tribuna

Tenerife, agua cristalina

Por Omar Batista Martín Lo que estamos pidiendo es muy básico, y no es causa de otra cosa que de un descontrol generalizado de lo que se hace en esta Isla. Descontrol en la movilidad, descontrol en el reciclaje, descontrol en la depuración de aguas, descontrol en muchas cuestiones básicas para la vida de las […]

Por Omar Batista Martín

Lo que estamos pidiendo es muy básico, y no es causa de otra cosa que de un descontrol generalizado de lo que se hace en esta Isla. Descontrol en la movilidad, descontrol en el reciclaje, descontrol en la depuración de aguas, descontrol en muchas cuestiones básicas para la vida de las personas.
Da la sensación de que durante los últimos 30 años nadie ha pensado que éramos demasiados, que había que controlar dónde urbanizamos más, que no es posible tener urbanizaciones sin saneamiento, o que no se puede proyectar hoteles sin redes de saneamiento asociadas.
Da la sensación de que se ha hecho todo sin planeamiento, sin previsión, idea o mera prevención de lo que hacía falta. La situación, una vez más, es para avergonzarse. Y es que, ¿saben que sólo hay una depuradora de aguas industriales en Canarias? Está en El Rosario y fue inaugurada hace dos meses. ¿Dónde se venían depurando las aguas residuales del Polígono Industrial de La Campana (El Rosario)?, ¿Dónde se depuran las aguas del resto de zonas industriales de Canarias?
La depuradora de aguas residuales (EDAR) de Buenos Aires, en Santa Cruz, junto a la refinería, está averiada, y no estará reparada hasta no se sabe cuándo, como tantas obras interminables del Ayuntamiento de Santa Cruz, como la Calle Imeldo Serís o el enlace Puerto – Ciudad. Si se preguntan por qué el baño está prohibido entre el Castillo Negro y el Muelle de La Hondura desde hace años es por eso mismo, y es que nadie puede bañarse en playa aledaña al Parque Marítimo. Imagínense como llegan las aguas al imaginario plan de costa urbana de Añaza o a la costa del barrio de Bocacangrejo.
En el norte, en Daute, la lucha por una depuradora natural de aguas residuales por parte del Colectivo Los Silos-Isla Baja no está siendo atendida, siendo esta perfectamente posible y adecuada. El Hotel de La Tejita, el cual van a terminar de construir un fisquito más chico, no tiene aún asociada una red de saneamiento, ni ningún tipo de plan para tratar sus aguas residuales.
De todo esto podrán deducir las consecuencias de los más de 120 emisarios ilegales que no se han arreglado por arte de magia después de 32 años de gobiernos de Coalición Canaria en el Excmo. Cabildo Insular de Tenerife.
De todo esto podrán deducir que en una gran mayoría de puntos de la costa, las aguas en las que nos bañamos los habitantes de Tenerife están permanentemente sucias, y que mucha suerte estamos teniendo para que no nos pase más de lo que nos está pasando. Sorprende en ocasiones la paciencia que tiene la gente de Tenerife, metidos en una cola por la TF-5 eterna, que nunca acaba, pacientes, resilientes, desconectados entre sí.
Urge, pronto, no sólo que se dé una solución a nuestro sistema de aguas residuales, si no un replanteamiento profundo del modelo de Isla que es posible darnos. Si hemos sido gobernados por absolutos irresponsables durante tantos años, y hoy no somos capaces de plantear un proyecto cultural, social y político de isla alternativa, creo que vamos a volver a ver a Coalición Canaria en las instituciones muy pronto, y eso, estén seguros, será mucho peor que todo lo que vivimos ahora.
Cuando conseguimos echar a los corruptos y ladrones de las instituciones se me quedó la duda sobre lo que estaba pasando. La duda era si Tenerife era así, o la habían hecho así algunas personas que mal la querían. ¿Cuál es la respuesta?
La verdad, yo creo que en Tenerife somos mayoría quienes la queremos ver linda, quienes soñamos cada vez que abrimos los ojos en la hora azul, y damos las gracias por el mero hecho de haber nacido en esta tierra y poder cuidarla. Creo que tenemos el deber de cuidar Tenerife y hacer por ella, y para eso no sólo nos va a hacer faltar arreglar las depuradoras residuales, resulta que para eso necesitamos un liderazgo insular para convertir a esta Isla en un territorio amable y sostenible, donde el progreso esté supeditado a eso que dicen de que Tenerife despierta emociones; una Isla donde nuestro futuro sea posible y la vida merezca la pena.
Hoy la Isla está caducando, la están dejando caducar, y no parece haber nadie ahí arriba que quiera organizarse para mantener de ella lo que la hace ser única. No hay respuesta, no hay cariño, no hay modelo, ni apuesta económica que nos diga que movernos mejor es posible, que cuidarnos mejor es posible, que eso del desarrollo es apostar por lo que hace única a esta Isla, y no sólo por el cemento a granel y mal puesto. No lo hay y lo peor es que sé y sabemos que podría haberlo perfectamente, porque es evidente que quienes amamos Tenerife somos mayoría. Estamos pidiendo algo muy básico; cuidado y tacto por lo que nos hace sentir orgullo de ser de aquí; una Isla que nos roba el corazón todos los días y a la que queremos que se le trate con respeto.

*Politólogo