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Muere la mujer que permanecía hospitalizada en estado crítico tras el accidente en El Tancón

De nacionalidad suiza, estaba ingresada en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria desde el jueves, cuando sufrió un percance en el peligroso bufadero de Puerto Santiago
El Tancón es un ‘bufadero’, un tubo donde el agua entra y sale, cambiando en breves segundos la situación de la cavidad. De ahí su peligrosidad. DA

La mujer que permanecía hospitalizada en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria falleció horas después de haber sufrido un accidente en el peligroso Bufadero de El Tancón, según ha confirmado a DIARIO DE AVISOS el alcalde de Santiago del Teide, Emilio Navarro.

De nacionalidad suiza, la última víctima de El Tancón accedió a dicho bufadero el pasado jueves 19 de agosto. Ese mismo día, fue sacada de la cavidad marina por los equipos de rescate, junto con otras dos personas que sobrevivieron al accidente.

Una cuarta persona se quedó atrapada en el interior de la cavidad y su cuerpo sin vida fue recuperado del mar a primera hora del viernes 20 de agosto, cuando se retomaron las labores de búsqueda.

CARTELES, VALLAS E INCLUSO MULTAS PARA EVITAR EL ACCESO A EL TANCÓN

El alcalde de Santiago del Teide, Emilio Navarro, denuncia que desde el día en que se conoció el fallecimiento de un varón en El Tancón, el pasado jueves, no han parado de acceder al lugar personas que ignoran los carteles de prohibición y peligro colocados por el Consistorio.

El mismo viernes, incluso, se tuvo que realizar otro rescate en helicóptero en una zona muy cercana a El Tancón, en una playa sin acceso por tierra que aparece y desaparece según las corrientes marinas. Por eso, si sube la marea, no hay forma de salir de esa cala.

Por otro lado, Navarro confirma que desde el Ayuntamiento acaban de aprobar una Ordenanza para poder multar a quienes ignoren los carteles que hay ubicados en las cercanías de El Tancón, pero insiste en que es muy difícil evitar que se salen las prohibiciones: “Es muy difícil que la gente sea consciente de lo que hay, del peligro”, señala.

Preguntado sobre la posibilidad de poner vigilancia en la zona, Navarro explica que es “imposible”, porque entonces “tendría también que poner vigilancia en cada carretera”. E insiste en la falta de responsabilidad ciudadana, dado que “es imposible controlar toda la costa, y más en un municipio como Santiago del Teide, sería como poner un policía en cada esquina”.

Según ha explicado el alcalde, la afluencia a El Tancón es tal que las personas que desean encontrar el punto exacto de la costa preguntan a los comerciantes y residentes dónde se encuentra y, cuando les explican el peligro, estas personas terminan por insultar a la persona que les advierte.

El pasado invierno, el Consistorio sureño también colocó unas vallas para impedir el paso al bufadero. Sin embargo, el alcalde del municipio sureño denuncia que muchos “se las saltan” para acceder al Tancón.

“Y entran con todos los carteles que hay, incluso nos los rompen y tenemos que estar continuamente reponiéndolos”, explica indignado Navarro.

Como última opción, Navarro apunta que está valorando que en los nuevos carteles de peligro se dé información sobre todas las muertes que se han producido en El Tancón, como ya se hace con los puntos negros en algunas carreteras españolas.

EL TANCÓN, POPULAR POR CULPA DE LAS REDES SOCIALES

El Tancón se ha popularizado erróneamente como “cueva” o “charco” por culpa de las redes sociales, cuando realmente es un bufadero, una especie de tubo volcánico o chimenea natural que termina en la superficie, en forma de cueva.

Las corrientes marinas hacen que el agua en el interior del bufadero cambie en segundos, así que las personas que acceden a él corren el riesgo de acabar en el interior del tubo o, en el caso de que el agua suba, golpearse con el techo de la cueva.

De aguas cristalinas, El Tancón aparece en fotografías de Instagram, en vídeos de Tiktok e incluso en páginas como TripAvisor, donde quienes la visitan comparten su experiencia en el lugar. Junto a las fotografías idílicas, rara vez de advierte del peligro de este bufadero que se ha cobrado seis muertes en cuatro años.

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