sucesos

Restos de sangre, mucho dinero, una sillita infantil y el ancla que no aparece

Si al principio reinaba el pesimismo entre los investigadores, ha ganado peso la hipótesis de una fuga programada, incluso fuera del país
Tomás dejó abandonado su Audi en la Marina santacrucera. Sergio Méndez

Es tal la preocupación generada entre la inmensa mayoría de los tinerfeños por la inquietante desaparición de Tomás A. Gimeno (37 años) y sus dos hijas, de apenas uno y seis años, que cada avance de la investigación que trasciende a los medios es fruto de no pocos análisis por la ciudadanía, que debate sobre las posibles explicaciones a los misterios que aún siguen sin ser desvelados en este caso, que lógicamente también ha conmocionado al resto de canarios y a no pocos compatriotas del resto de España.


Ncha embarcación de recreo, propiedad de Tomás Antonio Gimeno. Ayer se analizaban las mismas en el Instituto de Medicina Legal tinerfeño, si bien a última hora se apuntó sobre la posible remisión de tal rastro de sangre a la Península para que otros especialistas analicen con profundidad este inquietante, todo hay que decirlo, hallazgo.

El ‘maxi-cosi’

También ha destacado el hallazgo de una sillita infantil que flotaba en el mar cerca de donde apareció el pasado miércoles la embarcación de recreo. Pese a lo borroso de las imágenes de las cámaras portuarias, uno de los bultos que portaba esa noche Tomás sería una sillita de estas características, y de la que ayer se confirmó que es de la familia. No pocos consideran que la presencia de esta medida de seguridad es debida a que las pequeñas acabaron embarcadas, pese a no aparecer en las referidas grabaciones ni se sabe dónde podrían estar mientras Tomás acarreaba bultos a bordo para luego zarpar y volver a la Marina en dos ocasiones hasta que, pasada la medianoche, abandonó definitivamente el puerto capitalino, siendo interceptado por la Guardia Civil, que lo propuso para sanción por vulnerar el toque de queda vigente
En cuanto a si Tomás se pertrechó con mucha vestimenta y una cantidad cercana a los 70.000 euros, son argumentos para los que defienden la hipótesis de que el padre terminó huyendo con las niñas gracias a un trasbordo en alta mar que les habría conducido a un velero u otra nave capaz de cruzar, incluso, el Océano Atlántico.


Resta añadir otra novedad de ayer, como es el hecho de que no apareciera el ancla de la embarcación de recreo cuando fue detectada a la deriva, si bien varios expertos restaron importancia a un dato que, a priori, se antojó preocupante.

Lo imprescindible de, al menos, un cómplice para una fuga planeada

Mientras el padre subía bultos cargados, supuestamente, de ropa a la embarcación de recreo en la noche del martes, con la que zarpó para volver hasta dos veces antes de finalmente abandonar la Marina del puerto santacrucero, no sin previamente comprar un cargados de móvil y tabaco en una gasolinera cercana, ¿quién cuidaba a las niñas, de apenas uno y seis años de edad? Bastaría con plantear esta cuestión para comprender que resulta imprescindible al menos un cómplice en el supuesto caso de que el padre, en realidad, planificó el secuestro de las pequeñas, quién sabe si ocultándolas en la Isla o subiendo a un velero camino del extranjero. En ello está la Guardia Civil.

Amante del pádel y el motor, tuvo problemas por peleas y no pagaba multas


Cuando se pregunta a los conocidos y/o vecinos de una persona que, como es ahora el caso de Tomás A. Gimeno, resulta ser sospechosa de, presuntamente, un delito tan grave como el secuestro de sus dos propias hijas, una enorme sorpresa es la respuesta generalizada. Ello obedece a la extrañeza que siempre se desprende de asociar a una persona de tu entorno con unos hechos tan terribles como estos. Conocidos y vecinos de Tomás, Tomy para los suyos, describían ayer a una persona alegre y desprendida, no en balde pertenece a una familia de clase media alta. En la actualidad, Tomás trabajaba en una explotación platanera de Guaza y siempre destacó por su afición a los deportes de motor y el pádel, sobre el que instruyó durante años a los niños que se iniciaban en dicha práctica.


En el debe, le constan antecedentes policiales por peleas y amenazas, además de un buen número de multas de tráfico sin pagar. Cabe recordar que la madre de las niñas comunicó en diciembre a la Guardia Civil unas supuestas amenazas de Tomás, pero no hubo denuncia, y en el seguimiento no se detectó una reiteración de las mismas.


Al preguntar si es capaz de hacer daño a las niñas, todos niegan; pero si podría planificar una fuga con velero y todo, responden que sí.

Se mostró muy nervioso en la Marina y hasta rompió un cristal de su coche

Era incapaz de disimular el nerviosismo que lo embargaba tras incumplir su deber legal de entregar a sus hijas a la madre cuando el reloj marcase las nueve de la noche del pasado martes. Así lo entienden los investigadores de la desaparición de este varón de 37 años y de las dos pequeñas, de uno y seis años de edad, tras el análisis de las grabaciones obtenidas por cámaras del puerto capitalino y del testimonio aportado, especialmente, por un vigilante que se cruzó con este padre identificado ahora como Tomás A. Gimeno, y al que se investiga desde un juzgado si ha secuestrado o no a las niñas.


Lo cierto es que el vigilante aludido presenció cómo Tomás descarga de su Audi varios bultos que subió a bordo de la embarcación con la que posteriormente zarpó para volver más de un hora después. Fue entonces cuando se hizo con el cargador y el tabaco, dejando tras sí el vehículo mal estacionado y con el cristal de una ventanilla roto por él mismo, probablemente por su nerviosismo.

Hay controles en aeropuertos y puertos, y hasta alerta internacional

La posibilidad de que Tomás A. Gimeno hubiera llevado a cabo, presuntamente, el secuestro de sus dos hijas y eludir a la Justicia española huyendo con ellas a otro país ganó algo de fuerza ayer con el avance de la investigación, pero desde un primer momento se activaron las medidas previstas para este tipo de casos. Entre las mismas, como no podía ser de otra manera, está el refuerzo de los controles existentes en puertos y aeropuertos, no solo de Tenerife, sino también de toda la provincia e incluso a nivel regional. Ayer mismo, la búsqueda de las niñas se extendió al resto de la provincia.. También se pone en conocimiento de los hechos a otras fuerzas y cuerpos de seguridad distintos al que comanda la investigación (en este caso, la Guardia Civil). Pero, además, los acuerdos existentes sobre la materia garantizan la colaboración de la fuerzas policiales de otros países, a las que se les cursan los oportunos datos por si detectasen en su territorio la presencia, en este caso, de Tomás y sus dos hijas.

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