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Los canarios se preparan para pagar la factura de luz más cara de la historia: “Este mes me temo lo peor”

Varias familias tinerfeñas cuentan a DIARIO DE AVISOS qué hábitos han cambiado para adaptarse a la nueva tarificación eléctrica
Imagen de recurso de una lavadora. / EP

Luis Rabionet / Europa Press

Tere García se levanta todos los días a las seis de la mañana para atender a su madre, que tiene 89 años, desayunar y prepararse para ir a trabajar. Antes de salir, aprovecha y pone la lavadora. Solía hacerlo cuando llegaba de nuevo a casa, pero ahora, con la nueva tarificación eléctrica, prefiere ahorrar algo de dinero en el recibo de la luz, ya que entre la pensión de doña Concha y su sueldo “no nos da para mucho más y tenemos otros gastos”, asegura esta lagunera de 59 años a DIARIO DE AVISOS.

Lo cierto es que muchas familias han tenido que adaptar sus horarios a los nuevos tramos de electricidad. Y es que el pasado 1 de junio entró en vigor el nuevo modelo de factura, diseñado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico con el objetivo de incentivar un consumo más eficiente. Dicho de otra manera: el recibo final depende ahora más de cuándo que de cuánto se consume.

Herminio Rodríguez, de 56 años, coge una botella de agua de la nevera y se sienta frente al televisor. Entre sudores por la ola de calor, reconoce que está algo “inquieto” por las noticias sobre la subida del precio medio diario de la electricidad en el mercado mayorista. Igual que Tere, este vecino del barrio chicharrero de Añaza ha decidido modificar algunos de sus hábitos para “amortiguar el impacto”, como planchar la ropa entre las seis de la tarde y las diez de la noche.

Iru Díaz, por su parte, admite que este mes se teme “lo peor” y también muestra su preocupación por la subida del precio de la luz, porque trabaja “casi todo el día” y llega a su piso en la Punta del Hidalgo sobre las ocho de la tarde, en plena hora ‘punta’. “No tengo otro momento para cocinar y poner la lavadora”, cuenta a este periódico.

Actualmente, las franjas horarias para el consumo de electricidad son tres: ‘punta’, ‘llano’ y ‘valle’. El periodo ‘punta’, en el que el coste de los peajes y los cargos es más alto, está comprendido entre las 10.00 y las 14.00 horas y las 18.00 y 22.00 horas; el tramo ‘llano’, con un coste intermedio, se sitúa entre las 08.00 y las 10.00 horas, las 14.00 y las 18.00 horas y entre las 22.00 y 00.00 horas; y la tarifa ‘valle’, la más barata de las tres, se ubica entre las 00:00 y las 8:00 horas y se aplica todo el día los fines de semana y festivos nacionales. Así, evitar el consumo simultáneo de electrodomésticos, ajustar la potencia y huir de las horas ‘punta’ abaratará el recibo.

Fernando Miguel López Roldán, de 69 años, jubilado y vecino de Barranco Hondo, ha tomado cartas en el asunto y se ha organizado con su mujer para poner la lavadora, precisamente, los fines de semana, ya que, como hemos dicho, el precio ‘llano’ se mantiene las 24 horas los sábados y los domingos; antes, ponían “dos o tres a la semana”.

Todos los ciudadanos consultados por este periódico coinciden en que el electrodoméstico que tratan de usar con mayor eficiencia es la lavadora, ya que es uno de los que más energía consume. Sin embargo, desde una conocida lavandería de autoservicio situada en la calle Ramón y Cajal, en Santa Cruz, nos aseguran que la demanda no está siendo como esperaban, aunque notan que vienen más clientes tras el cambio en la tarificación eléctrica.

Ocho récords y la factura más cara de la historia

A todo lo anterior, debemos añadir que el ‘pool’ eléctrico ha registrado un total de ocho récords en lo que va de agosto: los cinco que marcó entre el lunes y el viernes de la pasada semana, y los experimentados el lunes, martes y miércoles de la semana anterior. La cota histórica, hasta ahora, la firmó el viernes 13 de agosto, con un precio medio diario de 117,29 euros/MWh. Este contexto de subidas está marcado por el incremento en los precios de los derechos de CO2 y del gas, a los que se ha unido la creciente demanda por la ola de calor.

Por otro lado, la factura de la luz de un usuario medio en agosto será “la más cara de la historia“, con un encarecimiento en lo que va de mes del 43,7% con respecto al mismo periodo del año pasado, según datos de Facua-Consumidores en Acción. Según estimaciones de la asociación de consumidores sobre la evolución de la tarifa semirregulada (PVPC), los primeros 15 días de este mes reflejan una factura mensual para el usuario de 91,62 euros, con esa subida de casi el 44% con respecto a los 63,77 euros del mismo período en 2020, a pesar de la bajada del IVA del 21% al 10% aprobada por el Gobierno para las facturas emitidas desde el 26 junio hasta final de año.

Propietarios de pequeños negocios, como Manuel Hernández, de 58 años, que tiene una peluquería en Santa Cruz, no pueden “huir” de las horas ‘punta’ para abaratar el coste de la factura a final de mes. “Nosotros, con el calor que hace, no podemos permitirnos trabajar sin aire acondicionado y además tenemos que utilizar herramientas que consumen energía, como las máquinas, secadores de pelo, lavadoras y secadoras. Nada, toca esperar al recibo, a ver qué pasa”.

A María, una joven canaria afincada en Madrid, la subida de la luz y la nueva tarificación le han hecho reflexionar. “Me estoy dando cuenta de que antes usaba los aparatos eléctricos por gusto. Ahora soy más consciente”.

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