Tribuna

Los charcos no se tocan

Los charcos, esos trozos cautivos de mar que tantas alegrías nos han dado, están unidos a la memoria emocional de nuestro pueblo. Son los lugares donde chapoteamos cuando aún no tenemos edad ni destreza para nadar en mar abierto, rincones donde quedaron las mejores experiencias de nuestra niñez, esas que no se olvidan. Yo, que […]

Los charcos, esos trozos cautivos de mar que tantas alegrías nos han dado, están unidos a la memoria emocional de nuestro pueblo. Son los lugares donde chapoteamos cuando aún no tenemos edad ni destreza para nadar en mar abierto, rincones donde quedaron las mejores experiencias de nuestra niñez, esas que no se olvidan. Yo, que revivo ahora la infancia a través de mi hijo, quiero que su generación y las generaciones siguientes de laguneras y laguneros puedan disfrutar de ese patrimonio natural que nos define y que es tan importante como el Patrimonio Mundial que ostentamos con tanto orgullo.
Por eso me alegra enormemente que la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias haya dado marcha atrás a su propuesta para el Plan Director de Charcos de Marea, después de que manifestáramos, pública y abiertamente, nuestro rechazo a un planteamiento que no concordaba, en absoluto, con la línea que venimos trazando desde nuestra llegada al Ayuntamiento de La Laguna, hace dos años. Hemos dicho no pocas veces que teníamos serias dudas respecto al impacto medioambiental de las acciones que se planteaban y que no venían precedidas de la información y el consenso necesarios para llevarlas a buen puerto. Y, para nuestra satisfacción, se nos ha escuchado y se ha tomado la decisión más sensata.
La experiencia nos dice que, tal y como ha sucedido con este Plan, las iniciativas que se hacen de espaldas a las administraciones locales -que es como decir de espaldas a la ciudadanía- no prosperan. Especialmente si se trata de propuestas que afectan a zonas de altísimo valor paisajístico que las instituciones estamos obligadas, moral y legalmente, a preservar. Y no lo hacen porque no tienen en cuenta las especiales características de nuestros pueblos y sus costas, ni las necesidades y el parecer de los habitantes de estas zonas, que son los principales afectados. Por eso, desde un primer momento, nos unimos a la contestación popular y al sentir mayoritario de los laguneros y laguneras, quienes nos felicitamos hoy por la retirada de esta propuesta.
La Laguna tiene la enorme suerte de ser un municipio que se asoma al mar por su costa nordeste. Un mar que ha sido sustento y porvenir de quienes nos precedieron y cuyo entorno es, para nosotros, un tesoro que debemos seguir manteniendo y conservando. Por eso, para el Gobierno que presido siempre ha sido una prioridad la mejora y preservación de los espacios naturales y el uso sostenible de nuestro litoral, defendiendo la singularidad y calidad de nuestras zonas de baño. Es así de sencillo y de complejo. Se trata de entender que se puede y se debe hacer compatible el uso y disfrute de nuestras costas y su entorno con su cuidado y conservación.
El mejor ejemplo es el sendero de La Punta del Hidalgo, conocido como Camino de la Costa, que ha recuperado la Bandera Azul este verano, después de varios años, y que supone un reconocimiento a nuestro trabajo en la mejora y restauración de este patrimonio natural y etnológico litoral. O la recuperación definitiva del uso público del Camino del Lobo, que da acceso a la playa del Arenal, en Bajamar, y que repara un agravio que no debió haberse cometido.
Ese es, para nosotros, el único camino posible: la sostenibilidad, el respeto al medio ambiente, el equilibrio entre el uso y la preservación y la defensa de nuestras costas.
En esa línea seguiremos poniendo todos nuestros esfuerzos, abiertos a la colaboración con el resto de administraciones, siempre en beneficio de nuestra ciudadanía.

*Alcalde de San Cristóbal de La Laguna