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Rafael Elvira: “Tras el confinamiento la gente empezó a valorar el espacio y creció la venta de piscinas”

Tenerife EuroPool, es una empresa familiar canaria especializada en la instalación de piscinas, desde su excavación hasta su mantenimiento y limpieza
Imagen de la piscina de cristal el edificio Infinity en el Palm Mar. / DA

La venta de piscinas domésticas se ha disparado desde el Estado de Alarma, prueba de ello no sólo es el alza en las peticiones de nueva construcción sino el incremento de ventas de piscinas en grandes superficies. El confinamiento ha hecho que la gente valore más los espacios. Las dimensiones y características de las viviendas respondían a necesidades previas a la pandemia, cuando pasábamos poco tiempo en casa, pero el hecho de que la COVID-19 nos obligara a pasar meses recluidos en nuestros domicilios ha cambiado la tendencia y al igual que las inmobiliarias han constatado que los clientes buscan ahora casas con jardín, muy iluminadas y espaciosas, también se ha notado un incremento en la petición de instalación de piscinas. Tenerife EuroPool, es una empresa familiar canaria especializada en la instalación de piscinas, desde su excavación hasta su mantenimiento y limpieza. Este año, la empresa ha tenido un incremento en ventas del 30%. Sin despidos y sin ERTES. No obstante, su gerente Rafael Elvira echa en falta más implicación de las administraciones públicas, especialmente de los ayuntamientos que son los que tienen que conceder la licencia. “No puede ser que para un permiso se tarden casi 6 meses”. “Gracias a Dios hay inversores extranjeros que, a pesar de toda la burocracia, siguen apostando por Canarias para hacer sus proyectos, como las maravillas que se están construyendo en El Palm Mar, en el Sur de Tenerife”.

-¿Cómo se decidió por una empresa de piscinas?
“Pues fue hace casi 22 años y si le digo la verdad, fue porque teníamos unos amigos en Berlín que tenían una empresa de piscinas y cada vez que venían a la Isla nos machacaban diciendo que con el buen clima que había aquí cómo no nos decidíamos por montar una empresa de piscinas. Y así surgió la idea. La fuimos madurando y al cabo del tiempo me fui a Berlín a aprender todo lo que es este mundo. Estuve allí trabajando un tiempo y cuando estaba preparado pues me traje lo que es todo el sistema de trabajo de allí a Tenerife y abrimos la empresa mi mujer y yo. Al principio como autónomos y ya al cabo del tiempo pasamos a Sociedad Limitada. Y tengo que reconocer que la idea fue todo un acierto, porque el primer día que abrimos la empresa ya vendimos la primera piscina en Puerto de la Cruz, después 9 más en Amarilla Golf y, así fuimos concatenando ventas hasta ahora que ya somos una empresa referente en las Islas”.

-¿Qué trajeron de Alemania diferente a lo que se hacía en Tenerife?
“Bueno, la cultura en las Islas era la piscina típica de pintura y algo de gresite, pero nosotros lo que empezamos a introducir en Tenerife fue la tecnología de la lámina de arkorplan que no se veía mucho. Ahora ya nos hemos especializado y hemos hecho trabajos de gran complejidad y envergadura como la rehabilitación de las dos piscinas olímpicas del Tenerife Top Training (T3) hasta piscinas de cristal que hemos hecho en el edificio Infinity en El Palm Mar, en el Sur de Tenerife”.

-Y si tengo el terreno y quiero instalar una piscina ¿cuáles son los pasos que tengo que seguir?
“Lo primero que hacemos nosotros es visitar el lugar y comprobar la idoneidad de construir la piscina en la zona que quiere el cliente, porque en todos los sitios no se puede construir una piscina. Una vez comprobada la viabilidad de la piscina, asesoramos al cliente sobre lo que puede hacer adaptándonos a su idea y presupuesto”.

-¿Cuánto cuesta una piscina? porque no todo el mundo puede tenerla, es casi un artículo de lujo.
“Bueno sí, puede ser considerada así, pero hoy en día hay piscinas de todo tipo. Las más complejas y grandes hasta las más sencillas. La construcción de una piscina lleva sus trámites. Hay que hacer el proyecto y pedir la licencia en el Ayuntamiento, y eso es dinero. El coste también depende del tipo de piscina y de los materiales, pero, por ponerle un ejemplo, una piscina normal de 8×4 puede oscilar entre los 15.000 y 20.000 euros”.

-A esto hay que unir después los costes del agua y mantenimiento ¿no?
“Si, claro, pero es cierto que existe la percepción de que mantener una piscina es carísimo, pero le aseguro que no tanto. Ahora hay sistemas, sin productos químicos, que no tienen un coste tan elevado”.

-¿Y cuánto se tardaría?
“Pues una vez que estén los permisos, que tardan lo suyo, en tres semanas podría estar lista”.

-Habla de permisos. Los empresarios siempre se quejan de la enorme burocracia de la administración ¿en su caso también?
“Por favor. Es terrible. ¿Cómo puede ser que se tarden 6 meses para la licencia de construcción de una piscina? ¡Seis meses! Los alcaldes que tanto dicen que nos quieren ayudar para que creemos empleo, por favor, lo único que pedimos es rapidez. ¿Si es un problema de falta de técnicos? Pues pongan más, pero lo que no puede ser es que se tengan proyectos parados meses y meses. El cliente esperando. Nosotros con todos los materiales y todo listo para trabajar y, mientras tanto, todo parado. Y es que no hay manera de que comprendan que ahora más que nunca se necesita rapidez. Mire, ahora tengo la visita de unos clientes que quieren construir una piscina. Y les tengo que decir que proyecto, visado y presentación lo tienen en una semana, pero luego entra en el Ayuntamiento y ahí, empieza a esperar: pide cita previa, porque telemáticamente vamos atrasadísimos. Nada se puede presentar vía digital. Mire, económicamente estamos paralizados, la tasa de paro llegará al 30%. Hay gente pasando hambre, y todavía la administración no entiende que hay sectores que sí pueden trabajar y generar empleo y no ponen de su parte para que así sea. Es desesperante, de verdad. Desesperante. Y esto es muy sencillo de hacer: se trata de dar orden de que saquen licencias. Eso es empleo y economía. Sinceramente no se entiende. Y tenemos que estar muy, pero que muy agradecidos a los inversores que, a pesar de todo, no paralizan sus proyectos y siguen invirtiendo en las Islas. Hay inversores, como los que están ahora mismo invirtiendo en El Palm Mar que, en plena pandemia, siguen apostando por Tenerife y no se desaniman y siguen con sus proyectos”.

Imagen de la Tenerife Top Training (T3) reformada. /DA

-¿Qué diferencia a Tenerife EuroPool de otras empresas que se dedican al mismo servicio?
“Pues por ejemplo la calidad de nuestro trabajo. Mantenemos a nuestra plantilla fija. Aquí, la mayoría de las empresas del sector lo que hacen es que cuando hay trabajo contratan más personal y cuando no lo hay lo quitan. Nosotros no. Haya o no haya trabajo mi plantilla, que son todos excelentes profesionales, está mantenida y fija. Además, si hay algo que nos caracteriza es que somos una gran familia y ése es el secreto para que cada uno en nuestro ámbito haga su trabajo con cariño. Esto nos permite no sólo construirle la piscina al cliente sino después mantener un lazo de unión con él puesto que nosotros también nos dedicamos al mantenimiento”.

-¿Cómo le ha afectado la pandemia?
“Pues mire, nosotros durante todo este tiempo no hemos hecho ERTE ni nada. Durante el confinamiento y el tiempo que estuvimos parados, los ingresos de la empresa cayeron un 75%, pero no he pedido ayudas ni he hecho ERTES. Me asusté mucho lógicamente ante la incertidumbre de lo que iba a pasar, pero en cuanto pudimos empezar a trabajar comprobamos que había trabajo. Reiniciamos toda la actividad que dejamos parada durante las primeras semanas de confinamiento y después hubo un detonante muy positivo para nosotros al descubrir que había muchísima gente que ante el miedo de un nuevo confinamiento quiso crear su propio espacio en su casa. ¡No me puedo ir de vacaciones, casi no puedo salir de casa e ir a la playa me da miedo por las aglomeraciones del verano!, así que apostaron por la piscina. Todo aquel que tenía un terreno y había ahorrado durante el confinamiento aprovechó el verano para hacer una piscina. Además, aquellas personas que sí tenían piscina, pero que no la cuidaban o bien porque no estaban mucho en la vivienda o bien porque le daban prioridad a la playa, también decidieron arreglarla y equiparla. Por eso le digo. Para la empresa el mes de abril fue bueno, pero mayo y junio fueron muy buenos. En 2020, hemos crecido un 30% más y hemos empezado el 2021 también con muchísimo trabajo. Estos últimos meses hemos empezado también con los arreglos en comunidades y complejos de viviendas, pero es verdad que los hoteles están bastante tocados y están haciendo el mantenimiento mínimo de sus instalaciones”.

-¿Pues para estar en la época en la época en la estamos, la verdad que es una suerte?
“Sí, la verdad es que sí, pero creo que también nuestro secreto es que no estábamos endeudados cuando llegó la pandemia. Y eso es importante, porque a una empresa con obligación de hacer pagos, la dejan parada un mes, lo tiene muy difícil. Nosotros seguimos creciendo y además de trabajar en todas las Islas también hemos abierto otras instalaciones y estamos empezando a trabajar con energías renovables”.

-Ustedes son una empresa familiar, en este caso de primera generación. ¿Espera que sus hijos continúen con su labor?
“Tengo tres hijas y espero que al menos una de las tres continúe con la empresa”.

La empresa
Tenerife EuroPool es de las pocas empresas a las que el trabajo no le ha faltado durante la pandemia. Su gerente puede presumir de haber mantenido el empleo y no necesitar ninguna ayuda.

Licencias
Elvira suplica a la administración pública, sobre todo a los ayuntamientos, que agilicen las licencias como vía para generar empleo y economía. Se queja de la extrema burocracia: hasta 6 meses para una licencia de construcción de una piscina, y de la poca digitalización de la administración.

Inversores
Hay empresarios como los belgas que están invirtiendo en El Palm Mar que, a pesar de la pandemia y la burocracia, siguen apostando por Tenerife porque una vez que la situación se normalice las Islas seguirán siendo un destino ‘estrella’. Hay que agradecerlo, asegura Rafael Elvira.

 

 

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