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Ángela Delgado (Asaga): “El campo es una profesión muy sacrificada, pero de la que te enamoras”

Desde el año 2016 preside la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga)
Presidenta de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga). | DA

Desde el año 2016 preside la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga). La única mujer que lo ha hecho hasta ahora desde el nacimiento de esta organización agraria en el año 1978. Delgado siempre ha estado vinculada al campo. Como le gusta decir nació en un entorno rural y agrícola. Lo ha mamado desde pequeña. Su padre [el mayor feminista que ha conocido] tenía una explotación agraria y se ocupó de que hiciera lo mismo que hacía un hombre en el campo. Reconoce que, aún hoy, sigue siendo la única mujer en la mesa de Coplaca, pero asegura que nunca se ha sentido incómoda por ser mujer.

-Lleva el campo en el ADN.
Pues sí. Nací en un entorno rural y siempre he estado vinculada al campo. Es cierto que mis cinco hermanos tomaron otro camino, pero yo, que era la pequeña, siempre estuve en la finca al lado de mi padre que me inculcó el amor por el campo y la naturaleza. Terminé mis estudios, pero siempre estuve aprendiendo al pie de mi padre. No he conocido un hombre más feminista que él. También es verdad que tuve una madre muy gobernosa, así que tuve la combinación perfecta. Me decía que el campo era de hombres pero se ocupó de que hiciera los mismos trabajos y a aprender a defenderme. Y eso a pesar de que siempre dije que nunca me iba a dedicar a esto. Mire esta es una profesión de la que te enamoras. Como todas tiene sus cosas malas, pero también sus cosas buenas, y de las buenas es precisamente la libertad que te da la naturaleza. Y de ese cariño que me inculcó mi padre, creo que de forma muy inteligente, estos lodos ahora”.

-Pero ¿no es un sector muy sacrificado?
“Si. Muy sacrificado y agridulce porque siempre está lleno de incertidumbres: los precios, el tiempo… Por decirlo de alguna manera tenemos nuestro negocio al aire libre, enfrentado a las inclemencias climáticas, políticas, a los mercados… Por eso insisto tanto en que hay que buscar una profesionalización del sector que creo que poco a poco se está consiguiendo. El plátano es un vivo ejemplo de ello. Mire en Canarias, no sé por qué, tendemos a criticarlo todo, pero si pregunta en el resto del territorio español por lo que es Plátano de Canarias es un referente a nivel nacional e internacional de cómo un sector se ha profesionalizado y sobrevive a pesar de los lobos que tiene alrededor”.

-Nadie accede al sector de la agricultura si no ha estado vinculado al campo desde niño y tampoco para ganar dinero o hacerse rico.
“Es cierto lo que dice. El relevo generacional en un 98% sale del sector, de haberlo mamado [disculpe el verbo pero me parece el idóneo para expresar el amor por el campo] y vivido, sufrido y disfrutado desde pequeño. Pero hay otro 1% ó 2% que son urbanitas que deciden romper con la ciudad e irse al campo. Y, por supuesto, bienvenido quien quiera hacer del campo su profesión”.

-¿No cree que queda mucho camino por recorrer para la profesionalización del campo?
“En eso estamos poniendo nuestro empeño. Tenemos que hacer una agricultura lo más limpia posible y con seguridad alimentaria”.

-No se trata de un problema del producto que es muy valorado en el exterior y de primera calidad.
“Claro. Tenemos un compromiso con la seguridad alimentaria y esa es la diferencia de hacer las cosas bien o mal. Con todos mis respetos a los mercadillos, ahí no hay seguridad alimentaria. No hay procedimiento que controle lo que los agricultores ponen en sus campos. Yo quiero unir esa profesionalización con hacer las cosas lo más limpias posibles y que los procesos se certifiquen y el consumidor sepa que lo que come es saludable. Es decir, que el producto tenga su DNI desde que se planta”.

-¿La pandemia ha ayudado a acercar el producto local a la mesa de los canarios?
“Nosotros no paramos en ningún momento y es cierto lo que ha dicho. La gente se ha acercado a productos kilómetro cero. Por eso hacemos una llamada a la subida del autoabastecimiento. ¡Qué importante es tener una agricultura y una ganadería potente en nuestra región! para que visto lo visto con la escasez de vuelos y de barcos no dependamos tanto del exterior. Mire, podemos dejar de viajar, de comprarnos las últimas tendencias y del último móvil, pero no podemos dejar de comer. Y esa es la base de todo, por eso le insisto en la importancia de tener un sector primario fuerte”.

-¿Y cómo se consigue esto? ¿Convenciendo a la gente de que se entretenga dos segundos en leer el etiquetado?
“Efectivamente. Fomentar que el consumidor mire las etiquetas. Dónde se elabora y dónde se produce, porque elaborado en Canarias no significa producido en Canarias. Y tener conciencia de que así se mantienen los puestos de trabajo en las Islas. Le pongo un ejemplo: los huevos. Hay que buscar el 38 que es el número de nuestra provincia porque eso es símbolo de frescura, porque las gallinas no ponen los huevos en los barcos sino que vienen de 2.000 kilómetros. El consumidor debe comprometerse con una agricultura y ganadería saludable aunque pase la pandemia”.

-¿Cómo es ser mujer en el mundo agrícola?
“Mire yo nunca he tenido problemas ni me he sentido mal. Hay muchas mujeres titulares de explotaciones, pero han decidido no ser visibles lo que es muy respetable. Yo soy muy curiosa y por eso soy más visible. ¿Anécdotas? Claro que hay, pero por una sola no se puede generalizar. Creo que las cosas se demuestran con nuestro trabajo bien hecho. Las que queremos estar, estamos. Yo, sinceramente, me ofendería mucho si me pusieran de florero en algún cargo”.

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