cultura

TEA expone por primera vez en las Islas la obra de Céline Condorelli

'Dos años de vacaciones', que podrá visitarse en el centro de arte contemporáneo de la capital tinerfeña hasta el 13 de junio, plantea una reflexión sobre la arquitectura y las artes visuales
Alejandro Krawietz y Gilberto González presentaron este viernes la exposición ‘Dos años de vacaciones’, de Céline Condorelli. / DA

TEA Tenerife Espacio de las Artes presentó este viernes la exposición Dos años de vacaciones, un proyecto desarrollado junto con el centro Frac Lorraine de Metz para traer por primera vez a Canarias la obra de la artista Céline Condorelli (París, 1974), arquitecta por la Architectural Association y máster en artes visuales por la Goldsmith de Londres. El director insular de Cultura, Alejandro Krawietz, explicó que la muestra -que cuenta con el apoyo de Random & Italian Council- ofrece un “diálogo contemporáneo en el ámbito de las artes plásticas de aquellos principios de la arquitectura que desde hace ya varias décadas se vienen investigando, no tanto la edificación como el concepto de habitar”.

CICLO DE CINE Y TALLER

La exposición, que plantea una reflexión a caballo entre la arquitectura y las artes visuales para explicitar el conflicto entre el tiempo de ocio y la conciencia política, señaló Krawietz, podrá visitarse hasta el 13 de junio, de manera gratuita de martes a domingo, de 12.00 a 20.00 horas. El director insular de Cultura, que estuvo acompañado del director artístico de TEA Tenerife Espacio de las Artes, Gilberto González, adelantó que Dos años de vacaciones se complementa con un ciclo de cine y un taller que impartirá Céline Condorelli.

La muestra puede visitarse en TEA Tenerife Espacio de las Artes, en la capital tinerfeña, hasta el 13 de junio. / DA

Gilberto González detalló que Dos años de vacaciones, además de ofrecer esa reflexión sobre la arquitectura, también lo hace “sobre las formas de habitar, de estar en el espacio público y privado”. “La artista habla de esa dicotomía que existía, hasta el siglo XX, entre lo que es el tiempo de ocio y el tiempo de trabajo. A través de esta propuesta y del diálogo que establece con las obras que se exhiben en ella, se pregunta en qué modo ha cambiado nuestra forma de entender el trabajo, en qué modo nos acercamos a instituciones como esta en nuestro tiempo de ocio, cómo habitamos estos espacios y cómo esa forma de ocio ha aplanado, en cierto modo, nuestra conciencia política, de estar en un lugar, de ser parte de ese lugar”, explicó.

TIEMPO DE TRABAJO, TIEMPO DE OCIO

Condorelli, que no pudo desplazarse a la Isla, explicó en un vídeo que Dos años de vacaciones se mueve entre dos polos: el tiempo de trabajo y el tiempo de ocio. “Esta exposición no es solo una realidad espacial, también es una realidad social”, señaló la artista, quien subrayó que “una colección no es solo un grupo o una serie de objetos, también es un número de personas que están juntas, como grupo, a través de su trabajo”. “Esta exposición sirve para pensar entre la relación existente entre el individuo y la institución, entre el trabajo y el tiempo libre”, agregó Condorelli, quien destacó que la amistad, el juego y el ocio son conceptos que están presentes en esta muestra.

Una quincena de las obras de Condorelli, realizadas entre 2015 y 2021, se exhiben en esta propuesta junto a una serie de piezas de las colecciones de TEA y del Frac Lorraine de Metz. De ese modo, sus creaciones -muchas de las cuales se han producido expresamente para Tenerife- establecen un diálogo con trabajos (instalaciones, vídeos y fotografías) datados entre 1907 y 2013 de artistas como Andy Warhol, Harun Farocki, Walker Evans, Alfred Stieglitz, Amalia Pica, Ursula Biemann, Geta Bratescu, Michael Snow, Lotty Rosenfeld, David Brognon & Stéphanie Rollin, Martha Rosler, Elliot Erwitt, Xavier Ribas, Robert Doisneau, Marine Hugonnier, Margaret Watkins, Norman Parkinson, Florence Henri, Alexander Rodchenko, Evelyn Hofer, Lynne Cohen, Emil Otto Hoppé, Lewis Wickes Hine, August Sander, Allan Sekula, José Ramón Bas y Manuel López.

EL JUEGO EN EL ESPACIO URBANO

Uno de los ejes del proceso de investigación de Condorelli es el patio de recreo como herramienta que posibilite la subjetividad y los cambios sociales en el tejido urbano. Sigue así el ejemplo iniciado por Aldo van Eyck, quien proyectó en la Ámsterdam de postguerra (1947) una red de parques que, como pequeñas operaciones de cirugía, debían primar sobre macroproyectos.
Apodados como Herramientas para la imaginación, sus elementos tenían que ser simples, para que pudieran ser reinventados por la imaginación del niño. A esto Condorelli suma otra serie de trabajos en torno a la figura de la arquitecta italobrasileña Lina Bo Bardi y sus propuestas para el MASP de Sao Paulo y la Cesc Pompeia, pensados como espacios abiertos y participativos.

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