Salseos

Kiko Rivera perdona a su madre y carga contra Anabel: “Me creí sus patrañas”

El hijo de Isabel Pantoja ha concedido una entrevista en la que explica, además, cómo fue el reencuentro con su madre tras la muerte de su abuela

Kiko Rivera en una imagen reciente tomada el pasado viernes 8 de octubre durante unos premios. Gtres

Hacía varios días que se hablaba de una demoledora entrevista en la que Kiko Rivera (37 años) iba a explicarse y, de paso, cargar contra su prima, Anabel Pantoja (35), después de no acudir a su boda. Serían sus primeras palabras en exclusiva tras el fallecimiento de su abuela, Ana Martín, y todo lo que supuso el viaje a Cantora desde la isla La Graciosa. Ese momento ha llegado este lunes 11 de octubre. El día de Kiko. 

La publicación que lo ha entrevistado lleva a su portada el siguiente titular: “Las bombas de Kiko. Todos los detalles de su reencuentro con Pantoja”. No se exagera un ápice. El hijo de Isabel Pantoja (65) se despacha a gusto y anuncia sorprendentes decisiones, según recoge hoy El Español.

Kiko habla por primera vez tras todo lo sucedido en las últimas semanas, y aborda dos de las grandes incógnitas que han suscitado la controversia mediática, con su familia una vez más como hipotenusa: cómo fue el reencuentro con la tonadillera y el porqué dice sentirse traicionado por Anabel Pantoja, a la que acusa de haberle mentido sobre la situación familiar.

El cantante se sincera como nunca en la entrevista y desvela cómo fue el reencuentro con su madre tras más de un año sin verse. Un viaje que comenzó siendo “horroroso” y cargado de miedos por pensar que nadie iba a abrirle la puerta, pero con el que se llevó la mejor de las sorpresas. “Un año y medio sin ir a Cantora, me entró un escalofrío. Mi madre está allí esperando, y yo nervioso por verla. Se me pone la carne de gallina. Nos vimos y salimos corriendo a abrazarnos, durante 15 minutos. Fue un perdón sin palabras; sin decir nada nos lo dijimos todo. Me impactó mucho“. 

Su madre no solo quería verlo, sino que se quedase en Cantora, a su lado en ese crítico momento. Así lo asegura en Lecturas: “Con todo el mundo allí, a quien mi madre tenía agarrado de la mano era a mí. Nos necesitábamos. Me sobraba todo el mundo. Ahora mi corazón está de otra manera. Los primeros minutos no nos dijimos nada. Cuando noté que mi madre ponía su cabeza en mi corazón, nos estábamos pidiendo disculpas. No me soltaba. Lo que querría mi abuela es que yo estuviera con mi madre”. 

Kiko Rivera sostiene en la entrevista que su madre le confió que Ana Martín falleció creyendo que él se encontraba en la finca. Algo que el dj agradeció a su madre aquel día del reencuentro. A Kiko le noqueó ver a Pantoja tan consumida: “Está muy delgadita, tenía muy mal aspecto, pero emocionalmente la vi peor. Vi a mi madre, no a Isabel Pantoja, lo que siempre he pedido. Ese abrazo me ha curado, lo que tuviera dentro pasa a ser menos importante. ¡No olvido, pero primero ponte bien!“. 

En otro orden de cosas, la persona peor parada de esta exclusiva de Kiko Rivera se llama Anabel Pantoja. El dj se siente traicionado por su prima, y no le duelen prendas en confesarlo: “Yo estaba destrozado. Mi prima llamó a mi mujer y me dijo: ‘Cariño mío, ¡te quiero con el alma! La abuela se ha ido, pero he hablado con tu madre y no quiere que vayas. No eres bien recibido allí. ¡Por favor, quédate porque no tienes por qué pasar por ese mal trago!’. He pasado un año y medio creyéndome las patrañas que ha dicho mi prima, que lo único que quería es que se arreglara todo, y me parece que poco ha querido”.

Con respecto a su madre, Kiko es claro al tiempo que prudente: “Lo que está hecho, hecho está. Hay que hablarlo, nos tendremos que pedir disculpas. Voy a muerte, me tiene que explicar muchas cosas. Deja claro Kiko que la demanda contra tu tío, Agustín Pantoja (57), sigue en pie, y se lo hizo saber a su madre: “Se lo dije a mi madre, independientemente que yo tenga razón o no. Se echó a llorar“. La gran novedad es que Kiko asegura que le ha perdonado el dinero a su madre: “Vamos a empezar de cero. Me he pegado un año de mierda, enfadado con todo el mundo. ¡La vida es una! Me da miedo dar este paso y tenemos piedras en el camino, pero ahora sé la verdad. Le perdono el dinero. Quiero que mi madre salde la deuda de Cantora y que pueda ser feliz. Debería haber dado todos los pasos antes. Solo quiero que se sepa la verdad“.