tribuna

Multilateralismo

Cuenta Lluis Bassets en su artículo de hoy en El País que entre los documentos rescatados de la vivienda de Bin Laden había órdenes para atentar contra Obama, pero perdonando la vida a quien le hubiera sucedido como presidente, el vicepresidente Joe Biden, “totalmente inútil para el puesto, lo que llevará a Estados Unidos a una crisis”. La operación del líder de Al Qaeda le salió redonda, pero no como la tenía planificada sino con la colaboración de la convención demócrata y del electorado que acabaron aupando al tonto al poder. Y pensar que en este declarado inútil tenía depositada la izquierda española todas sus esperanzas y, hasta hace poco, Pedro Sánchez corría desbocado tras él para hacerse un selfi. El País, como casi siempre, da una de cal y otra de arena, y en las mismas páginas se publica un artículo del presidente Sánchez hablando del protagonismo de España en la retirada de Afganistán. Está visto que de una derrota se puede extraer la conclusión de una victoria. Cuando quedamos colistas en Eurovisión, el año que triunfó Israel, Uribarri dijo que el ganador era descendiente de los sefarditas españoles. Siempre hay un consuelo y un reintegro que echarte a la boca cuando las cosas pintan mal. Hablar en este momento de Estados Unidos no conviene, mejor será dejarlo para más adelante. Ahora se trata de multilateralismo que es el término que más usa Sánchez en su artículo como formula para resolver los problemas globales. La multilateralidad es la presión que pueden ejercer los pequeños asociados cuando son desplazados de los escenarios en los que los grandes deciden las cosas. Europa, según mi opinión, es un bloque a tener en cuenta en la política internacional, donde, como tal, juega un papel preponderante. Otra cosa es que en su interior se ejerza el multilateralismo que la haga aparecer como una unión endeble y sin carácter definido. Quizá España pretenda ser también un ejemplo que intenta exportar su modelo plurinacional y de diálogo frustrado al resto del mundo. Lo deseable sería una Europa constitucionalmente fortalecida y no un club que se encuentra en un proceso de proyecto permanente. ¿En qué multilateralismo nos hallamos ubicados? Yo veo a un Gobierno que no acaba de ponerse de acuerdo en la bilateralidad de sus decisiones, que muestra su bicefalia en asuntos que son de auténtica trascendencia para el interés nacional. Por ejemplo, en la crisis afgana y en el reciente conflicto con Marruecos no he observado una posición claramente unánime. El multilateralismo consiste en que muchos pequeños y diferentes se pongan de acuerdo para empujar en la misma dirección, y esto no lo veo por ningún lado. Por más que se diga, los talibanes han regresado para hacer el entierro de Joe Biden, como había pronosticado Osama Bin Laden. Pero Joe Biden ya estaba muerto, lo había matado su incapacidad, a pesar de ese trotecito lento con que intenta disfrazar su fina estampa. Afganistán ha sido un intento fallido, igual que la Alianza de Civilizaciones de Zapatero. Biden no tendrá refugiados en su frontera, nos los dejará todos a nosotros para que podamos ponernos a gusto las medallas de la solidaridad. La política hace buenos a los que antes eran malos y el atentado de Kabul, que ha metido a trece marines en bolsas de plástico, ha creado un enemigo al que habrá que ir a buscar allá donde se encuentre. Como también es adversario de los talibanes, pactaremos con ellos, en una acción multilateral, para conseguir la venganza. Lo del burka y la aplicación de la sharía pasará a un segundo plano. No ocurrirá nada. Los tontos suelen tener suerte, y, en un concurso de tontos, lo más probable es que gane el más tonto, aunque en el chiste se siga que no lo hará precisamente por eso: por tonto.

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