conversaciones en los limoneros

Carmelo Rivero: “Hubo un tiempo en que éramos felices y no lo sabíamos”

Carmelo Rivero Ferrera (Santa Cruz, 64 años), con 12 años, se escapó de la librería La Prensa, propiedad de su tío, Paco Martínez del Rosario, que lo cuidaba, subió como una exhalación las escaleras del vespertino La Tarde, cuya nueva sede había pasado del callejón del Combate a un edificio restaurado en la esquina entre Viera y Clavijo y Suárez Guerra; buscó el despacho de don Víctor Zurita, que era el director y el propietario; tocó en su puerta, recibió el permiso para entrar y le entregó al veterano periodista un soneto y un artículo

Carmelo Rivero Ferrera (Santa Cruz, 64 años), con 12 años, se escapó de la librería La Prensa, propiedad de su tío, Paco Martínez del Rosario, que lo cuidaba, subió como una exhalación las escaleras del vespertino La Tarde, cuya nueva sede había pasado del callejón del Combate a un edificio restaurado en la esquina entre Viera y Clavijo y Suárez Guerra; buscó el despacho de don Víctor Zurita, que era el director y el propietario; tocó en su puerta, recibió el permiso para entrar y le entregó al veterano periodista un soneto y un artículo. “Vi cómo los metía en una caja de zapatos que don Víctor tenía en un armario y me dije: ahí se quedarán para siempre”. A los dos días apareció en La Tarde el soneto, dedicado a Taganana. Y a los cuatro días, el artículo. Ahí nacía un periodista, al que en 2004 –junto a su hermano Martín— le entregaron el Premio Canarias de Comunicación. En medio, Carmelo ha sido director de Informativos de la cadena SER, director –con su hermano, ya citado— del diario La Gaceta de Canarias, corresponsal de El País, colaborador de Triunfo y del Diario de Barcelona, reportero y más cosas en Canal 7 del Atlántico y otras televisiones. Y hasta hace unos días, director del DIARIO DE AVISOS. Él asegura que ha vivido varias vidas y como detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer –hay quien dice que más bien una mujer asombrada— no escatima elogios para la madre de su hijo Ángel, de 11 años: “Lucía es la persona más capaz que he conocido”, asegura.

-Y aquí estamos, Carmelo, comiendo jamón en Los Limoneros.
“Un día, Lucas Fernández me citó en el parque García Sanabria. Me dijo que había comprado el DIARIO DE AVISOS. No me lo podía creer. Había pasado una etapa difícil tras la gran recesión”.

-E inició la última revolución del periodismo canario.
“No te quepa la más mínima duda. Fue un proceso similar a aquella revolución del periodismo nacional de entonces, y ahora de la prensa digital, que capitaneó Pedro J. Ramírez. El DIARIO estaba condenado a desaparecer, Lucas se asomó a la borda de aquel barco a la deriva y comenzó a estabilizarlo y a darle rumbo. No me preguntes cómo”.

-Y eso que a algunos no les interesaba que eso ocurriera.
“Ha sostenido un pulso sin precedentes con un Gobierno que quiso cerrar el periódico y fruto de ese envite se produjo un cambio político en Canarias, tras 26 años de hegemonía de Coalición (CC). Un asunto que se estudiará en las universidades algún día”.

-El pulso no fue sólo político, me parece a mí.
“No, también económico, claro. En poco más de un lustro, Lucas Fernández salvó al periódico, lo ha subido a lo más alto del podio del periodismo canario y lo ha relanzado, no sólo en la edición de papel, sino también en la digital”.

-Ya no eres director, has pasado a ser adjunto al editor. ¿Te hallas? (es una expresión del mago).
“Hace un mes que el DIARIO ha estrenado una nueva estructura directiva. Lucas sigue siendo, por supuesto, el presidente del Consejo de Administración y ahora asume las funciones de editor, o sea es el superdirector del periódico. Y me ha encomendado que sea su adjunto, su segundo de a bordo, para seguir velando por el periódico día a día junto a los cometidos que me correspondan, por mi nuevo cargo, en los otros medios que comprenden Plató del Atlántico: edición digital, pronto televisión y radio, y prensa en África. En esta escala jerárquica, las funciones de director recaen en Agustín González, un periodista con experiencia, que se ha curtido en la profesión en estos últimos años y ha sido mi vicedirector en la etapa más dura. Juan Carlos Mateu asciende de subdirector a vicedirector, otro extraordinario periodista. Trabajé con él en la gran Radio Club de Paco Padrón, donde conocí a Lucas, un adolescente que ya entonces rompía moldes. Todos nos acordamos mucho de Gilberto Alemán, que era un verdadero maestro, no sólo del periodismo, sino también de la vida”.

-No están solos.
“No, es verdad. Con nosotros están Ángeles Reverón y Fran Domínguez, dos grandes profesionales, como redactores-jefes. Natalia Torres acaba de ser nombrada jefa de Local y también trabajan con nosotros en esa misma categoría Maxi Martín-Travieso y Samuel García. Un gran equipo. Yo pienso que tenemos el mejor equipo de la historia del periódico. Y debo también referirme al equipo de la web, a los compañeros de los dos periódicos digitales africanos que el DIARIO DE AVISOS ha adquirido y muy pronto tendremos que hablar de los que se incorporen a la radio con Óscar Méndez y al canal de televisión con María Rozman, que acaba de recibir un nuevo premio en su laureada carrera”.

-Un proyecto muy ambicioso, Carmelo.
“¡Y pensar que, con un pretendido golpe de timón, el Gobierno de CC quiso cargárselo, sin tener en cuenta que iban a acabar con 130 años de historia! No existe en España un fenómeno editorial, empresarial y periodístico como el de este grupo, en una época tan difícil para todos”.

-¿Tu ascenso a esas nuevas competencias directivas tiene algo que ver con el estrés?
“Llevo más de 50 años en esto y ahora necesitaba que la carga se repartiera un poco porque somos más y mejores. En cinco años, en el periódico viví un tsunami tras otro. Cuando no era una crisis política era una catástrofe natural. Y todavía me quedaban la pandemia y el volcán”.

-Has hecho incursiones en la literatura. Has escrito libros exclusivamente digitales. Has vendido muchos ejemplares en ediciones en papel. Vamos a empezar por lo digital.
“Emprendí una trilogía sobre la pandemia para la edición digital del DIARIO. Ya han aparecido El libro del confinamiento y El año de la máscara. Y estoy terminando el último volumen de la trilogía. En El año de la máscara aporto lo que yo llamo el síndrome de Flaubert, el novelista que se aisló del mundo para escribir”.

-¿Y ahora, qué proyectos tienes?
“Estoy con una antología poética, con tres novelas inéditas y con un libro de cuentos”.

-¿Cuántas vidas has vivido?
“Pienso que varias. En alguna de ellas me han tenido que resucitar. Lucas me resucitó la última vez”.

“He vivido varias vidas y me han tenido que resucitar más de una vez”. Foto: Fran Pallero

-Tú has sido entrevistador de lujo.
“El lujo estaba en los entrevistados. Habré hecho más de 2.000 entrevistas en cincuenta años. Entre otros a Fidel Castro, a Gorbachov, a Pelé. Pero nunca olvidaré la travesía que hicimos mi hermano y yo, trepando por senderos herreños, para entrevistar a Valentina la de Sabinosa”.

-¿Cuántos ejemplares de la vida de Valdano vendieron?
“Qué sé yo, mi hermano y yo escribimos ese libro, Sueños de fútbol, en la época más potente de la carrera de Valdano. Nos convertimos en autores de un best seller. El País Aguilar vendió unos 150.000 ejemplares del libro. También sacamos otros libros de éxito, como el de Los Sabandeños y el de Iñaki Gabilondo”.

-¿Y cuántos artículos habrás escrito?
“No lo sé, incontables. En ellos, sobre todo en la última década en el DIARIO, se recoge el flujo de lo que he podido reflexionar. Un artículo transmite lo que no puede transmitir otro medio de expresión”.

-¿Estamos ante los años del miedo?
“No lo dudes. Hemos sido testigos de un tiempo al revés y lo seguimos siendo. La gran recesión, la pandemia, antes el sida, las guerras. Estamos viviendo un desastre en tiempo real”.

-Y parece que esto no ha terminado.
“No, ahora propalan el gran apagón y Zuckerberg crea el Metaverso, la sociedad paralela en el mundo virtual. Nos quieren tener atados de pies y manos, pretenden que vivamos acojonados”.

-¿Y cómo lo evitamos?
“Regresando con urgencia al culto y al cultivo de la felicidad. Sembrar semillas de felicidad, como dice Pedro Hernández”.

-Los palmeros están sufriendo, Carmelo.
“Y todos los canarios con ellos. La Palma se ha convertido en una metáfora para el mundo: un volcán que vomita fuego y no quiere parar: es espantoso”.

-El periodismo actual perturba no poco. ¿No lo crees así?
“El periodismo es como una adicción: naces y mueres periodista. Yo soy fan de Cebrián y de Pedro J., las dos almas del periodismo español de los últimos años. La actualidad te devora, ahora es una rosa negra, pero un día volverá a tener el grato aroma del alelí. Hay buenas noticias y aflorarán. Sufres contando lo que ocurre, hay gente enferma por culpa de la actualidad”.

-Peor es la posverdad.
“Vengo insistiendo, de puertas adentro, que hay que inventar la actualidad. No propongo la fraudulenta posverdad, sino el hallazgo entusiasta de noticias que el miedo aplasta y no nos deja ver. Es decir, desenterrar la verdad oculta, dar a conocer pequeñas noticias, las historias humanas, sencillamente eso”.

-Te has metido hasta con la música popular.
“Sí, ¿te acuerdas? En nuestra juventud, mi hermano Martín y yo creamos el Movimiento de la Nueva Canción Popular Canaria, de la que surgió, por ejemplo, Pedro Guerra, y que luego asumió el Centro de la Cultura Popular Canaria. El Centro es un hito en España, un fenómeno inusual que sólo es concebible con una personalidad al frente como es el científico César Rodríguez Placeres”.

-Y con todo lo vivido, ¿piensas que has sabido vivir de verdad?
“Es una buena pregunta. Yo nunca he sabido vivir realmente; ahora es cuando estoy aprendiendo. Hubo un tiempo en que éramos felices y no lo sabíamos. Luego llegaron tiempos mucho peores”.

-El mundo será difícil de arreglar por culpa de algunos personajes que lo gobiernan o lo han gobernado. ¿Estás de acuerdo?
“Completamente. Trump ha sido un aviso de la ultraderecha que viene. Volvió loco al mundo, que tardará en recobrar el juicio”.

-Estamos en el final de otro año. Y en el principio de nuevas olas del COVID. ¿Ya te has vacunado?
“Sí, me he vacunado contra el virus y contra una cepa peor: el miedo. Y la vacuna contra el miedo no es de efecto inmediato. Tarda mucho más en evitarte el mal”.

-Me han dicho que te has convertido en caricaturista.
“Desde hace muchos años, lo hice por amistad con el gran Paco Martínez. Mi hijo, Ángel, que ahora tiene 11 años, es un artista precoz. He publicado desde los siete años toda su obra en Twitter”.

-Tienes un genio en casa, entonces.
“Hay que dar tiempo al tiempo, pero cualidades tiene de sobra”.

En esta hora de hacer resumen, ¿te acuerdas de mucha gente?
“Claro, me acuerdo de que mis padres, mis hermanos y yo hemos vivido una vida de novela rusa. Sufrimos mucho, pero siempre hubo un final feliz. ¿Y cómo olvidarme de Lucas, de Paco Padrón, de Xuancar, de Mateu, de Willy, Calero, José Antonio Pérez, Teresa Afonso, Javier Cabrera o Carlos Blanco y muchísimas personas a las que quiero tanto? Hubo explosiones profesionales, como la de José Carlos Marrero, o la de Calero y sus personajes en un programa en el que tú estabas, El Lote, en Radio Club. Recuerdo mis charlas con Cubillo, el seguimiento que nos hizo la policía por visitar en su casa a Gilberto Alemán cuando estaba proscrito, la experiencia de tres periodistas niños que fuimos Martín, Zenaido y yo, un ejercicio a seis manos que resultó increíblemente fructífero y que nos convirtió en profesionales”.

(Hoy no he hecho interrupciones con mis consideraciones personales. Es difícil entrevistar a un compañero. Me ha ayudado mucho mi admirado Carmelo Rivero con el recuento de su vida. Estamos ante una parte esencial de la historia del periodismo en Canarias de los últimos 50 años. Conciliador, humano, tolerante, culto, lleno de valores. No tiene mucho mérito que yo lo diga porque soy su amigo. Sigue en la lucha, aunque ahora en trincheras de menores balaceras. Siento tener que cortar aquí porque había muchas más cosas que contar. Otro día).

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