cultura

Muerdo: “El viaje alimenta mi música”

El cantante murciano presenta este domingo su disco más reciente, 'La sangre del mundo', en un concierto en el Aguere Espacio Cultural de La Laguna
Muerdo presenta en concierto este domingo en La Laguna su disco más reciente: ‘La sangre del mundo’. / DA

Por Benjamín Reyes

Detrás de Muerdo se esconde Pascual Cantero (Murcia, 1988). Su primer trabajo musical, Flores entre el acero, fue autoeditado y publicado en 2011. Gracias a Luis Eduardo Aute alcanzó mayor notoriedad. Ahora, tras pasar un confinamiento creativo en Argentina, despega su quinto elepé: La sangre del mundo, una miscelánea entre lo electrónico y lo orgánico, entre lo ancestral y lo actual, que incluye samplers de voces tribales recogidas de auténticos indígenas o ritmos chamánicos. Este sábado, 24 de abril, se subirá al escenario del Auditorio Víctor Jara de Las Palmas de Gran Canaria. Mientras que el domingo 25 actuará en el Aguere Espacio Cultural de La Laguna en una doble actuación, a las 17.00 y a las 19.00 horas. Las entradas se pueden adquirir por 18 euros en www.tomaticket.es.

-¿Por qué escogió el seudónimo de Muerdo?

“La verdad es que no tiene ninguna historia particular. Simplemente quería un nombre corto, que tuviera impacto y fuera incisivo. Quería huir de nombre y apellidos para que no me asocien a la música de cantautor”.

-¿Qué importancia ha tenido Aute en su carrera?

“Aute siempre ha sido para mí un referente y me ayudó a dar el primer impulso. Tuve la inmersa suerte de poder cantar con él, lo que me abrió muchas puertas al estar avalado por un monstruo como Aute. A partir de ahí desarrollamos una amistad”.

-¿Cómo vivió el confinamiento en Argentina?

“Ha sido una época muy particular para todos. El hecho de que me cogiera a miles de kilómetros de mi casa lo hizo más particular. Por suerte, tengo en Argentina una buena red de familiares y de amigos. Lo mejor es que mi nuevo disco se gestó y se fraguó en Buenos Aires. Lo que le ha dado una mayor profundidad”.

-¿Cuánto tiempo estuvo sin dar un concierto con público?

“Mi último concierto antes de la pandemia fue en marzo de 2020 en Varadero Rock, un festival en Argentina. Y el primero con la nueva situación fue en julio en España. No he seguido el ritmo de gira habitual, pero afortunadamente he seguido actuando en directo”.

-¿Qué sensaciones tuvo en su primer concierto presencial?

“Pues muchas ganas de tocar, las mismas que las de la gente de asistir a un concierto y desconectar de las malas noticias. Fue una catarsis emocional. Fue un concierto en un azotea de un hotel para un público minoritario. Más allá de la pertinente mascarilla, no noté mucha diferencia”.

-Recientemente, en un concierto de Love of Lesbian en Barcelona 5.000 asistentes se sometieron a pruebas anti-COVID. ¿Ese es el camino de los conciertos masivos?

“No lo sé. Habría que preguntárselo a los promotores musicales. Me pareció un experimento positivo. Supongo que el futuro pasa porque nos vacunemos todos”.

-Con La mano en el fuego ficha por la Warner. ¿Qué ventajas tiene en la era de las plataformas digitales trabajar en una multinacional?

“He vivido todas las etapas. Las multinacionales tienen ventajas y contras. Tienen una mayor capacidad de gestión y de difusión porque tienen más medios. La desventaja es que no te permite mimar tanto el producto como lo harías con una compañía independiente o en autogestión. Comparto compañía con Pablo Alborán y los medios de Warner se centran en él”.

-En 2020 edita un disco, Fin de la primera vida, con versiones de sus propias canciones ¿Era el fin de una etapa?

“Sí, totalmente. Era el fin de una etapa marcada por una manera de mostrar las canciones, de forma desnuda, a guitarra y voz. Ahora empieza otra”.

-En su nueva propuesta musical incluye cuatro colaboraciones.

Sí, me encanta colaborar con gente que me aporta perspectivas diferentes. Por ejemplo, colaboro con Niño de Elche. Es un loco y yo también soy un loco. Entre locos nos entendemos. Las cuatro colaboraciones del disco (que incluyen a Lido Pimienta, Lola Membrillo y Julia Ortiz) permiten conseguir una mixtura entre el folclore con tendencias muy actuales”.

-¿De qué sonoridades se nutre La sangre del mundo?

“Muerdo es un proyecto musical que está muy ligado al viaje. El viaje alimenta mi música. Necesito moverme, nunca quedarme en la zona de confort. Viajar me permite explorar nuevas sonoridades. En A volar hay cumbia con tintes electrónicos; Yo pisaré las calles nuevamente, el mítico tema de Pablo Milanés, está musicalizado hacia el candombé electrónico; en Tierra sagrada me acercó al son jarocho, genero folclórico típico de la zona de Veracruz (México)”.

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