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Estados Unidos espera celebrar la Independencia de la COVID el 4 de julio

El presidente Biden da su primer discurso y se inspira en la pandemia
Joe Biden
Joe Biden. AGENCIAS

El presidente Joe Biden se ha propuesto que el país vuelva a un cierto grado de normalidad y comience a superar la crisis creada por el coronavirus coincidiendo con la celebración del día de la Independencia de Estados Unidos, el 4 de julio. Biden hizo el anuncio en su primer discurso desde que asumiera la presidencia, desde la Casa Blanca en el primer aniversario de la pandemia. Biden dijo que cumplir con el objetivo de las pequeñas reuniones familiares “hará que este Día de la Independencia sea realmente especial”, añadiendo que “no solo marcaría nuestra independencia como nación, sino también nuestra independencia de este virus”.

Esfuerzo por parte de todos

Biden enfatizó que no estaba convocando reuniones de grandes grupos y advirtió que llegar hasta ese punto requerirá esfuerzo por parte de todos, continuar el distanciamiento social, usar mascarillas y vacunarse, contradiciendo a los gobernadores republicanos de Texas, Greg Abbot, y su homólogo en Mississipi, Tate Reeves, que, ignorando la situación actual, han decidido reabrir la economía en su totalidad, retirando al mismo tiempo la obligación de usar mascarillas. La confianza de Biden de lograr su objetivo se basa en la proyección de que todos los estadounidenses serán elegibles para recibir una vacuna a partir del 1 de mayo, independientemente de su edad, o grupo de riesgo. “No todos podrán recibir una vacuna para esa fecha, pero todos podrán pedir cita para entonces”, aseguró el mandatario demócrata.

Vacunación masiva

Para hacer frente a este ambicioso proyecto la Casa Blanca pondrá a disposición las vacunas en más farmacias y centros de vacunación administrados por el gobierno federal. Además, se espera que Biden aumente el número de vacunadores, ampliando el grupo de personas calificadas para inocular las dosis al incluir a dentistas, paramédicos, veterinarios y estudiantes de medicina, entre otros. El presidente había prometido al tomar el cargo que en los primeros 100 días de su gobierno, se administrarían 100 millones de dosis. Cuando lleva poco más de 50, ya se han administrado 93 millones por lo que va encaminado no solo a cumplir la promesa, sino a sobrepasarla con creces, pese a que según algunas encuestas, casi la mitad de los republicanos hombres de edad mediana, se niegan a ponérsela, o bien porque no creen en la necesidad de hacerlo, o bien por intentar, jugándose su propia salud, que Biden no consiga su objetivo. La vacuna contra la estupidez aún no ha sido inventada.

La epidemia de odio

Biden también denunció la oleada de “crímenes de odio contra los estadounidenses de origen asiático, que han sido atacados, acosados, culpados y convertidos en chivos expiatorios”, según palabras del presidente. Mientras tanto, el “tipo anterior”, como Biden ha apodado a su antecesor, continúa refiriéndose al coronavirus de forma burlona, como “el virus de China”, perpetuando las conductas racistas entre sus seguidores, llegando a utilizar el término despectivo, en un comunicado esta misma semana.

Llega la ayuda

Biden decidió dar su discurso no solo en el primer aniversario de declaración del virus como pandemia por la Organización Mundial de la Salud, sino que produjo el mismo día en que Biden convertía en la Ley un enorme plan de ayuda de COVID de 1,9 billones de dólares. Biden promocionó el proyecto de ley, pero se resignó a dejar fuera a los republicanos que decidieron no apoyarlo, aprovechando la ocasión para subrayar la nefasta herencia que le legó la Administración anterior. Biden dijo que cuando asumió el cargo, el país “no tenía suficientes vacunas”, y lamentó la muerte de más de 520.000 estadouniedenses que perdieron la vida por la COVID, muchas de los cuales podrían haberse evitado de no ser por la fuerte campaña de desinformación del gobierno anterior. Las muertes por COVID en Estados Unidos superan las producidas en la Primera y Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Vietnam y los ataques del 11 de septiembre combinados. En enero, la Casa Blanca anunció su Plan de Rescate Estadounidense, un paquete de ayuda de 1,9 billones de dólares que apunta a impulsar la recuperación del país de la pandemia. Esta semana el Congreso dio la aprobación final a la propuesta legislativa, que enviará una nueva ronda de apoyo financiero a los estadounidenses en forma de pagos directos, beneficios de desempleo extendidos y un crédito tributario por hijos ampliado. La nueva ley también dirige fondos a escuelas, empresas y distribución de vacunas.

Oposición republicana

Los legisladores republicanos se opusieron universalmente al plan en la Cámara de Representantes y el Senado, criticando la propuesta como una lista de deseos demócratas con pocas disposiciones relacionadas con la COVID. Mientras tanto, los demócratas han elogiado el potencial del proyecto de ley para crear una nueva red de seguridad social. Si los estadounidenses se benefician del los efectos del paquete de ayuda durante los próximos meses, la medida resultará un éxito crucial para la presidencia de Biden, ya que la pandemia continúa presentando importantes desafíos para la vida estadounidense.

Biden en público

La Casa Blanca ha establecido un extenso programa de viajes para Biden, la vicepresidenta Harris y sus cónyuges la próxima semana como parte de lo que llaman la gira Help Is Here para promover el paquete de estímulo económico.

El discurso del presidente en horario estelar siguió a un emotivo recuerdo que realizó el mes pasado para conmemorar a las 500.000 víctimas del COVID -19 en el país. Los medios más conservadores han criticado la ausencia mediática del nuevo presidente, acostumbrados al bombardeo constante del mandatario anterior, al tener ahora en la Casa Blanca a un presidente que se dedica a trabajar y deja las conferencias de prensa a su secretaria de Prensa, que para eso está.

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