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Sadomasoquismo como excusa del intento de estrangulamiento a su novia en Fuerteventura

El encausado por presunta violación y asesinato frustrado en asegura que la violencia desatada partió de actos consentidos que la víctima niega rotundamente

El acusado de violar y tratar de asesinar en septiembre de 2019 en Fuerteventura a su novia, a quien grabó mientras la penetraba cuando ella estaba inconsciente y a la que agredió gravemente al intentar estrangularla, dijo ayer al tribunal que le ha juzgado que fue sexo “duro” consentido que acabó en una discusión.

En la vista oral celebrada en la Sección Segunda de la Audiencia de Las Palmas, las acusaciones pública y particular han elevado a definitivas sus peticiones de condena respecto del procesado, Alberson G.T.P., para quien piden una pena de 26 años de cárcel (12 por una agresión sexual con penetración y 14 años y 11 meses por una tentativa de asesinato). Además, la acusación particular le interesa que el procesado indemnice a la víctima con 29.915 euros por los daños físicos y morales que entiende que le ha causado, y que hoy perduran, dado que su estrés postraumático se ha convertido en un cuadro ansioso-depresivo que le impide trabajar y la mantiene de baja.

La defensa de Alberson G.T.P. sostiene, frente a lo que han planteado la Fiscalía y la acusación particular, que la declaración de la víctima y los vídeos realizados por el procesado, que se han visionado en la vista oral, no se pueden considerar prueba de cargo suficiente como para destruir la presunción de inocencia de su patrocinado, ya que no acreditan la comisión de los delitos que las acusaciones dan por consumados.

La mujer asegura que, pese a llevar meses tratando de poner fin de forma amistosa a la relación que mantenía desde hacía año y medio con Alberson, dado el “acoso” que ejercía sobre ella, la noche del 28 de septiembre de 2019 accedió a que salieran a tomar unas copas con su mejor amiga y jefa en la empresa de seguridad donde trabaja y el novio de esta. Tras ingerir grandes cantidades de alcohol y discutir en una discoteca, cada uno siguió por su lado, pero, siempre según la víctima, cuando llegó a la vivienda que compartían el procesado la estaba esperando en la puerta y, después de dejarla entrar, le cogió de los pelos para empujarla escaleras arriba hasta el dormitorio.

Fue en esa habitación donde, según asegura la mujer y confirman cinco vídeos realizados por el procesado con su teléfono móvil, fue penetrada pese a que se había negado a tener relaciones sexuales con él.
En los tres primeros vídeos que se han exhibido en la vista oral se ve a Anderson en la cama penetrando y vejando a la víctima mientras esta está inconsciente, según sostiene su defensa, un extremo que la del procesado asocia con el hecho de que la mujer se había quedado dormida tras consentir una relación sexual debido a todo lo que había bebido.

En los dos últimos vídeos, grabados 13 minutos después de los primeros, la denunciante aparece acostada boca arriba y llena de golpes en la cara, con un ojo completamente cerrado y negro y con mordidas en los brazos. Entre unos vídeos y otros, la mujer asegura que pudo reunir fuerzas y zafarse de la almohada con la que se dio cuenta de que trataba de asfixiarla y atacar a su pareja, a quien logró morder un dedo de la mano con la que le trataba de estrangular, además de despistarle tocándose una oreja para advertirle de que había escuchado un ruido.

En un despiste de él, pudo accionar el botón del pánico instalado en la habitación, lo que posibilitó la intervención policial.

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