la casa blanca

El regreso de la guerra fría

Putin es calificado de asesino por Biden y aumenta la tensión entre Washington y Moscú

Un miembro de alto rango del parlamento ruso demandó que Estados Unidos se disculpe después de que el presidente Biden dijera estar de acuerdo con que el presidente ruso Vladimir Putin es un asesino. El funcionario advirtió de que el Kremlin podría tomar medidas adicionales después de retirar a su embajador, mientras Moscú reflexiona sobre lo que su Ministerio de Relaciones Exteriores llamó una “degradación irreversible” de las relaciones con Estados Unidos durante los primeros días de la Administración Biden.

Las tensión entre las dos naciones es de alto voltaje después de la reciente desclasificación de documentos sobre los presuntos intentos de los rusos de interferir en las elecciones de 2020, la condena por parte de Estados Unidos por el envenenamiento del líder de la oposición rusa Alexei Navalni y por último, la admisión sin tapujos de Biden, de que Vladimir Putin es un asesino en la entrevista en ABC News, llegando a amenazar con represalias al decir que “el precio que va a pagar, lo verá en breve”.

Una clara diferencia con su antecesor: Trump fue acusado de tener una relación excesivamente deferente con Putin mientras estuvo en el cargo, a pesar de los intentos de Rusia de inmiscuirse en las elecciones estadounidenses, y los informes de que Rusia ofreció recompensas a militantes afganos por matar a soldados estadounidenses. En 2017, Trump dijo al presentador de Fox News, Bill O’Reilly, que respetaba al líder ruso, a lo que O’Reilly respondió: “Pero es un asesino”, provocando que Trump se encogiera de hombros diciendo que “de esos, hay muchos”.

REACCION DEL KREMLIN

El Kremlin calificó el comentario del presidente norteamericano como sin precedentes, describiendo la relación entre ambos países como “muy mala”. Sin embargo, Putin sabe muy bien que la escalada no le resulta beneficiosa e invitó esta semana a Biden a mantener una conversación abierta y en directo por Internet, aunque se mantienen pesimistas: Biden no es Trump.

Añadiendo leña al fuego, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, intervino en la invitación y dijo que no estaba segura de si la llamada sería algo en lo que la Administración estadounidense está interesada. “Yo diría que el presidente ya tuvo una conversación con el presidente Putin, incluso cuando hay más líderes mundiales con los que aún no se ha comprometido”, dijo la portavoz.

El líder ruso reaccionó previamente a los comentarios deseando a Biden “buena salud” en una conferencia de prensa, en lo que muchos han leído como una amenaza velada.  La Casa Blanca, no obstante, dejó claro que Biden no se arrepiente de sus comentarios diciendo: “No. El presidente dio una respuesta directa a una pregunta directa.” Estados Unidos, dijo Psaki, confía en que puede trabajar con Rusia en áreas de” intereses nacionales mutuos”, sin embargo, “el presidente no se va a contener, claramente, cuando tiene preocupaciones, ya sea con palabras o acciones”.
Rusia retiró a su embajador de Estados Unidos el miércoles en respuesta a los comentarios.

Putin, el ‘desalmado’

En la entrevista, Biden también afirmó que en 2011 le dijo al líder ruso que no creía que tuviera alma, a lo que el ingenioso presidente respondió, “Nos entendemos”. Biden, añadió en la entrevista de ABC News, que lo importante es que conoce con quién está tratando. Al sugerir que Biden fue hipócrita en sus comentarios, Putin dijo que todos los estados tenían que lidiar con “eventos sangrientos”, poniendo como ejemplo la historia de Estados Unidos, hablando de lo que llamó el genocidio de los nativos americanos, la esclavitud y el maltrato de los negros, y el lanzamiento de bombas atómicas sobre Japón al final de la Segunda Guerra Mundial.

Los servicios de inteligencia estadounidense confirmaron que el gobierno ruso se entrometió en las elecciones de 2020 con una campaña de influencia “denigrando” al presidente Joe Biden y “apoyando” al expresidente Donald Trump, detallando una campaña de desinformación masiva que apuntó con éxito y fue abiertamente adoptada, por los aliados de Trump, según informó CNN. El informe es la evaluación más completa de las injerencias extranjeras a los comicios de 2020 hasta la fecha, y detalla las amplias operaciones de influencia de los adversarios estadounidenses que buscaban socavar la confianza en el proceso democrático, además de apuntar a candidatos presidenciales específicos.

“Pagará el precio”

Biden no especificó cuál será el “precio” que Putin pagará, pero se espera que el gobierno de Estados Unidos anuncie sanciones relacionadas con la interferencia electoral la próxima semana, en lo que sería una lluvia de castigos que incluirían a Rusia, China e Irán. Biden se había apresurado a extender un pacto de armas nucleares con Rusia después de asumir el cargo, pero la Casa Blanca ha dicho que adoptará una línea más dura con Moscú que la que tomó Washington durante el mandato de Donald Trump, y se comprometerá solo cuando haya un beneficio tangible para Estados Unidos. El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, dijo que Washington estaba rastreando los esfuerzos para completar el gasoducto de gas natural Nord Stream 2 de Rusia y evaluando información sobre las entidades que parecen estar involucradas.

La semana que viene conoceremos la jugada que tiene prevista la Casa Blanca con respecto a Rusia, a quien, por ahora, ningunea, diciendo que el presidente Biden está demasiado ocupado para mantener una conversación con el mandatario ruso. Biden está dejando claro, que no es Putin quien dicta las condiciones, y mientras tanto, la Guerra Fría retorna al tablero geopolítico, y la partida comienza a caldearse.

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