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Biden celebra una victoria histórica

El plan de infraestructura del presidente se convertirá en ley en un momento clave
Joe Biden, presidente de Estados Unidos, durante su comparecencia ante los medios en la Casa Blanca. Reuters
Joe Biden, presidente de Estados Unidos, durante su comparecencia ante los medios en la Casa Blanca. Reuters
Joe Biden, presidente de Estados Unidos, durante su comparecencia ante los medios en la Casa Blanca. Reuters

El plan de infraestructura de un billón de dólares, que pronto se convertirá en ley, es una victoria política muy necesaria y una reivindicación de la carrera política de Joe Biden, aunque por sí sola es poco probable que rescate una presidencia tambaleante a medida que se acercan las elecciones de medio término. Aún así, después de meses de tensas negociaciones, la Cámara de Representantes aprobó el proyecto de ley de infraestructura bipartidista con 228 a favor y 206 en contra, otorgándole a Biden un logro histórico.


Después de meses brutales golpeados por la pandemia, estar al borde de una crisis económica como consecuencia y su propia mal gestionada salida militar de Afganistán, Biden a menudo se vio superado por múltiples desafíos, lo que generó dudas sobre su autoridad y capacidad para restaurar el liderazgo competente y tranquilo que los votantes ansiaban cuando lo eligieron presidente. Incluso los miembros más moderados de su propio partido se han preguntado si la decisión de la Casa Blanca de adoptar una agenda transformadora, a pesar de la poca ventaja en mayoría en el Congreso era prudente, especialmente con las elecciones de medio término tan cercanas, pero si la campaña de 2022 comenzó ya empañando la marca demócrata, difícilmente podría haber comenzado mejor para Biden.


Optimismo en la Casa Blanca


Una oleada de optimismo siguió a nuevos datos oficiales que mostraban que la economía generó 531.000 puestos de trabajo en octubre después de varios meses sorprendentemente pobres. La noticia de que Pfizer está solicitando la aprobación para una píldora altamente efectiva contra la COVID, la autorización para vacunas para niños de 5 a 11 años y cifras que muestran que el 70% de los adultos estadounidenses ahora están completamente vacunados ofrecen la promesa de sobrevivir a la temida pandemia. Siguiendo esa racha, Biden obtuvo su mayor victoria en Washington hasta la fecha, con la aprobación del plan de infraestructura en la Cámara de Representantes que había sido detenida por los progresistas que buscaban garantías en el gran proyecto de ley de gasto social que Biden espera aprobar a continuación.

Renovando el país


Con la aprobación de la flamante ley, pronto comenzará a desarrollarse un esfuerzo federal histórico para reparar carreteras, aeropuertos envejecidos, puentes en ruinas y trenes anticuados. Habrá fondos destinados a la banda ancha para facilitar Internet de alta velocidad en las zonas rurales y abrirá un camino para la rápida evolución de vehículos eléctricos.


Si el proyecto de ley es un éxito, el insoportable drama político que rodeó a su aprobación quedará en el olvido, mientras perdurará en el futuro del legado de Biden.

Un triunfo para Biden


La nueva ley representa una importante reivindicación política para el presidente, que había cimentado su campaña electoral en la premisa de que su Gobierno inclinaría la economía a favor de la clase trabajadora: el plan de infraestructura creará el tipo de empleos que Estados Unidos ha estado eliminando durante décadas.
La idea de un proyecto de ley de reforma de infraestructura se había convertido en un sueño casi imposible para Washington. Biden logró algo que los expresidentes Barack Obama y Donald Trump no consiguieron, a pesar de sus propias esperanzas de proyectos de ley de infraestructura llamativos. Diecinueve senadores y 13 representantes republicanos de la Cámara votaron a favor, un grupo relativamente pequeño pero un bipartidismo aún poco común en la política moderna. La reputación de Biden como consumado negociador del Congreso podría recuperarse parcialmente.

El siguiente reto


Sin embargo, reforzar su legado con un logro legislativo histórico puede no servir de mucho a los demócratas a corto plazo. En concreto, la cuestión de la legislación complementaria de gasto social destinada a transformar la educación de la primera infancia, la atención domiciliaria de los enfermos y los ancianos y afrontar el desafío de salvar un planeta afligido por el calentamiento global, supone un desafío mayúsculo para la Admisnistración. El proyecto de ley de infraestructura se aprobó bajo un compromiso entre progresistas y moderados de la Cámara baja, el cual acordaron votar sobre este plan ambicioso de un valor aproximado de 2 billones de dólares. La ruta hacia la aprobación de este proyecto está lleno de obstáculos en un Senado dividido a partes iguales entre demócratas y republicanos, con algunos demócratas moderados que no están a favor del plan, pese a que el líder de la mayoría demócrata Chuck Schumer prevé aprobarlo para el Día de Acción de Gracias, 25 de noviembre, brindando al presidente otra gran victoria. Lo cierto es que aún aprobándose el plan, dado el tamaño de la factura y el complicado proceso de planificación y diseño que implican las principales revisiones de la infraestructura, podrían pasar meses o incluso años antes de que gran parte del dinero muestre beneficios tangibles.


La mayoría de los republicanos de Washington, con la esperanza de negarle a Biden los beneficios de una victoria política, están catalogando la legislación recién aprobada como un ejemplo del gasto excesivo de los demócratas a pesar de mostrar poca preocupación por la disciplina fiscal cuando Trump ocupó la presidencia.

Mientras tanto, Trump criticó a los republicanos que votaron por el plan en un comunicado y espetó al líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell, de Kentucky, por no detenerlo, tal vez resentido por su propio fracaso ampliamente burlado de aprobar un proyecto de ley de infraestructura.

costos energéticos


A pesar de la aprobación del proyecto de ley, la Administración Biden ahora se da de bruces con retos complicados que han influido en la bajada de los índices de aprobación del presidente justo cuando comienza a dispararse la campaña de mitad de las elecciones de medio término. Por una lado, la Casa Blanca está sumergida en litigios para mantener los mandatos de vacunas del presidente que afectan a los empleados federales y las grandes empresas. El objetivo es acabar con la pandemia más rápidamente, pero el tema despierta un sentimiento de rebeldía que ya está siendo utilizada por el Partido Republicano para impulsar la campaña de 2022.


Además, la crisis de la cadena de suministro vinculada a los efectos persistentes en todo el mundo por la COVID-19, y en consecuencia el aumento de la inflación, y el alto precio del gas y la energía doméstica también han ayudado a presentar a Biden como impotente ante los acontecimientos, creando a veces la impresión de que sigue a su partido, en lugar de liderarlo, a medida que los liberales se posicionan. A la larga lista de agravio, hay que sumar la sangrienta salida de Estados Unidos de Afganistán que dio base a rumores de una presidencia descarrilada, que los republicanos han explotado y que perjudica a los demócratas. Si bien hay razones para que la Casa Blanca se sienta más optimista de que el estado de ánimo nacional podría mejorar a principios del próximo año, a menos que la pandemia empeore de nuevo, los próximos meses podrían ser difíciles. Los precios de la energía son un ejemplo clásico de estos problemas que a los presidentes les resulta difícil solucionar instantáneamente, pero que los exponen a un riesgo político significativo.

Una apuesta difícil


El paquete de gastos Build Back Better originalmente tenía una etiqueta de 3,5 billones de dólares. Los demócratas optaron por utilizar el proceso de reconciliación presupuestaria para aprobar el paquete en el Senado sin ningún apoyo republicano. Dado el margen extremadamente estrecho en la cámara, todos los senadores demócratas tenían que participar para que el proyecto saliera adelante, algo que resultó, ya que los senadores moderados Joe Manchin, de Virginia Occidental, y Kyrsten Sinema, de Arizona, expresaron su preocupación por el tamaño y el alcance del paquete.  Manchin dijo que solo podía apoyar un paquete de 1,5 billones de dólares, lo que llevó a los demócratas a reducir el proyecto multimillonario a alrededor de 1,75 billones de dólares. El paquete de gastos reducidos incluye preescolar universal para todos los niños de tres y cuatro años, inversiones en viviendas asequibles, reducciones de primas en virtud de la Ley de Atención Sanitaria a Bajo Precio, importantes inversiones destinadas a abordar el cambio climático y una expansión de un año adicional en el crédito fiscal por cada niño. 

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