaria”. 

-Ahora mismo, ¿qué?
“Llevo meses sin actuar. Las tres últimas del año pasado las hice en Las Palmas, porque el circuito de comedia es más potente allí. En Tenerife se ha devaluado. Entre el covid, que las condiciones no son las más favorables y mi paranoia a no contagiarme [risa], he reculado. De momento, voy escribiendo historias y preparando proyectos, sin forzar la máquina”. 

-Como te dediques a esto solo, vas listo…
“Afortunadamente, tengo un trabajo que me proporciona un salario. El humor me aporta satisfacción y plenitud”. 

-¿Qué oficio es ese?
“Soy inspector en una estación de ITV”. 

Muy apropiado!
“Hace unos días, un chico me preguntó que cuándo volvería a actuar. Es una de las diez personas que me conocen [carcajada]. Unas veces me abruma y otras me entristece. En serio, me halaga muchísimo que haya gente que se interese”. 

-Como inspector, te constará que lo de los locales es una queja muy común. Algo no carbura…
“En Tenerife hay muy poquitos locales que programen. Uno de ellos es el Regia Comedy. Creo que en Santa Cruz, ninguno más. En La Laguna estaban el Café 7, que era espectacular, y el Eli Romm Café, en Las Chumberas, muy bien acondicionado. Desistieron de ofrecer actuaciones por problemas con vecinos, fundamentalmente. ¡Una lástima!  

-¿Qué molestaba?
“Las risas”.  

Vaya gracia!
“Para artistas con mucho público, de esta hornada de nuevos cómicos, existen teatros, el Paraninfo… Las opciones son mayores”. 

-¿La comedia sale del Jóspital en camilla?
“El Jóspital es un sitio genial, de los más preparados en La Laguna, con licencia para conciertos. Los actuales propietarios son unos tíos fantásticos, artistas que saben de qué va el negocio, pero la comedia nunca ha ido bien. No cuaja”. 

Carlos Castellano, monologuista. / JAIME CHINARRO
FOTO: JAIME CHINARRO

-¿En qué casilla te colocas?
“En la última etapa me derivé hacia el humor político”. 

-Vota F.R.A.N.C.O.
“Es el espectáculo que más me ha costado, y gustado, construir. Me creé un personaje y tal… Sin embargo, ha sido el de menos éxito en los escenarios. Cincuenta personas fueron a verlo al Aguere Espacio Cultural y treinta, en Gran Canaria”. 

-¿De noche?
“Sí”. 

-Tendrías que haberlo hecho cara al sol…
[Risas] “Seguramente hubiese pegado más”. 

-¿No te mueve la idea de actuar al aire libre?
“He actuado en mitad de la calle. Por ejemplo, en La noche en blanco de La Laguna, subido a la escalera de la Concepción. Aunque no me fue mal, para un cómico resulta muy complicado que los viandantes, que están de paso, se paren a escuchar con la atención que se requiere”. 

-El hilo narrativo se enreda…
“¡De chiste!”. 

-La música es otro cantar…
“¡Otro ritmo! Un humorista se enfrenta a muchos peligros”.  

-¿Tú has sentido el vértigo del ridículo?
“Para ser cómico, el ridículo debes dejarlo a un lado. Es verdad que en ocasiones me siento atenazado en los instantes previos. Eso me pasó cuando volví a actuar después del confinamiento, en un local de La Orotava que se llama La Parte Baja. Me pregunté: ‘¿Qué haces aquí’?’. Ya sobre el escenario se te van los nervios”.   

-¿Cómo practicas?
“Ensayar me aburre. Bueno, mi técnica consiste en pasear por la casa mientras leo el texto”. 

-¿Con risas de ambiente?
“Ja, ja, ja… Hay algo de cómico flipado que es lo de los aplausos preventivos: doble separación de párrafos”. 

-¿Los aplausos espontáneos te cortan el rollo?
“¡Hombre!, el aplauso es la expresión máxima de complicidad y aceptación por parte del público. En ese punto, conviene hacer una pausa para que el ruido no te interrumpa”. 

-¿Te apoyas en muletillas?
“De forma impulsiva, para volver a arrancar”. 

-¿Cuál ha sido tu relación con Paramount Comedy?
“La experiencia fue que me metí en la página web de Paramount [hoy, Comedy Central] para probar en un micrófono abierto en Madrid. Aguanté siete minutos. Al adentrarme en ese mundo tan apasionante, me divertí un montón y, encima, aprendí bastante”. 

-¿Nostalgia o melancolía?
“Me quedo con los buenos recuerdos y la ilusión de retomar lo que dejé. La tristeza es una compañera incómoda del humor. ¡Regresaré!”. 

 

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